Capítulo VI

1123 Words
Levina marcó por décima vez el número de Hyo Hee sin embargo ella no contestó entonces resopló fastidiada. Llevaba más de media hora buscando a la coreana que al parecer no le importaba lo preocupada que pudiera estar. —Hyo, ¿Porqué no contestas? —murmuró—. Fue en ese momento cuando escuchó el repicar del celular de Hyo cerca, por eso no contestaba, lo había perdido. Comenzó a buscarlo y lo encontró en los jardines de la universidad, Levina dobló las rodillas para tomar el móvil y lo guardó en su bolso extrañada, su amiga no era una olvidadiza y mucho menos con su móvil ella tenía una obsesión por su celular, si lo había perdido se hubiese dado cuenta de inmediato.Se encogió en hombros restándole importancia. Su móvil repicó entonces Levina contestó.— ¿Hola?—Hoy se acaba tu plazo Liv ¿Qué has decidido? ¿Saldrás conmigo? Levina contuvo la respiración y pensó en lo que había pasado toda la semana. Pensó en lo desconcertada que la había dejado Ainhoa, lo que le había dicho el sábado por la noche. Entró a la casa de su tía Ágata en busca de respuestas sin embargo la única que estaba en casa era Ainhoa. — ¿En serio confías en Ágata? Frunció el ceño, por el tono en el que hablaba Ainhoa sabía que estaba borracha y diría ciertas incoherencias. Aún así quería saber más de que hablaba ella. — ¿Porqué no debería An? —Porqué mi madre es una mujer despiadada, cruel, la mentirosa más grande del mundo. ¿Y tú piensas confiar en ella?Ella soltó una fuerte carcajada intimidando a su prima, nunca había visto que Ainhoa hablara mal de su madre ni mucho menos por el contrario, Ainhoa adoraba a su madre y desde siempre había sido como el perrito faldero de Ágata, siempre habían sido ellas dos. Por más que Ainhoa le había pedido saber sobre el paradero de su padre Ágata nunca le habría dicho quien era o donde vivía. —Pero... ¿Por qué estás tan segura An? —Pues porque... Entonces ella se había quedado callada como si recordara algo, no habló nada más esa noche aunque en sus ojos se mostraba la preocupación que Levina no entendió. Necesitaba despejarse y él le ayudaría en eso. —Si —le dijo sin que su voz temblara—, acepto. Estaba un poco loca por salir con un desconocido pero le daba igual en esos momentos, su curiosidad por Alekséi era más fuerte que su sensatez. —Muy bien, no te arrepentirás Álainn. Ella caminaba hasta su casa distraída mirando la ya apagada pantalla de su teléfono. —Te veo alegre, ¿Ya tienes una nueva víctima Elatha? —Suspiró resignado el pelinegro—. —Tú deberías hace lo mismo Stav, terminarás mal. No lo iba a negar o estaría jodido, a pesar de que Stav Markov era su mejor amigo y príncipe de los fomorianos no confiaba en nadie para decirle lo que con recelo ocultaba. Aun en su forma demoniaca quería protegerla de todos, si por alguna razón alguien llegara a saber sobre ella... ¡No! Ni siquiera quería pensar en ello. —No, no pienso hacerlo, a parte Lynette se enojaría. Elatha suspiró fastidiado. —Eso te pasa por casarte —dijo con sorna—. Desde que se había casado con Lynette una vieja compañera de guerra de Elatha, Stav había cambiado totalmente, se había vuelto blando y había olvidado la diversión. Aquello no lo entendía Elatha, él no cambiaría una buena batalla por una mujer. Stav lo miró divertido incapaz de creer sus palabras. —Cuando te enamores verás de lo que habló. Elatha entornó los ojos, ¿A caso podía ser más absurdo? —No puedo amar —gruñó—, ¿recuerdas? no tengo sentimientos. Cuando conoció a Levina trató de frenar su libido con aquel pensamiento sobre que él no podía amar, aunque ahora no estaba tan seguro de eso. Ella lo desquiciaba de una manera que nunca le había ocurrido antes. Tan placentera, tan excitante… —Yo no creo en esa estúpida hipótesis, todos podemos amar Elath, si yo pude tu puedes también. —No, tú eres algo así como un híbrido ¿recuerdas? Yo no, y ya deja de repetirlo que me fastidia de sobremanera. Había dicho aunque al parecer la idea no le parecía tan descabellada después de haber conocido a cierta rojiza que hacía nublar su razón. * A las 06:00 pm Levina había estado esperando a Alek en el mismo parque en el que la había encontrado hacía una semana atrás. En la espera de él decidió llamar a la casa de Hyo Hee, lo cierto es que su mejor amiga se estaba comportando demasiado extraño y ni siquiera le había dado una explicación del porque. — ¿Hola? Señora Lee ¿Hyo Hee está por allí? —preguntó—. —Hola Levina, no Hyo dijo que saldría con unos amigos y aún no ha llegado, pensé que tú irías también. Por un momento se sintió de alguna manera desplazada pero lo ocultó muy bien. —Oh, bueno dígale que yo tengo su móvil se le ha caído en la universidad. —Está bien, yo le diré. Después de cortar con la señora Lee su preocupación aumentó, ¿Qué pasaba con Hyo Hee? Era la constante pregunta que rondaba por su cabeza, debía ser algo muy grave después de todo sino no se lo estuviese ocultando a ella que era su mejor amiga. —Rodeada de gente pero tan sola Liv —Susurró en su oído—. Levina se sobresaltó por la llegada de Alek, estaba tan sumergida en su preocupación que se había olvidado por unos minutos de él, su recelo aún seguía ahí pero no se alejaría de él, no hasta que su curiosidad se aplacara. Y esta amenazaba en permanecer por mucho tiempo. — ¿Cómo es que siempre apareces así? —Dijo fingiendo enojo—. —Vamos, no te enfades —entonces rió—, ¿Preparada para salir de esta rutina Álainn? Liv suspiró y asintió. No tenía ni idea en lo que se estaba metiendo pero le daba igual.Él le sonrió y la tomó de la mano para ayudarla a levantarse de la fría banca.—Entonces vamos álainn, perdámonos entre la oscuridad y retornemos en la luz Liv. Aquella simple frase hizo que ella se erizara del modo en que lo dijo como si hubiese dicho algo muy íntimo entre ambos. Lo miró y se perdió en el azul de sus ojos, aquellos ojos que ocultaban un secreto que Levina nunca sospecharía pero que estaba a punto de descubrir.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD