─¿Estas lista? ─pregunta Tom tras la puerta.
─En cinco minutos salgo ─contesto ocultando con base lo pálido de mi rostro. En los dos últimos meses mi estado de salud se ha ido deteriorando, todo se debe a que mi loba está sufriendo y ese sufrimiento está acabando con nuestras vidas. ─Solo te pido que aguantes un par de horas, hoy seremos libres de volver con Santi ─le hablo a Malai, pero como siempre su pesada respiración es mi respuesta.
─Te ves hermosa ─comenta Tom cuando salgo.
─No tienes por qué mentir, se perfectamente que soy la viva imagen de un c*****r andante ─dibujo una mueca divertida que logra una de las mejores expresiones del futuro Alfa.
─Entonces, mi amada y bella catrina, nos vamos ─agrega ofreciéndome feliz su brazo. Lo tomo y salimos a paso lento.
─Siento que cada día soy una carga mayor en tu vida ─hablo agobiada por la dificultad en mi andar.
─Para mí no lo eres, ni lo serás ─ma da un giño y palmea cariñosamente mi mano.
─Eres un gran hombre, amigo y Alfa; no te imaginas lo agradecida que estoy de tenerte a mi lado ─soy sincera, Tom me ha demostrado lealtad y jamás ha intentado sobrepasar los límites de amistad que le ofrecí, esa que cada día afianza con flores y detalles cargados de ánimo.
─Igual nosotros. Creo que finalmente entendí a Santi, no eres una doncella, eres una guerrera y como tal decidí tratarte ─ante sus palabras sonrío con tranquilidad. Subimos al vehículo y en cuestión de minutos mis parpados se cierran llevándome al lugar donde reposa el alma solitaria de una loba afligida y sin ganas de vivir.
─Malai ─hablo acercándome. Toco su pelaje opaco y sin vida, me observa posando sobre mis piernas su cabeza ─, pronto Malai, pronto volverás con Santiago, lo prometo ─acaricio su cabeza y observo como es mojado su pelaje por las lágrimas que deja fluir sin mucho problema. Siento una punzada en mi corazón y la figura de mi loba se vuelve traslucida.
─Sasi, Sasi despierta ─me mecen finalizando mi encuentro con Malai ─¿Estas bien? ─abro con dificultad mis ojos y la cara de Tom me indica que mi estado ha empeorado ─¿Confías en mí? ─afirmo, toma mi mano y siento como hacen una herida en ella, cierro los ojos y unas gotas de sangre son depositadas en mi boca. Una energía recorre mi cuerpo fortaleciéndolo un poco.
─¿Qué has hecho? ─pregunto ante la unión de nuestras manos.
─Una unión simbólica.
─¡¿Qué?! ─la sola idea de ser reclamada me aterra.
─Tranquila, no es lo que piensas. Al ser mi pareja destinada, puedo compartir mi energía sin problema; solo se bebe hacer una unión de sangres y fue lo que hice, pero no te he reclamado como mi pareja, eso te lo aseguro. ─ante su aclaración respiro con tranquilidad ─. No sé cuánto pueda durar el efecto, pero confío en que sea lo suficiente para que termines tu participación en el juicio. ─agrega
─Así será. Nuevamente gracias ─sonrío tomando su mano. Al ingresar al salón todos fijan sus ojos en mí, saludo con una leve inclinación ubicándome en el lugar que se me indica. La tensión entre los presentes se elevó a tal punto, de querer matar a Bunnak sin importar la decisión tomada por el líder del consejo.
─¿En que está pensando ese anciano? ─pregunta mi padre fijando su mirada en mí ─Dejarlo vivir así sin más, no me parece justo.
─Padre, no vivirá así no más. Ya no tendrá a su lobo y deberá morir el número de veces que su mano a tomado la vida de otro.
─No solo eso ─interviene Tom posando su mano en el hombro de mi padre ─, recuerden que su sufrimiento será multiplicado por los años que haya tenido el hombre al que él le quito la vida y todos son Alfas de más de 200 años, sin olvidar que cada muerte trae consigo 10 años más de agonía.
─Viéndolo desde ese punto, no deseo estar en sus zapatos, la verdad yo preferiría morir a padecer de esa manera ─dice mi padre tomando mi mano y tanto Tom como yo apoyamos su opinión ─¡Si que estas fría, pequeña! ¿te sucede algo? ─su gesto de preocupación es interrumpido cuando mi madre dice:
─¡Que cuadro más conmovedor! ─aplaude con enojo ─Son tal para cual, aunque de usted Alfa me extraña, ¿no sé cómo alguien puede andar tomado de la mano de una mentirosa como esta y sentirse tan orgulloso? Sin olvidar que juega a ser tu honorable pareja de vida, pero su cuerpo ya le pertenece a un humano.
─Detén tus comentarios ─advierte mi padre
─O, ¿qué?, ¿Qué harán esta vez?, ¿Ahora quién ha de fingir su muerte?
─Por favor, sácame de aquí ─pido a Tom en susurro al sentir como la mirada de desprecio de mi madre me está afectando. Ahora entiendo que Malai no solo está mal por la falta que le hace Santiago, también el odio que le profesa mi madre, la afecta.
─¿Adónde vas? No me digas que ya no extrañas a tu madre ─me ofrece sus brazos, pero su gesto demuestra el rencor que siente.
─Tom, sácala de acá ─pide mi padre.
─Espera ─ruego ─. Algún día tendré tu perdón y recuperaré de nuevo tu amor ─la observo sin agachar la cabeza, no tengo porque, no soy lo que ella piensa ─, te aclaro que jamás le he faltado a mi prometido, ni le he propuesto o aceptado nada a mi pareja de vida, así que tus palabras no me afectan y por mí, puedes pensar y decir lo que quieras, permiso ─al dar un paso siento un mareo que me obliga a aferrarme fuerte del brazo de Tom, suspiro y disimulo mi debilidad, no saldré dejando ver mi lamentable estado de salud.
─Se paso el efecto, ¿verdad? ─pregunta Tom al momento de cerrar la puerta del vehículo. Afirmo sintiendo como me falta el aire y mis parpados se cierran llevándome a un lugar completamente sombrío. Observo a mi loba en la cima de una montaña, trato de acercarme, pero es como si cada paso que doy me alejará más de ella.
─Malai ¡por favor! ─ruego para que me permita acercarme. Levanto mi pie para dar paso con cautela y cuando lo apoyo por completo aparezco junto a mi loba.
─Mira ─dice con voz cansada. Hago lo que me pide y en la base de la montaña se encuentra una loba jugando feliz con su pequeña cachorra, la acicala con ternura y junta sus frentes como muestra de su amor.
─También extraño esa época ─me acomodo junto a mi loba para disfrutar del hermoso recuerdo de infancia junto a nuestra madre. Tras un par de minutos la escena cambia y ahora voy tomada de la mano de Santiago recorriendo los jardines de la aldea.
─Lo siento ─agrega con dificultad y la imagen de dos cuerpos desnudos son el reflejo de la unión de Malai y Santiago. Mi respiración se acelera al observar como en la espalda de Santi se dibuja la silueta de mi loba.
─¿Por qué?, ¿Por qué te uniste a Santiago? Sabes que no era el momento, ¿desde cuándo lo sabias? ─cubro mi rostro con el miedo de perderlo definitivamente, era algo que habíamos hablado y ahora me entero que desde hace más de 5 años es la pareja de vida de Malai ─Por eso de tu estado, ¿verdad? Como pudiste Malai ¡como pudiste! ─grito sollozando.
─Créeme ─suspira con pesadez.
─Perdona, no hables, no te esfuerces. Soy una idiota. ─me calmo dejando que Malai repose su cabeza sobre mi hombro.
─No lo sabía, al igual que tú, me estoy enterando.
─La Luna Roja ─digo en susurro al recordar por completo la imagen ─, esa noche era la noche de la Luna Roja, día en el que los lobos reclaman a su pareja de vida, ese día lo reclamaste, ese día te uniste a él como su Mate, pero…
─También me reclamó, nos reclamó ─interrumpe recreando el momento exacto donde la silueta de mi guerrero se forma en la espalda de Malai ─. Ese día ─pausa llenando de aire nuevamente sus pulmones ─fue su corazón el que decidió y por eso se logró por completo la unión.
─¿Cómo fue que no me di cuenta antes? Esa es la razón por la que la aparición de Tom no nos afectó, es por eso que no lo puedes, ni lo podrás amar, ¿verdad?
─Así es. Le pertenecemos a Santi, él es el dueño de mi alma y de todo mi ser.
─Entiendo ─tomo la base del hocico de mi loba y hablo con calma ─Malai, no podemos seguir sin él, sabes lo que significa el que estemos tanto tiempo separados.
─Nuestra muerte ─agrega con ojos cristalinos
─Así es, por eso debemos volver. Prometo que te llevaré cuanto antes ─trate de alejarme, trate de salir del sueño y no puede ─¿Qué pasa?, ¿Por qué no puedo despertar?, ¿por qué siento que estoy atada? ─en mis preguntas se refleja el miedo que tengo.
─Cruzamos el umbral del dolor y de separación con nuestra pareja.
─¿¡Qué!?
─Estamos atrapadas en este lugar y solo él nos puede liberar.
─Me están diciendo que ─pauso ante el miedo de continuar con lo que es obvio, ambas desapareceremos de este lugar, tan pronto como nuestro cuerpo se debilite por completo.
─Tanto alma humana, como animal, desaparecerán del universo, cuando el corazón de nuestro cuerpo se detenga, algo que solo nuestra pareja puede detener, nadie más.
─¿Qué pasará con él, qué pasará con Santiago? ─pregunto sintiendo como mi corazón se oprime.
─Terminará por perder la cordura ─agrega en susurro acomodándose nuevamente en mi regazo.
─¡Ah! De que estás hablando, qué es lo que está pasando con él, por favor, ¿dime? ─imploro
─Cuando decidiste separarme de él, alteraste nuestra unión. Desde ese día Santiago no es el mismo, su sentido del amor se está apagando, así como su compasión y bondad. A medida que nuestra separación avanza, así avanzará su dolor, un dolor que solo podrá calmar derramando sangre.
─Sin importar si son sus enemigos o amigos los que la derraman ─completo recordando la historia que una vez escuche, esa en la que un humano fue sacrificado tras perder la cordura al ser separado de su compañera, una loba con la que logro una unión jamás pensada.
─Al igual que Mikael, Santiago terminará asesinado a todos los de su aldea, incluyendo a su padre ─siento como mi pierna se humedece con las lágrimas de Malai ─perdóname ─son sus últimas palabras antes de desaparecer.
─Malai, Malai ─grito desesperada al ver como se acerca a un acantilado ─¡por favor Malai no lo hagas! ─mis lamentos inundan el lugar ─si lo haces, él jamás nos podrá hallar, jamás volveremos a estar juntos ─mi voz se entrecorta por el llanto y mis manos sangran ante la presión que estoy ejerciendo.
─Debes luchar, no te des por vencida ─las palabras de Tom hacen que los pasos de mi loba sean más lentos, pero no los detiene ─. Él ya viene; perdóname por romper mi promesa, pero no puedo dejar que mueran, solo debes aguantar un poco más ─un líquido es depositado en mi boca y sé que es sangre, su sangre.
─Escuchas Malai, Santi ya viene, nuestro Santi estará pronto con nosotras ─frena su andar, me observa y niega.
─No vendrá, él nos odia ─dice retomando a paso lento su camino. Observo como sus piernas tiemblan cada vez que avanza, es como si luchará por no seguir, pero algo la impulsará a continuar.
─Se que vendrá, lo sé ─siento como mis parpados se vuelven pesados y la oscuridad me envuelve. No tengo idea del tiempo que llevo en este lugar, acá nada cambia, todo es solitario y sombrío como el primer día; mi loba cada vez está más débil, pero no deja de avanzar hacia ese abismo. ─Malai, ya detente, no sigas ─susurro casi sin aliento, mi cuerpo cada vez es más débil y los latidos de mi corazón son pequeñas pausas sin sincronía.
─No puedo, por más que deseo parar, no puedo ─agrega sin voltear.
─No quiero morir, no así ─me arrodillo, cierro mis ojos y mis recuerdos pasan como ráfagas simultaneas de una vida que está a punto de terminar. Una brisa acaricia mi rostro y la calidez cubre mi cuerpo; mis manos son cobijadas por una luz blanca y la imagen de Santiago emerge de ella. ─Santi, mi amor, ¿eres tú? ─pregunto con el temor de que sea solo producto de mi imaginación.
─Si mi vida, soy yo ─su respuesta ocasiona que mi respiración se aceleré y que Malai se apodere sin control de mi cuerpo, uno que termina por sucumbir ante el cansancio.
─¿Qué sigue? ─pregunto al ver que no despertamos y que aún estamos en este lugar.
─Que Tom nos rechace para poder reclamar y marcar como nuestro el cuerpo de Santiago, porque su alma y corazón ya nos pertenecen. Pero ─pausa, suspira y agrega ─, solo lo podrás hacer cuando Santiago lo permita.
─Malai, no estoy segura, Santiago no desea ser transformado.
─No lo transformes, solo alarga su vida tanto como él lo desee.
─Volver lento el pasar de sus años y acelerar los nuestros ─digo con emoción.
─Ahora nos resta esperar que él tome la decisión.
─¿Y si no lo hace? ─no oculto mi miedo, porque sé que es una decisión difícil de tomar.
─Eso, solo el tiempo no lo dirá ─Malai se ubica en la cima de la montaña dejando que la brisa mueva su plateado pelaje.
─Yo, Tom Saldarriaga, te rechazo a ti Sasithorn Amatayakul como mi Luna y pareja de vida. ─las palabras de Tom resuenan formando remolinos que despejan el cielo.
─¿¡Qué esperas para contestar!? ─grita dando vueltas una alegre Malai. Mi ceño se frunce, elevo mi vista al cielo y contesto:
─Yo, Sasithorn Amatayakul, acepto tu rechazo Tom Saldarriaga como mi Alfa y pareja de vida. ─al culminar, un hilo dorado se refleja quemándose desde la base de mi mano hasta desaparecer en el soleado cielo.
─Somos libres ─dice mi loba antes de unirse nuevamente a mí.
─Tu turno Santiago ─agrega Tom. Escucho como es cerrada una puerta y los labios de mi amado se posan en los míos.
─Yo, Santiago García, te acepto Alma mía, como mi mujer por el resto de mi vida y las otras vidas que se me concedan ─mi espalda se arquea y mis caninos perforan la base del cuello de mi amado prometido. El grito de dolor de mi guerrero es remplazado por sonoros quejidos de placer tras completar nuestra unión.
─Te amo y te acepto como mi pareja de vida, en esta y en todas las vidas que este por vivir ─digo desnuda entre sus brazos.
─No era más fácil si solo hubieses contestado eso ─sonríe picando mi nariz. Niego aferrándome a sus brazos y admirado el tatuaje de una Katana con nuestras iniciales en la base de su pecho.
─¿No entiendo? ─susurro.
─Malai me dijo que estamos unidos por el corazón, por eso es ahí donde se reflejaría nuestra unión. ─contesta acariciando mi espalda.
─Mi turno ─habla mi loba tras tomar el control.
─Nuestro turno, mi hermoso complemento ─contesta Santiago antes de besar con anhelo y deseo a una enamorada y renovada Malai.