Duelo de corazón roto.

1098 Words
Una fiesta no estaba en sus planes, pero había pasado mucho tiempo desde la última vez que había salido, que ahora que todo iba bien, quería de alguna manera festejar lo bueno que pasaba en su vida, así que no dudó en salir. Una de sus amigas, Sabrina, pasó por ella. ─Esta noche será alocada... ─dice emprendiendo la marcha. ─¿Estará divertido el cumpleaños?, ¿De quien es? ─pregunta mirando una pequeña cana que no deja de levantarse cerca de su frente. ─Es el cumpleaños de mi jefa, y de su hermano, y ella me dijo que te invite, ya ves que la última vez que salimos preguntó mucho por ti... ─responde sin dejar de ver al frente la carretera. ─¿No sabía que tuviera un hermano? ─No, ni yo tampoco, dijo que había pasado fuera del país por mucho tiempo, pero que había regresado y que le iban a festejar el cumpleaños junto con el de ella, ya que cumplen el mismo día, pero en diferentes años. ─Debemos parar por algún lugar para comprar algún regalo, que vergüenza ir con las manos vacías... ─mira por la ventana, buscando algún lugar abierto comprar el regalo. ─De hecho, traje dos. ─señala el asiento trasero del auto. ─yo le daré el de mi jefa, y tú el del hermano. ─Claro, pero si yo no lo conozco... ─Pero en cuanto lleguemos lo sabremos, si los dos son los festejados, debe haber algo que los distinga pues, sobre todo al hermano, ya que debe ser el único de la fiesta que no conocemos. ─suelta una carcajada subiéndole a la música más movida del momento. Ángel no ha escrito hoy por estar todo el día con sus hijos y distraída, por suerte se acordó justo mientras iban camino a la fiesta, así que mientras Sabrina canta y va bailando al volante, ella escribe como si no hubiera otra cosas más hermosa en el mundo. "No es como pensaba, y no me está gustando. He pasado cada segundo de estos dos días, revisando mi teléfono, esperando que me escriba que me llame, que haga algo que me demuestre que no estoy loca, que esa manera de él, de mirarme, de sonreír, de ser cuando está cerca de mi, de ponerse nervioso cuando estoy cerca de el, de enojarse cuando lo ignoro, quiero creer que no estoy loca y realmente le gusto, le interesó tanto como él a mi, incluso me tomé el tiempo de darle señales tantas veces como tuve oportunidad, pero nada parece funcionar, ya han pasado más de veinticuatro horas, y a él parece darle igual. No se que mas puedo hacer, viendo mi teléfono, viendo su sonrisa en aquella foto, una sonrisa que es muy diferente a la que muestra en su familia, y una completamente diferente a la que yo veo cada vez que se acerca a mi. No estoy loca, uno puede sentir cuando hay eso, química, esa conexión, y si era solo de mi parte, ¿porque el se comporta así?... Veo mi teléfono, entró a su chat, y lo único que hago es leer la conversación que tuvimos, no es nada comprometedor, lo admito. Si se tratara de lo que escribe le daría la razón, pero es lo que hace cuando estoy cerca, cuando me vea, y lo que hace. El es mi profesor, de inglés, y lo entiendo, su manera de ser, correcto, elegante, y incorruptible me hace creer que tiene interés por mi, pero es precisamente eso lo que lo detiene, y aunque he pensado la manera de correcta de volver a ser yo apesar de él, por lo menos en lo que me graduó. Suena tonto, porque aún tengo la esperanza de que cuando termine el colegio y por fin me gradué el me pedirá un cita o me pedirá ser su novia, pero otra parte de mi dice que no le interesó en absoluto y que nada de lo que creo y veo es real, que estoy loca y que es imposible que alguien como yo tenga a alguien tan bueno, perfecto y lindo como el. Si Dios existe hará que el sea mi esposo. Si Dios existe y el universo te da lo que pides, me convertirá en la esposa de el. Tenemos muchas cosas en común, pero puedo decir, que si el no da unos, aunque sea una señal directa de que le interesó, esto terminará sin haber comenzado. Puedes sentir y tener conexión con alguien, pero es mi amor propio lo que me grita que me detenga en todo, en pensarlo, en quererlo, en intentar tenerlo. Que yo quiera tener de esposo a alguien, cuando antes jamás pensé en casarme, ni siquiera con el padre de mis hijos, nunca tuve tantas ganas de que algo pasará como hoy, pero lo entiendo, la vida es así, y solo Dios sabe porque de las cosas, ojalá él pudiera decírmelo, es jodidos no entender." —y.... fin. ─dice cerrando su laptop. ─Llegamos. ─dice Sabrina dándole una señal de que es hora de dejar todo de lado porque es momento de divertirse. ─Lo se, solo dame un minuto y me arreglo el cabello. ─dice arrancando su cama, si hay algo más molesto en esta vida para ella, es las escasa y remotas canas que aparecen en su cabello, no le molestaría de no ser porque no han dejado de salir cortas, inoportunas y pequeñas, a tal punto que solo paran paradas, dañando cualquier peinado a su paso. ─listo. Vamos. ─dice con una sonrisa ya una vez soluciono su problema. Da un un par de pasos en un enorme patio lleno de césped, el lugar es enorme, la casa lujosa, y la música se puede escuchar desde fuera, los nervios se apoderan de ella, la ansiedad de saberse entre muchas personas y la idea de sociabilidad es una tortura emocional, pero ella decidió ir, así que pese a su ansiedad, dará todo de sí. Todo va muy bien, tan pronto como entran saludan a toda persona a su paso, Sabrina saluda a su jefa y así también lo hace Angle con el regalo para el cumpleañero en sus manos, mirando por todos lados esperando ver a alguien que no se le haga muy conocido, y que se vea elegante, ya que la jefa de su amiga lo es, pero de pronto el sonido de una moto acercándose hiela su sangre, podría reconocer ese sonido en cualquier lado, lo reconoce como el sonido que hizo de su noche más aterradora que nunca, pero al voltear, deja caer el regalo al ver más de cerca.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD