_ Al despertar con pereza abro mis ojos, veo a mi lado y no encuentro a Cameron, me asombra el ver tan bonito amanecer, la lluvia chocando en la ventana, los arboles bailando por la brisa. Me incorporo, el frio amenaza, pero con esta ropa se apacigua un poco. Saliendo de la cama mis pies sienten la suave alfombra debajo, camino hasta una puerta, al abrir me permite saber que es el baño, con mi vejiga a punto de reventar no espero para darle tranquilidad, esa maravillosa satisfacción. Camino hasta el lavado y con ambas manos unidas las lleno de agua para luego llevarla hasta mi rostro. Al verme en el espejo una sonrisa tonta aparece, tomo un suspiro y a decir verdad estoy feliz. Después de unos minutos estoy lista, al salir nuevamente a la habitación una canción se escucha, arreglo u

