Capítulo 2

3307 Words
Lleve a Dove a su clase de literatura, ella me sonrió abiertamente y se despidió con la mano. En cambio, yo solo asentí y emprendí mi camino hacia el salón de música. Quería divertirme un poco, sentir que seguía siendo joven, aunque técnicamente lo sigo siendo. La mayoría del tiempo está área del instituto permanece sola, los alumnos son unos imbéciles no saben apreciar la buena música. Me senté en la silla de madera frente al escenario y empecé a tocar una de las canciones de Justin Bieber. —Tocas de puta madre —me sobresalté y miré hacia atrás. Dawson un chico de mi clase de inglés, se encontraba justo detrás de mí, tenía una sonrisa ladina y su cabello n***o estaba más largo que el de cualquier otro. Sin embargo, no llegaba a parecer una mujer. Ni siquiera lo tenía de ese largo. —¿Te gusta espiar a los hombres pequeño Dawson? —No seas un c*****o Wells. Todos sabemos que este es tu lugar secreto. —Lo sé —suspiré—¿Que se te ofrece? —Quiero que me enseñes a tocar. Yo —se señaló—Necesito conquistar a una chica y tu necesitas un mejor amigo. —Tengo a Lewis, el siempre será mi mejor amigo. —¡Vamos Wells! No seas así. —Dawson, te enseñaré a tocar. Te quiero aquí a las 10am. Si no estás. Jamás ¿Me escuchas? Jamás voy a dirigirte la palabra. —Bien —Bufó—Me quedaré aquí hasta que termines. —Bien, como sea —empecé a tocar y cerré los ojos dejándome llevar por la música, Dawson no decía nada, solo escuchaba y tarareaba en ocasiones. —Wells. —¿Si? —pregunte girandome hacía el. —Dove es fea, no se si sabes quién es. —Se quién es —mascullé—Admito que no es mi tipo de chica, pero no es fea. Es normal. —Es fea —repitio. —Es normal Dawson. —¿Quién es fea? —Lewis entró y retiro sus lentes, sonrió plácidamente y se sentó. —Wells piensa que la chica nueva no es fea. —¿Dove? Es buena onda, no creo que sea fea. —Lo vez —Bufé —Bueno, ustedes dos no tienen buen gusto. Y yo voy a irme. Cuídense imbéciles. Dawson se marchó y Lewis me miró sonriendo, yo lo mire de arriba abajo y retire mi mirada. No me apetecía oír sus comentarios. —¿Te quedarás aquí? Ya han terminado las clases. —Me iré más tarde. Regresaré en metro. —Asintió —Se puso sus lentes y se marchó, a veces Lewis se quedaba callado y no decía nada, otras veces decía más chistes que cualquier persona. El era inestable, pero intentaba ser más estable que cualquiera, siempre se preocupaba por los demás y mi sinceridad acompañaba esa cualidad. Dejé la guitarra a un lado y me levanté, tomé mis cosas y me fui al metro. Dove estaba justo ahí, tenía sus gafas un poco abajo, y parecía que se había dormido en el asiento trasero. Me senté a su lado y retire sus gafas con cuidado, su cabeza se recostó de mi hombro y sonreí. Se veía adorable, muchos en el instituto decían que era fea, que le sobraba kilos demás y que solo era una nerd. Yo no la veía así. Era simplemente una chica, una chica con la que no saldría pero estaría bien entablar una amistad. —Dove —susurre —Dove —volví a llamarla. —¿Jnmm? —sus ojos se abrieron y me miró sobresaltada. —Mierda ¿Me quedé dormida? —Ya creo que sí —Le entregué sus lentes y ella sonrió incómoda. —Debí bajarme en la parada pasada, tendré que bajarme en esta. Gracias —señalo sus lentes. —Iré contigo —Me levanté del asiento y la acompañe hasta su casa, el camino fue silencioso, nadie dijo nada, solo abundaba el silencio y nuestros pasos que sonaban contra el piso en ocasiones. —Esta es mi casa. Gracias por traerme Wells. —Puedes llamarme Connor —Dije sin pensar. —Nadie te llama así. —Llamame como desees Dove. —Bien —asintió —Entrare, mamá debe estar histérica porque no he llegado. —Nos vemos luego gafas. —¿Gafas? —Se giró hacia mi. —Que apodo más original guitarrista. Le guiñe el ojo y emprendí mi camino hacia la casa, no sabía porque mis labios habían pronunciado aquellas palabras, pero estaba bien, ella sería gafas de ahora en adelante. La manera en la que sus lentes cubren sus ojos, hacían que sus pecas resaltarán. Me gustaban sus lentes. Se veía bien. Dove Hersel: —¿Porqué has tardado tanto Dove? Estábamos preocupados. —Me he quedado dormida en el autobús —admití —En tus tiempos dormir era lo que más hacia —rió papá —Así conquiste a tu madre. —Querido no le mientas a la niña. Tus ojos cautivaron mi corazón desde el primer momento. Mis padres siempre se habían gustado, desde que mamá lo vio ella supo que era el amor de su vida, nunca hablaban, pero antes de graduarse prometieron buscarse cuando acabarán la universidad y esa promesa siempre se mantuvo. Hasta hoy. Agarré un poco de cereales y me fui a la habitación, mi cuarto tenía decoraciones con pósters de Justin Bieber, tenía algunos adornos de fotos con mis padres y guardaba cientos de recuerdos con mis amigos. No había vuelto a escuchar la voz de Wells, me gustaba cuando cantaba, me transmitía cierta paz mental, su voz era realmente fina, llegaba a tonos altos, tocaba con pasión y pude notar que cerraba los ojos al hacerlo. Creo que lo hacía sentir mejor, imagino que de esa manera se conectaba más con la música, y lo entendía. A mí me sucedía lo mismo cuando escribía. Siempre solía escribir frases, poemas y pocas veces algunas ideas para libros, aunque probablemente nunca escribiré, me daba miedo proclamar mis gustos al mundo, era bastante tímida para hablar con las personas y a veces tartamudeo más de lo normal. Suspiré y giré mi cabeza al cuaderno que se encontraba a mi lado, vi el poema que había escrito hace poco, pase mis dedos sobre el y entonces lo recite. Escribir era su pasión Nunca me pudo decir adiós Y en mis sueños apareció. Su mirada perdida Me concibió Y el sueño De la esperanza desapareció Podría amarte eternamente Y no decir adiós Olvidarte era mi deber Y esperarte era mi pasión. Porque en mi corazón siempre te llevaré Y en mis sueños te perderé A veces pensaba que escribir no se me daba tan mal, y otras veces me sentía tan inútil que dejaba de hacerlo y me ponía a escuchar música, al fin y al cabo no podía salir con amigos, ni jugar con nada porque las cajas aún no habían llegado, la mudanza al parecer tardaba más de lo normal. —Mensa —¿Quieres que veamos algo? Estoy aburrido —Bufó —Hablemos mejor —susurré—Es que deje la laptop en las cajas de la mudanza. —¿Que? —gritó— ¿En qué pensabas? Ahora moriremos. —Solo es una semana. No es un año —rodé los ojos. —Hermana, una semana cambia tu vida por completo. —Antón no seas bobo. —Es la verdad —¿Que haces aquí? —suspiré—Nunca me hablas. —Mama me dijo que si teníamos una buena relación me compraría algo —Dijo nervioso. —Genial. Ahora me usas. —También quería tener una buena relación contigo Dove. Vamos. —Bien —accedí —Primero debes saber que amo leer y que si me juzgas te cortó las bolas Antón. —Amo estar con muchas mujeres y si me juzgas no te cortó las bolas porque no tienes —Dijo divertido. Empecé a reírme y le di un pequeño golpe en su brazo, jamás habíamos tenido momentos así y esto empezaba a gustarme, me hacía sentir que al menos tengo algo de compañía —¡Vamos Antón! Siempre son las mujeres. Dime algo más —Me gusta ¿Cantar? —¿Que? —sonreí —Pero si cantas como un gallo feo —Oh, Gracias Hermana, amo tu buen sentido del tacto. —Es un don, solo contigo —Claro —Bufé —Nunca he cantado enserio con ustedes, algún día lo haré. Pero hoy no. —Genial. —Dove, iré a caminar un rato. ¿Te quedarás aquí? Asentí —No quería salir, tenía una flojera extrema y quedarme en casa era lo mejor que podía hacer por ahora, mi celular mostró una notificación y pude ver que Wells me había seguido en i********:. Sonreí como una boba y decidí tomarme una foto para subirla, me paré frente al espejo y vi mi cuerpo. Estaba más gorda que antes, no llegaba a ser extremadamente obesa pero si tenía kilos demás, eso a veces me afectaba, no me veía como las demás, no tenía ese cuerpo envidiable o esas cinturas de infarto por las que muchas matarían por tener. Yo solo era Dove. Solo era la chica obesa del instituto. Solía ponerme ropa ancha para evitar malos tratos, miradas y cosas que me afectaran, pero aún así las seguía teniendo y eso dolía. No quería seguir viéndome así, no quería que todos me vieran como la niña fea que solo sabe comer. Yo tenía sentimientos, pero las personas pensaban que no o al menos eso creía. Mis amigas solían decirme que era hermosa cómo era, que mi cuerpo estaba bien así y que las mujeres no debían prestarle atención a ese tipo de comentarios y ahora siento que tiene toda la razón. Pero es tan complicado que duele. Porqué la sociedad no está preparada para tanto esplendor. Connor Wells: Estaba practicando para un partido de fútbol que organizaría el instituto, era una actividad extracurricular que mi cuerpo aceptaba complacido. Aunque algunas veces me frustraba lo idiota que eran los atléticos. Sus conversaciones estereotipadas sobre chicas porristas o chicas blancas era simplemente agobiante, nunca sostuve una conversación con ellos más de la cuenta. No lo considere necesario y se quedaría así por mucho tiempo más. Al terminar la práctica fui al vestidor para cambiarme y darme un baño, debía ver a Dawson en diez minutos y mis músculos parecían cansados y fuera de lugar. —Wells, pensé que no vendrías —¿Desde cuando estás aquí Dawson? —pregunte sentándome. —Desde las nueve y media —sonrió —Dijiste que si no llegaba temprano no me enseñarías. —Jamás pensé que te lo tomarías enserio —Agarre la guitarra y empecé a enseñarle los acordes básicos, sorprendentemente aprendía rápido y a medida que pasaba la mañana pudo tocar decentemente. Cuando empecé a cantar para mí mismo, sentí como alguien que no era Dawson me observaba, me puse nervioso y dejé de hacerlo y entonces estúpidamente dije en voz alta. —Si estás ahí solo sal. —¿A quien le hablas imbécil? —Dawson se rió y lentamente vi como Dove salía. No esperaba que mis palabras hubieran funcionado, sin embargo, ahí estaba gafas viéndome con una incómoda sonrisa. —Pero si es la chica gorda y fea del instituto—Ella agrando sus ojos y miro hacía otra parte, fijando sus ojos en cualquier lugar menos en Dawson, tenía una camisa ancha blanca con unos jeans anchos, en ella se veían bien. —Deja de ser tan c*****o Dawson. ¿Puedes callarte? —farfullé— ¿Y tu qué hacías ahí gafas? Dawson alzó sus cejas en mi dirección y sonrió. —Buscaba el baño y te escuché cantar —sus mejillas se tornaron rojas y rápidamente tapó su rostro con sus manos —¿Estuvo mal? —pregunto finalmente. —No me importa, pero no te escondas ¿Bien? —Bien —asintió. —Empiezo a sentir que estorbo —Dawson abrió su boca después de estar callado, le sonreí y negué con la cabeza. Dove se había sentado con nosotros y yo seguía tocando a gusto, su presencia no me molestaba, me sentía en paz y podía tocar con facilidad. Al cabo de un rato Dawson se marchó, Lewis me envió un mensaje diciendo que estaría ocupado y yo decidí irme para tomar el tren que daba hasta mi casa. —¿Ya te vas? Asentí —Debo irme a la estación del metro. —Te acompaño —sonrió —También debo ir para allá. Recogí mis cosas y tomé la mochila con una mano, Dove subió sus lentes y empezamos a caminar hacia la salida, el cielo estaba nublado y las nubes más negras que de costumbre. Las calles estaban solas, mis ojos pesaban y tenía unas inmensas ganas de dormir. Dove no había hablado en el rato que llevábamos caminando, a veces la veía de reojo y otras simplemente caminaba sin siquiera girarme. —¿Te gusta leer? —Pregunto de repente. —No, pero sé que a ti si. —¿Cómo sabes eso? —Inquirió—Nunca te lo he dicho —Te he visto escribir e supuesto que te gusta leer, normalmente es así ¿No? —Siempre me ha gustado, siento que puedo escaparme de la realidad, vivir otras vidas, vivir amores verdaderos y así —mis ojos se encontraron con los suyos, un rojizo se extendió por sus mejillas y le sonreí cálidamente. —Algún día te pasara algo así gafas. —Ojala —farfullo —Pareciera que nunca podré vivir un amor como ese —Agito las manos en el aire y paso una de ellas por su cabello —Quisiera correr bajo la lluvia y tener uno de esos besos que tanto he leído. —La vida puede sorprenderte. —me encogí de hombros y ella sonrió, ninguno acotó nada más a la conversación, cuando llegamos al metro nos sentamos juntos y ella empezó a dormirse, parecía que era algo que empezaba a agarrar de maña, se veía adorable. —Me estaba durmiendo —rasco sus ojos delicadamente y me regaló una sonrisa —Wells, ¿Te han roto el corazón alguna vez? —Completamente —afirmé—Es algo normal gafas, amar puede que vaya más allá de las apariencias. —No lo creo —susurro —Las personas siempre suelen usarme, soy alguien a quien simplemente lastiman y juzgan por su físico —Su rostro reflejó una sonrisa triste, parecía que era un tema delicado para ella, no me había puesto a pensar en las infinidades de personas que deberían juzgarla por como lucía y yo en mis estúpidos pensamientos puede que haya hecho algo similar. —Eres hermosa, hoy mañana y siempre. —Debo irme guitarrista. Gracias por todo. —Gracias a ti gafas. Salió por la puerta del metro sin mirar atrás, había visto infinidades de chicas, solía hablar con algunas y siempre me hablaban de cosas superficiales, vacías y sin sentido, pero a Dove le apasionaba lo que hacía, le gustaba, en sus ojos se reflejaba inseguridad y en los míos admiración. Quería hacer que se sintiera segura de sí misma, que pudiera reír, llorar y considerarse una de las personas más lindas de todas, sus kilos demás no eran un problema y aunque ella no lo viera así, la vida podría sorprenderla. Había llegado a mi destino, entre a casa y pude notar que ninguno de mis padres estaban, negué con la cabeza un poco decepcionado y entre a mi habitación, empecé tocar, y tocar, compuse algunos acordes, arregle pequeñas cosas que tenía y entonces sonreí cuando vi que Dove me había mandando una solicitud por i********:. Inmediatamente la acepte. Me metí en su perfil y empecé a ver todas las fotos que tenía, en algunas salía sonriendo con sus gafas un poco abajo, en otras parecía estar leyendo o escribiendo y en la última. La última foto era ella en la playa, tenía millones de comentarios iracundos, empezaba a molestarme y apreté fuertemente mis ojos. Quería golpear algo Respiré profundo y empecé a ver mi habitación, me senté en el mueble, me giré hacía los lados y acabé escribiendo un comentario en su foto de i********:. Wells: Estás preciosa, jamás vi a alguien tan bella como tu gafas. Un rojizo se entendió por mis mejillas, me sentía nervioso, no sabía porque acabe diciendo eso y menos en una foto tan vieja. Tapé mi rostro y empecé a reírme con nerviosismo, nadie estaba conmigo pero mis sentimientos estaban alborotados. ¿Que había hecho? Mi móvil empezó a sonar y entre en pánico, me asusté así que decidí respirar y entrar lentamente a i********:. Ella había respondido. Ella había visto mi comentario. Dove: Gracias, nunca había visto un guitarrista tan guapo como tu. Mis mejillas ardieron, dejé el teléfono a un lado y decidí buscar un poco de cereal para comer, Dove era una chica que me gustaría conocer más, me gustaría saber cómo terminó aquí y porque razón pareciera que todo le avergüenza. Estaba sentado comiendo mis cereales mientras me moría mentalmente. Hasta que alguien decidió entrar por ella. —Hola —Lewis se sentó junto a mí y me miraba con aburrimiento. ¿Pero que hacía el aquí? —¿Podías tocar sabias? —Podías no haberme dejado la llave —Dijo obvio, rodé los ojos en su dirección y decidí dejar el tema así. —Estaba aburrido en casa así que decidí venir —continuo —Genial —susurré —Yo no he hecho mucho, ni siquiera se que hacer. Se encogió de hombros —Deberías empezar a ver por tu futuro, si quieres tocar música —señalo la guitarra—Entonces deberías empezar a moverte. —Tengo diecisiete años Lewis —Aja, ¿Y que? Las personas no van a moverse por ti Wells. Suspiré y le mire a los ojos, Lewis tenía razón si quería un futuro debía empezar a construirlo con mis propias manos, debía moverme, buscar opciones y oportunidades, debía sentir que lo lograría. —¿Quieres ser mi manager? —Dije al cabo de unos segundos, el me miró de reojo y su sonrisa me confirmó que aceptaba mi propuesta. —Así que quieres que yo me mueva por ti —Dijo con burla. —No seas pesado Lewis. —Bien, empezaré mañana a buscar ¿Estas de acuerdo? —Si, eso está bien para mí. Ya era hora de buscar cimientos para forjar mi futuro y probablemente jamás hubiera pensado en ello, si Lewis no me hubiera dicho nada, pocas veces pensaba en lo que vendría y siempre solía concentrarme en el presente. Se me hacía más ameno. Menos cansado —¿Te gusta Dove? —pregunto repentinamente. —No —negué —No es mi estilo, es linda pero no es mi estilo. —Ya —murmuro —¿No me crees? —entrecerre los ojos. —Sinceramente no. Vi tu comentario Wells. —Es mi amiga Lewis. —Eres un tonto. —Le saque el dedo corazón y empecé a lavar los platos que había ensuciado, Lewis negó con la cabeza y sonrió abiertamente, el me conocía y aunque a veces se equivocaba le seguía queriendo de igual manera. Yo no iba a enamorarme de Dove, ella me parecía una chica distinta y agradable con quién conversar en mis días malos, tranquilos y divertidos, simplemente creía que podría pasar un buen rato con ella y tener una amistad estable. —Dove acaba de subir una foto. —¿Que? —Agarre el móvil rápidamente y empecé a revisar que tan real era lo que Lewis había dicho, sin embargo, me lleve un gran fiasco cuando vi que era mentira. Estúpido Lewis.
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