Frente al restaurante donde trabaja Emily la veo salir rápidamente, sonriente entra al coche y me saluda con un abrazo y un enorme beso en la mejilla, la miro sorprendida, ella no es muy cariñosa que digamos. – ¿A qué se debe tanto amor y felicidad? –llevando un mechón de su cabello desordenado detrás de su oreja, me mira. –Ah nada, echaba de menos a mi mejor amiga, te quiero Sam... –bufo y sonrió. –Si claro... ¿Dónde vamos? –Al puerto, tengo muchas ganas de comer mariscos, ¿Si? –asiento y tomamos camino al puerto Ambas hablamos cosas de nuestro trabajo y entre tantas palabrerías salió a flote el embarazo de Raquel, ambas felices por esa noticia, hablamos y hablamos un montón de cosa. Por lo que veo o siento, mi hermana no le contó nada acerca de lo que ocurrió el domingo en casa, se

