Tapo mi boca ante lo que estoy observando. Jamás pensé que el Alfa de mi manada fuera el culpable por las muertes misteriosas que últimamente son noticitas en el país.
─¡Grábalo! ─aconseja Malai, mi loba. Saco mi celular e inicio a grabar todo; se me retuerce el alma al ver como inicia a decapitar a cada uno de sus enemigos o por lo menos lo son para él, porque reconozco a muchos de los que se encuentran en el lugar de rodillas y con sus ojos vendados. Sé que su error fue estar en contra de las acciones y formar de liderar tan injusta del Alfa.
Mis lagrimas no se hacen esperar y deseo salir e impedir que maten a uno de los representantes del consejo. ─Sasi debemos hacer algo, no podemos dejar que lo maten, él es bueno.
─No podemos hacer nada, si nos descubren, seremos las siguientes en quedar sin cabeza ─contesto por el link. Grabo a cada uno de los presentes que en su mayoría son Alfas, así como a muchos de los que han perdido la vida a manos de Bunnak, un miserable que tapo los ojos de sus víctimas como un cobarde que no tuvo el valor de dejar ver quien sería su verdugo.
─¡Riiiiiing! ¡Riiiiiing! ─por qué papá, pienso al ver el número.
─¿Qué fue ese sonido? ─Bunnak con un movimiento, da la órden de que revisen todo el lugar.
─Rápido, rápido ─dice Malai. Obedezco a mi loba y guardo el celular en la bolsa que siempre me acompaña, pero asegurándome de dejarlo en silencio.
─¡Ahí esta! ─me señala uno de ellos a todo grito. Me transformo y salgo a todo lo que mis patas me lo permiten y con la bolsa en mi hocico.
─Eso estuvo cerca ─le digo a mi loba al momento de llegar a nuestro lugar seguro. No sé cuánto corrí, pero de algo si estoy segura y, es que el maldito me reconoció.
─Busquen por todo el lugar y toda la noche si es necesario, pero necesito que aparezca. ─escucho que ordena Bunnak desde mi guarida secreta, una que esta camuflada en la falda de la espesa montaña. Descubrí este lugar un día cualquiera y desde ese momento lo convertí en mi lugar de escape o refugio frente al mundo que me rodea, acá nadie me ve, pero yo sí puedo ver y escuchar sin problema alguno. Solo mis padres saben de su existencia y ubicación, ya que conté con su ayuda cuando le realicé las adecuaciones necesarias para mi comodidad e hicimos una que otra ruta de escape en caso de ser necesaria una huida inesperada, tal como parece sucederá hoy…
─Alfa me aseguraré de que la mocosa aparezca y personalmente se la llevaré viva.
─Viva o muerta, no me importa. Pero si es muerta, la prueba que me harás llegar, debe ser su cabeza…con eso me conformo, aunque el resto de su cuerpo me servirá de alimento para los buitres.
─Sasi, ¿Qué haremos? ─pregunta con temor mi loba ante la solicitud y la burla del Alfa.
─Por ahora esperaremos, no podemos arriesgarnos. ─guardo silencio por un tiempo prudente ─Voy a tratar de comunicarme con nuestro padre, él debe saber lo que está sucediendo. ─le digo a mi loba asegurándome que no hay nadie cerca. Marco y en el primer timbre mi padre contesta.
─Sasi hija, ¿Dónde estás?
─Papá, escúchame por favor. Necesito que me hables como cuando mamá no podía descubrir nuestros secretos. ─digo en tono muy bajito y solo para que él me escuche.
─Disculpé señorita, pensé que era mi hija. ─¡Agradezco a la Diosa por el día en que se nos ocurrió esto de las conversaciones sin sentido!
─El Alfa Bunnak me busca porque descubrí algo muy grave, así que, por ahora, no iré a casa, pero estoy en mi guarida, no te preocupes.
─¿Cómo qué mi hija? ─grita con exageración.
─¿Qué pasa con su hija? ─escucho que le preguntan y luego mi padre solloza sin consuelo.
─¿¡Ahora que teatro invento nuestro adorado progenitor!?
─No sé, pero cállate. ─me concentro en lo que habla mi padre.
─No, ella no. Ella es solo un bebe.
─Tranquilo hombre, ¿puedes decirnos qué le paso? ─insiste Bunnak
─Es, es, es que…
─El viejo truco del desmayo ─dice mi loba divertida cuando escuchamos un golpe. Cuelgo de inmediato, no deseo que el maldito me descubra. ─fue excelente idea traer el viejo teléfono con el número de emergencia.
─Así es Malai. Ahora entiendo porque mi padre insistió tanto con eso de comprarlo.
─Sasi, ahora si estamos en problemas y todo por estar de espías. Te dije que no era buena idea seguir al viejo Dereck.
─Sabes que no lo hice por mala, solo quería jugar con él como siempre, pero jamás pensé que sería testigo de su muerte ─hablo tapando mi boca para que nadie escuche mi llanto.
─No lo digo por eso. Es porque siempre te gusta meter la nariz donde no te llaman.
─Así como tu metiste la tuya en mi vida antes de tiempo.
─Ahora resulta que la culpa es mía. Que sepa, no fue mi culpa el aparecer antes de tiempo, afortunada deberías sentirte por ser tan joven y ya tener a tu loba…. desagradecida.
─Discúlpame, es solo que esta situación me tiene mal.
─¿Por eso debes cogerla contra mí? No niña, recuerda que ahora nuestro trasero tiene precio, así que debemos ser más unidas que antes. Por suerte padre siempre nos cree y apoya sin mucho problema.
─Solo espero que no le pase nada.
─¿Qué fue eso? ─pregunta mi loba ante el golpe que escuchamos muy cerca de la guarida.
─No sé, pero ahora no lo podemos averiguar. Esperaremos un poco más y luego saldremos, ¿Te parece?
─Listos. Pero creo que ya los malditos se fueron.
─Aun así, es mejor esperar. ─Salgo con cautela del lugar observando a todos lados, no me pueden descubrir o seré parte de la lista de muertos de esos desgraciados. Para mi fortuna, no hay nadie, así que continúo buscando lo que ocasiono el ruido hace algunas horas.
─¡Diosa Luna! ─grita mi loba al encontrar el cuerpo sin vida de una joven con rostro completamente desfigurado. ─, creo que la pobre era el alimento de un maldito dragón.
─No lo dudo, pero ─prefiero guardar silencio ante la cruel idea que acaba de cruzar por mi mente, una que mi loba conoce a la perfección.
─Sé que lo que piensas es cruel, pero es nuestro boleto de salida, así que te apoyo. ─mi expresión es de pena por la joven que voy a utilizar para que me remplace en la ceremonia de mi muerte. Tomo el cuerpo y lo arrastro con todas mis fuerzas, lo dejo en la guarida y regreso a borrar todo rastro de lo ocurrido.
─Espero que mi padre pueda llamar pronto ─como si lo hubiese invocado, recibo la llamada de él, una que espere con ansias. Pregunto cómo se encuentra, si no está en peligro y si el desgraciado del Alfa ya se fue.
─No te preocupes mi niña, estoy bien y el Alfa se fue, en vista de que yo no despertaba.
─Padre, necesito que me compres unas cosas. ─continuo luego de estar segura que él y mi madre están fuera de peligro. Le pido que me compre un tinte para cabello, me traiga algunas de mis cosas y provisiones para pasar acá un par de días.
─Tranquila, te haré caso sin preguntar por el momento. Cuando nos veamos me contarás todo.
─Sí señor, pero no le digas nada a mi madre, no por ahora. ─con esa última petición, me despido de mi padre.
─¡Croac! ¡Croac!
─Llego padre ─dice Malai ante el sonido característico que tenemos para indicar nuestra presencia. Abro con cautela y mi padre ingresa abrazándome de inmediato.
─¡Cielos! ─dice posando sus ojos en el cuerpo. ─No me digas.
─Si te digo padre, mira ─digo haciendo evidente que ella será su futura hija muerta y enseñándole el video que grabe como evidencia de lo que los Alfas estaban realizando para aclararle mi plan.
─Esto pone en peligro tu vida. Debemos hacerte desaparecer y no solo por un par de días. ─dice y saca su celular; marca e inicia a hablar en español, lo sé porque él me da clases diminutas del idioma. ─Gracias, sabía que podía contar contigo. ─agrega en nuestro idioma y cuelga.
─¿A quién llamaste?
─A tu padrino, él te ocultará.
─¿Qué le dirás a mi madre?
─La verdad, que acabas de fallecer. ─mis ojos se cristalizan de inmediato, lo que menos quiero es que ella sufra. ─sé que, si no lo hacemos, ella no aguantará y viajará a donde sea que tu estas y estoy seguro que los malditos, nos tendrán vigilados por un par de meses, si es que no son años. Por otra parte, debes entregarle ese video a David, solo él podrá ocultarlo hasta que sea tiempo de sacarlo a la luz.
─Si es que no acaban con los del consejo antes ─digo con voz apagada.
─Nada de ser negativos, sé que, con la llegada del próximo Alfa y emisario directo del Alfa de los Alfas, las cosas cambiaran. Ahora démonos prisa.
─Está bien ─es imposible no llorar al momento de cambiar el color del cabello de la chica ─, ¿Quién será? ─pregunto observando a mi padre.
─No sabría, de hecho, su cara está muy desfigurada, lo que complica reconocerla ¿Revisaste si tiene alguna identificación?
─Si, pero no tiene nada. ─mi padre y yo con mucho respeto, la desvestimos y vestimos nuevamente con mi ropa, una que rasgamos y empuercamos un poco.
─Creo que quedo perfecta ─dice.
─Gracias, padre. ─lo abrazo fuerte, pero gradecer es poco cuando ha traído todo y más de lo solicitado. Por suerte y aunque suene feo, pero la chica tiene mi contextura y color de piel.
─Toma ─me pasa una peluca y vestimenta de hombre.
─¿Esto para qué?
─Hija, no pretenderás viajar así. Recuerda que ellos buscan una chica, así que desde hoy eres un chico ─afirmo cabizbaja ─. También debes aprender unas cuantas palabras en español, así podrás llegar hasta donde David sin mucho problema. ─limpia mi rostro y dice: ─A más tardar, mañana inicio a preparar todo y asegurándome que tu viaje sea cuanto antes, si es preciso en menos de una semana.
─Tan rápido ─me quejo
─Entre más rápido te vayas, mejor. Creo que lo mejor es que tu viaje sea el mismo día en el enterremos a esa chica ─la observa con pena ─, de esta manera mis lagrimas no serán fingidas, porque, aunque no mueras, es muy difícil tener que alejarme de ti.
─Para mí también ─digo sollozando en sus brazos. ─no sabes cuánto te amo padre.
─Créeme que no tanto como yo, mi hermosa princesa. ─besa mi cabeza y limpia mi lagrimas ─Ahora, me llevaré el cuerpo de la chica y lo dejaré cerca de la frontera de los dragones, así pensaran que fuiste su presa.
─Como digas ─comento sin ánimo. Observo como mi padre se retira con la chica en brazos; solo la luna es testigo de todo lo que hoy he vivido y todo por lo que hice pasar a mi adorado padre, solo ella sabe nuestro secreto.
─Creo que ahora si estamos muertas. ─Fijo mi mirada y el recuerdo de como quedo la chica es mi reflejo, nadie podría decir que no soy yo, más por el tono perfecto de cabello y mis accesorios.
─Así es Malai, ahora lo estamos. ─Me aseguro de camuflar muy bien la entrada y me dirijo a comer algo de lo que mi padre me trajo. Tomo una manzana y la muerdo, pero cada pedazo baja como una daga, es difícil no sufrir con todo esto, es difícil que el recuerdo de esa chica, no esté en mi mente, tan pronto como cierro los ojos.
─Tranquila Sasi, somos fuertes y saldremos de esta. Sé que es duro dejar a madre y más que ella piense que en verdad estamos muertas, pero si no es así, bien sabes que ese maldito no descansará hasta encontrarnos y desaparecernos definitivamente. ─Tomo un paño y seco mi nariz.
─Mejor vamos a recoger todo eso ─observo la ropa que le pertenecía a la chica y la guardo en una bolsa. ─lo mejor es llevarnos esto y botarlo, solo cuando estemos en ese país al que nos enviara nuestro padre.
─Es lo más prudente ─apoya mi loba. Los siguientes días los pasamos sin salir de la guarida, lo peor es tener que hacer mis necesidades en el mismo lugar en el que debo dormir, pero no queda de otra, salir es muy riesgoso y hay hombres por todo el lugar.
─Padre tenía razón, nos seguirán buscando por más que tengan un cuerpo como prueba de nuestra supuesta muerte.
─Ese desgraciado de Bunnak, me las pagará ─digo en respuesta al comentario de mi loba.
─¡Croac! ¡Croac!
─¿Qué hará padre acá y a esta hora? ─solo han pasado dos días desde que se fue, pienso. Miro con mucho cuidado asegurándome que sea él.
─Pequeña, te debes ir mañana mismo a primera hora, toma ─me abraza e ingresa asegurándose de que nadie lo ha seguido.
─¿Paso algo?
─Si, tu madre ingreso en depresión y esta como loca buscándote por todos lados, por suerte no se acuerda de este lugar, no aún. Sé que no cree que la chica eres tú, así que no demora en venir a este lugar y lo peor...Bunnak le está ayudando.
─¿¡Cómo!? ─grito con sorpresa dejando de lado los documentos que me entrego mi padre.
─Así es, por eso te debes ir mañana antes del amanecer. Lo siento pequeña, pero no puedes seguir en este país por más tiempo ─agrega con dolor.
─Debo borrar toda evidencia de que estuve en este lugar. ─contesto cambiando el tema y aguantando la presión en mi pecho.
─Nunca olvides cuanto te amo. ─dice con lágrimas en los ojos, me abraza, besa un sin número de veces mi rostro y se va con el corazón igual o más destrozado que el mío.
─Es hora ─habla mi loba con dolor. No contesto, me limito a dejar el lugar como siempre; no queda rastro de mi estadía y menos de que acá estuviese el cuerpo de la chica que mañana enterrarán con mi nombre. Salgo con sigilo, me camuflo entre la multitud y nadie nota mi presencia.
─Es como dijo padre, solo se fijan en las chicas. Sin duda él es nuestro héroe. ─agrega mi loba.
─Ajá ─contesto pasando los documentos a la chica de la aerolínea.
─Siga joven.
─Gracias ─contesto al momento de recibir los documentos aprobados para mi viaje. Nunca le pregunté a mi padre como consiguió mi falsa documentación tan rápido, lo importante es que por el momento estoy a salvo. ─Sabes perfectamente que, si usamos las otras de más prestigio o el avión privado, sería exponernos. ─es mi respuesta ante la queja de mi loba por el tener que viajar en esta aerolínea
─Tienes razón y me alegra que padre pensará en todo. ─no contesto porque, observo que unos tipos se suben a inspeccionar todo. Me observan y se retiran, sacándome un suspiro de tranquilidad.
─Eso estuvo cerca.
─Así es, pero creo que, si no despega rápido, no voy a aguantar más las lentillas de mis ojos, son muy incomodas y siento que me queman ─contesto colocándome unos lestes oscuros para apaciguar mi malestar.
─Trata de pensar en otra cosa, sabes que no te las puedes quitar.
─Trataré ─contesto tratando de no pensar en nada, pero fallo. Mi cabeza se inunda de recuerdos junto a mis padres, mis amigos y todo lo que tuve que abandonar; es inevitable retener mis lagrimas ante tanto dolor.
─¿Te pasa algo, muchacho? ─pregunta preocupada la señora a mi lado, solo niego. Como le explico que mi llanto se debe a que estoy abandonando a mis padres, pero a mi madre le hice creer que había muerto y en este momento ella está llorando sobre un cuerpo que no es el mío ─, cuando desees o quieras hablar con alguien, me puedes decir.
─Gracias ─contesto observando por la ventanilla del avión. Después de mucho pensar y siendo la única forma de distraerme y distraer a Malai, decido hablar con la señora que se presentó como Samanta. Ella me conto casi toda su vida, que vive en Tailandia desde que tenía 10 años, pero que es de Bogotá, la capital del país al que voy. Que también ha vivido en Seúl, china y j***n, pero que trata de viajar a su país cada cinco años, aunque llevaba 7 sin poder viajar y eso la tenía muy deprimida. En Nueva York la escala fue más larga, pero más tranquila, nadie está vigilando y pude disfrutar sin temor alguno.
─Ya deberías cambiarte y así estarás más tranquila, pequeña.
─¿Cómo dice? ─pregunto confundida y asustada.
─No te preocupes, no diré nada. De hecho, soy enviada de tu padre y de David, tu protector.
─¡Ah! ─comenta mi loba
─No te dije nada porque quizá y cambiabas tu comportamiento, solo podía hablar hasta estar en terreno seguro y créeme que acá lo estamos.
─¿Eres humana?
─No, soy una leona, pero tengo bloqueada mi esencia al igual que tú. ─pica mi nariz. ─, no creerías que tu padre te dejaría viajar, así como así del país y sin protección alguna.
─Entonces todo lo que me conto es mentira? ─pregunto un poco indignada, odio que me mientan
─No, todo es verdad. Vivo en muchas partes y en ninguna al mismo tiempo, me dedico a ser guardaespaldas por llamarlo de alguna manera, soy de las pocas leonas que realizan este tipo de trabajo. ─sonrío, pero de inmediato el llanto vuelve, al saber que mi padre busco la manera de protegerme, aun en el viaje.