─Hijo, ¿puedes enseñarle el lugar a Sasi? ─me pregunta mi padre ingresando al salón de entrenamiento.
─Sí padre ─contesto despojando mis manos de los guantes.
─Ella está en la biblioteca. ─me aclara
─En un momento voy, primero tomaré una ducha. ─le informo. Para él solicitar, es obedecer de inmediato, pero lleno de sudor no andaré por el lugar y menos si es con la pequeña loba.
─No tardes tanto, no quiero que piense mucho en su situación, deseo que se distraiga y comparta con alguien de su edad y quién mejor para eso…
─Qué yo, lo sé ─digo secándome el sudor de mi frente. ─. Aunque eso de que sea de su edad, lo dudo. Recuerda que ella debe tener unos 100 años, así que a su lado seré tan solo un pequeño proyecto de bebe, en medio de un encuentro carnal, padre ─comento divertido.
─Deja tus chistes para después, sea una loba de 80 o 100 años, es prácticamente de tu edad, si con el físico es la comparación, así que muévete. ─me habla con enojo.
─Tranquilo padre, solo decía algo que es lógico. No comentaré nada más al respecto, solo que…se te olvida que no hablamos el mismo idioma, así que, ¿cómo crees que nos comunicáremos? ─se acerca con una línea de maldad en su rostro ─¡Auch! ─me quejo por el golpe en mi cabeza y observando mal a Francisco por su burla, así como al resto de los presentes.
─No te hagas el idiota conmigo. Se perfectamente que en ese aparato ─señala mi celular ─tienes una aplicación que te lo permite, así que deja la estupidez, porque no deseo repetir nuevamente que te muevas ─ordena con enojo antes de salir como alma que lleva el diablo.
─¡Santa virgen! Pero que padre el que me toco. ─me quejo
─Uno que te pone en cintura, tal como lo mereces.
─Gracias por tu apoyo, Fran. Cuando necesite un abogado, no dudaré en llamarte.
─Acá siempre a la orden, pequeño revoltoso. ─lo observo lascivo y me dirijo al baño con la toalla sobre el hombro. No tardé mucho, temí que al querer disfrutar como acostumbro de mi baño, estaría en riesgo de ser sacado en cueros por mi padre.
─Hola ─saludo a la pequeña loba desde el marco de la puerta. ─Tardé en venir, porque tenía asuntos que atender. ─sonríe como un ángel, pero no contesta. De nuevo soy un idiota, ¿por qué se me olvida que no habla mi idioma? Saco mi celular, ubico la aplicación, hablo traduciendo lo que había dicho al ingresar.
─No hay problema, leía un poco sobre este país ─es la respuesta que traduce el aparato ─ ¿Podrías contarme algo sobre ti? ─fue difícil ocultar mi alegría ante su interés. Ingreso y me ubico frente a ella, primero decidí hablarle de todo un poco, le conté que la amazonia, es la región con la riqueza ecológica más grande del mundo y que se le conoce como el pulmón del planeta, finalicé con datos importantes de mi aldea y mi mezcla de samurái e indígena.
─¡Wow! ─dice al saber que soy el último descendiente del linaje de Miyamoto Musashi, el maestro espadachín que jamás fue vencido en un duelo. Aunque no me pregunto, quise explicarle que mi Katana fue una de las ultimas armas que él usó y que me fue dada cuando cumplí mis 8 años; desde ese tiempo soy su único y legitimo dueño.
─¿¡Sabes!? ─el recuerdo de mi Katana llega a mi mente y confieso el por qué se me entrego a tan temprana edad ─Mi padre desistió de ella, una vez que brilló ante mi presencia ¡fue un destello increíble, algo jamás visto! Fue lo que él me dijo.
─¿Solo por eso?
─Ajá, solo por eso. Según, con esa acción mi padre entendió que por fin había encontrado a su legítimo dueño, porque pese a pasar por muchas generaciones, ella jamás había hecho tal cosa. ─Sasi solo escucha la traducción sin emitir palabra alguna, así que continuo ─Mi abuelo me contó que, para Musashi, mi antepasado ─aclaro ante su gesto de confusión ─, no había un arma mejor que las demás, lo importante es que el guerrero valore e identifique, cual es la idónea según las circunstancias y para mí todas mis armas son las adecuadas, pero mi Katana es la continuación de mis extremidades superiores ─sonríe por mi comparación ─. Sé que suena gracioso, pero es verdad; siempre que la tomo, es como si su energía se uniera a la mía como un complemento y podría decir que somos uno.
─Así como Sasi y Malai.
─Ajá, así como te pasa con tu loba. ─me agrada que hable de ella misma como si fuese otra persona. ─¿Malai, es el nombre de tu loba, verdad? ─afirma como respuesta ─Dile que tiene un nombre muy bonito y perfecto con su apariencia. ─sonríe ─Mejor salgamos a recorrer el lugar. ─propongo apenado por mi cumplido.
─Creo que a mi loba le agradas. ─dice al llegar al jardín.
─¿Por qué lo dices?
─Porque me dijo que tú reflejas paz y a ella le agrada ese sentimiento. ─hago un gesto de placer ante sus palabras ─No preguntaré eso.
─Mira ─digo agitando el celular para que observe que tenía activada la aplicación ─. ¿Qué desea saber tu loba?
─Tiene curiosidad de tu parte indígena.
─¡Super! Aunque esa parte de mi historia no la conozco muy bien, pero sé que de ella heredé lo de cazador ─agrego encantado. Les hago un resumen de las cosas más básicas iniciando con sus creencias ─. En mi cultura indígena hay tres mundos: arriba "hea" en donde viven los astros y los espíritus blancos; el mundo donde vivimos ahora junto a los animales y platas es "jee" y el mundo de abajo "bak", es el último de todos y en él, es donde viven los espíritus negros y de donde se cree, venimos las personas a este mundo junto con algunos animales y plantas.
─¿Cómo se llaman?
─¿La comunidad indígena? ─digo con duda y ella afirma ─Nukak ─con el movimiento de sus manos me dice que debo ser más claro ─, te voy a explicar un poco "Kâk" significa persona, y el prefijo "nü" se aplica a quienes proceden de abajo y viven ahora en este mundo. ─me observa y niega ─Se que es confuso, pero lo que sí es seguro, es que soy un indio samurái ─elevo mis hombros para cortar con el tema. Finalizo mi historia con la relación que hay entre mi pueblo y los seres sobrenaturales, saciando así toda la curiosidad de su loba.
─Podemos ─dice señalando el paisaje que se destaca en la base de la montaña.
─Claro, vamos ─le ofrezco mi brazo y experimento una sensación extraña ante nuestro contacto, pero todo vuelve a la normalidad en solo segundos. Caminamos en dirección al lugar que ella desea conocer. ─En esta montaña crecí, mi padre dice que todas las noches nuestros antepasados danzan para brindarnos su protección, pero jamás he visto que eso suceda. ─le pido que nos ubiquemos frente a la laguna, desde ahí podremos observar cómo se oculta el sol y como las estrellas adornan la noche iluminando el lugar. Después de una hora, Sasi mira con tristeza el lugar, sé que anhela algo ─. Si quieres ─pauso tomando el valor para continuar ─, puedes transformarte, sé que a tu loba eso le hace falta y pueden aprovechar el lugar ─me observa apenada ─, no tienes de que preocuparte, cerraré los ojos. ─pese a que cerré los ojos, decidí cubrir mi rostro para que ellas estuviesen más cómodas. Siento que lamen mi cara y sonrió. ─¡Oye! ─me quejo cuando la hermosa loba no me deja poner en pie.
─Lo siento ─habla en mi cabeza y se retira de inmediato.
─No, no tienes por qué disculparte. Ven ─digo golpeando mi pierna, duda, pero posa su cabeza logrado que la sensación de antes se repita, pero con mayor fuerza. Suspiro nivelando mi sistema e inicio a acariciarla. ─¿Cómo es que puedes hablar en mi cabeza por medio del link?
─Ni mi padre sabe el por qué, lo único es que, como loba, puedo entender cualquier idioma y me puedo comunicar con todas las especies, pero no suelo hacerlo, no hablo con nadie, si te soy sincera.
─Entonces soy un afortunado y es una suerte, porque así no es necesario usar esto ─digo bloqueando mi celular. ─, como dices es raro, según tengo entendido, el que se comuniquen con el link solo lo pueden lograr con los de su especie o pareja de vida.
─Es lo que se supone, pero, ¿Por qué sabes tanto de nuestra r**a?
─Mi mejor amigo es el hijo de un Alfa, él me conto muchas cosas, pero como futuro líder de los cazadores, debo estar informado, no solo de tu especie, si no de todas en general ─acaricio la base de sus orejas ─, aunque mi amigo me ayudó mucho en mi entrenamiento, me aporto datos de gran ayuda, es por eso que sé, cuáles son los puntos débiles para bloquear o matar a un lobo en tan solo un ataque.
─¿Dónde está tu amigo?
─Tuvo que irse, se fue poco antes que tu llegarás. ─en mi voz se denota el dolor que eso me causó.
─Lo quieres mucho, ¿verdad?
─Si, él es como mi hermano, nos criamos juntos ─digo arrojando una roca al agua ─, en esta montaña me entrenaba y créeme que no me tenía consideración.
─Creo que hizo un gran trabajo, eres muy bueno peleando con nuestra r**a, tanto que no parece que fueras humano.
─Pero lo soy ─tomo su cabeza peluda color miel, beso su hocico y nuestras miradas se conectan de una forma inexplicable. Me siento extraño y mi corazón aletea con nerviosismo y en sincronía con el de la bella loba, estoy casi seguro de eso. Es como si ambos danzaran la mejor de las melodías.
─En tus ojos puedo ver la pureza de tu alma ─comenta haciendo que sea yo, el que corte con la conexión en la que nos habíamos envuelto ─. No tienes por qué rechazarme, sé que no eres mi alma gemela o pareja de vida, pero contigo siento algo que jamás he sentido con un humano o alguien de mi especie.
─Jamás podría rechazaste, es solo que pienso que somos muy jóvenes para descifrar lo que nos acaba de ocurrir o hablar de las parejas destinadas ¿no crees?
─Entiendo. Pero, para nosotros los lobos la conexión es lo más importante y sé que contigo la tengo. ─las palabras de Malai me dejan perplejo, sé lo que ella trata de decir, pero llevamos poco tiempo de conocernos y aunque me siento diferente, no podría darle ya un nombre a lo que ella llama conexión.
─¿Por qué Sasi no está presente? ─pregunto para cambiar el tema.
─Como te había dicho ─se retira quedando sentada en sus patas traseras ─, no soy una loba cualquiera y puedo bloquear mi lado humano sin ningún problema, pero ella sabrá lo que hablamos en el momento que seamos una de nuevo.
─Se que eso sucede, mi amigo me contó que todo lo que hombre o lobo hablen, será compartido solo al ser humanos, aunque él todavía no ha descubierto su parte lobuna, pues esta, solo aparece al cumplir su mayoría de edad según tengo entendido, pero a él le gusta estar bien informado, sobre todo, lo que le va a suceder y que yo también lo esté. ─hago un pequeño movimiento con mis hombros.
─Todo lo que él te dijo, es verdad. Se supone que debemos aparecer al cumplir la mayoría de edad, que viene siendo a los 18 años si de humanos hablamos, pero en años lobo es al cumplir los 150.
─¿Sabes? ─digo tomando una de sus patas delanteras ─no había tenido el honor de conocer a una loba de tu edad, así que lo haré correctamente. Soy Santiago García ─me inclino un poco.
─Malai, la loba más extraña del mundo y también la más joven en mi país, por lo menos hasta donde sé ─habla divertida e inclinado un poco su cabeza. Al volver su mirada a la mía, le regalo una de mis mejores sonrisas. No sé qué tiene esta pequeña loba, pero con solo una mirada, logra desestabilizar mis emociones.
─Volvamos ─digo al ver la hora ─, no queremos que mi padre se transforme en ogro y uno que es bastante aterrador.
─Está bien, ─dice acariciando mi rostro con su lengua ─¿podrías?
─Ah, entiendo ─desbloqueo y deposito mi celular en el suelo, me giro y cubro mis ojos.
─Lista ─escucho luego de unos segundos. Ahora es Sasi la que está conmigo ─, es la primera vez que a Malai le agrada tanto un humano, a ella no le gusta conversar o socializar con nadie, pero veo que contigo lo disfruta. Espero que eso no te moleste, pero de ser así, es mejor que se lo hagas saber.
─Por el contrario, ella me agrada igual que su lado humano. ─contesto luego de reproducir la traducción de Sasi.
─Gracias.
─Esas deberían ser mis palabras, Alma ─le ofrezco mi brazo y la corriente en mi cuerpo se presenta nuevamente, una a la que me estoy acostumbrando. Iniciamos a caminar con rumbo a la casa y siento que, al observar el cielo, la mirada de Malai es la que ilumina nuestro andar, robándome una sonrisa.
─¿Por qué me llamaste Alma? ─pregunta antes de llegar al patio de la casa.
─Porque fue mi alma la que conecto con la de Malai y la tuya. Para mi son una sola, para mi no son dos seres, ¿te molesta? ─niega sonrojada
─Me gusta y a Malai también. Dice que ella también sintió esa conexión de almas y es por eso que acepta el nombre, pero que prefiere llamarte Santiago ─sonrió en respuesta.
─Creo que llamarme Alma no sonaría muy adecuado.
─Pensamos lo mismo.
─¡Chicos! ─saluda saliendo de la casa Francisco muy animado y observándome de manera inquisidora.
─¿Qué te traes? ─le pregunto asegurándome que la aplicación está bloqueada.
─Ya no puedo saludar y esa pregunta la debería hacer yo, ¿Qué te traes con la pequeña y encantadora loba?
─Fran, no me traigo nada, solo cumplo las ordenes de mi padre.
─¡Vaya! Pero que obediente te has vuelto. No creí que el pequeño colibrí ya deseara chupar el néctar de los labios de una mujer ¡qué digo mujer! De una señorita que le lleva solo 84 años de diferencia.
─Solo por respeto a Alma, no te contesto como te mereces ─lo miro desafiante.
─¿Alma? ─pregunta sonriente ─¡Wow! Esto es más serio de lo que yo imaginaba y eso que solo llevas un par de días con ella, que te ha de espera en un par de meses.
─Asistir a tu funeral, porque seré yo quien te envíe al infierno si sigues con tus comentarios ─agradezco que Alma no entienda esta conversación. La observo y ella sonríe como si solo los dos fuésemos parte de este mundo.
─Mejor los dejos tortolitos, el deber me llama ─con esas palabras se retira observándome divertido e inclinándose de manera sutil ante Alma.
─Es lo mejor que puedes hacer, de esta manera no adelantas tu muerte.
─Mira como tiemblo ─agita su cuerpo provocando que la expresión en mi rostro sea más visible. Siento un pequeño movimiento en mi brazo y al observar es Alma.
─Pensé que debía ir a buscarlos ─habla mi padre y ahora sé porque mi pequeña loba llamaba mi atención. ─, la cena esta lista, así que pasemos al comedor ─se acerca y toma la mano de compañera posándola en su brazo y alejándola de mí.
─Padre, creo que la invitación también es para mí ¿o no?
─¿Deseas que también te lleve del brazo? ─pregunta con sarcasmo.
─Para nada ─ruedo los ojos y decido seguirlos. Observo como mi padre habla con Alma y aunque no entiendo lo que dicen, sé que disfrutan el estar juntos. Desde la llegada de la pequeña loba a nuestra casa y a la aldea, las cosas han cambiado, ella es un sol con todos y todos son un sol con ella. Con el pasar del tiempo, mis sentimientos son cada vez más fuertes y sé que los de ella también.
─Tom ─saludo feliz a mi gran amigo ─, cómo estas.
─No también como se te escucha. Algo me dice que las cosas con tu casi novia misteriosa, van mejor de lo que esperabas.
─Aun no es mi novia, pero hoy se lo pediré ─contesto emocionado.
─Si te acepta, diría que es el mejor regalo que podrás obtener en tu cumpleaños número 17.
─Tom, ella no es un objeto, así que no te expreses como si lo fuera. ─digo con un poco de disgusto.
─Perdón, hermano, fue solo una expresión. Pero, no llamé para pelear contigo, solo quería felicitarte y desearte la mejor de las suertes con tu conquista.
─Gracias, sé que lo dices de corazón. No sabes cuanta falta me haces ─confieso
─Lo sé y créeme que también te extraño.
─¿Cuándo vendrás?
─No lo sé, acá las cosas están complicadas y no creo que mi padre me deje viajar, pero estaremos siempre en contacto como hasta el momento y sobretodo, para que me sigas contado, todo lo que sucede en mi ausencia.
─Eso no lo dudes, sabes que más que mi mejor amigo, eres mi hermano.
─Lo sé y sabes que, aunque no lleves mi sangre o seas de mi manada, igual eres mi hermano, uno bruto y terco, pero mi hermano al fin de cuentas.
─Gracias por tus palabras, son tan conmovedoras ─en mi cara se refleja la felicidad que el hablar con Tom, siento.
─Ahora hablamos, mi padre me solicita, pero te llamaré para que me cuentes, no, para que me confirmes que, por fin, tienes novia.
─Así será. Cuídate mucho Tom.
─Igual. ─cuelga y aunque nuestra amistad es ahora a la distancia, sigue siendo tan sólida como siempre.