Un miedo hecho realidad

2957 Words
─¡Mierda! ─comento desesperado porque Alma no me contesta. ─¿Pasa algo? ─pregunta mi padre ante mi acción. ─Hoy completo cinco días sin poderme comunicar con Alma y la verdad es que los celos me están matando. ─No lo tomes tan apecho, debe estar ocupada con todo lo del juicio y esas cosas ─mueve sus manos para restarle importancia y calmar mi ansiedad. ─Tal vez tengas razón ─tomo del escritorio el folder que contiene el bosquejo para la ampliación de la cabaña tal como mi prometida quería. ─Por qué no llamas a Tom, él te puede dar alguna razón, ¿no lo crees? ─¡Y quedar como el novio acosador! No gracias. Debo darle su espacio, quizá y es como dices, solo es cuestión de tiempo y ya me hablará. ─Como quieras. ─Líder ─ingresa agitado uno de mis guerreros. ─¿Qué pasa? ─pregunto indicándole con mis manos que respire. ─Santa-Santana está atacando el lado sur de la aldea. ─¡¿Hasta cuándo dejará de darme problemas ese imbécil, hasta cuándo?! ─digo cubriendo mi rostro. Al momento de salir mi teléfono suena y sonrío al ver su nombre en la pantalla. ─Contesta, me adelantaré con unos hombres y daré la orden de cubrir los otros puntos. ─Gracias ─le digo a mi padre tomando la llamada. Contesté con una gran emoción, emoción que duro poco al escuchar lo que tanto temía; Alma, mi Alma esta confundida. No pude aguantar y la juzgué sin tacto alguno. ─Solo te pido un poco de tiempo, solo eso. ─dice luego de calmar su tono ante mi reproche. ─Ahora entiendo el miedo de Malai, ella sabía que te ibas y que no pensabas regresar, pero Alma ─suspiro forzándome a hablar con naturalidad ─déjame desearte suerte y felicidad infinita. Sé que ha llegado el momento al que tanto temía y no puedo cambiar el destino, sé que mereces ser feliz, comparar otros besos y otras formas de amar. ─Santi… ─¡Shhhh! No digas nada. Soy humano, pero entiendo lo fuerte que son los lazos que se crean entre los de tu especie y, no soy nadie para bloquear tu libertad. Tengo claro que existe alguien más en busca de tu amor y que estas en tu derecho y no los puedo alejar. Sé que, al besarlo, al tocarlo, al mirarlo y al acariciarlo, te vas a acordar de mí porque soy el número 0 en tu vida, así como tú lo eres en la mía, te amo mi Alma, te amo y siempre desearé que seas feliz, muy feliz, así no sea a mi lado. Tal vez creas que estoy loco o que no te amo lo suficiente por darme por vencido tan fácilmente, pero Alma ─pauso y escucho la dificultad en su respiración, una que ignoro y agrego: ─no olvides que solo hasta que tú lo decidas, eres mía y que lo vivido es solo parte del proceso de vivir, gracias por estos años que compartimos. ─Por favor no me llames, necesito aclarar lo que siento y escucharte, solo me confunde más ─agrega. ─No lo haré, créeme que no lo haré ─cuelga y mi corazón se parte en mil pedazos. ─Hola Santi ─me saluda Tom tan pronto contesta mi llamada. ─Solo quiero pedirte que la ames y la cuides más que yo. Hazla feliz y no te atrevas a ser el culpable de su llanto porque, te juro que iré y te cortaré la cabeza sin dudarlo ─advierto burlesco, pero agobiado por los celos. ─Eso te lo prometo, puedes estar tranquilo porque la cuidaré ─en su respuesta percibo sufrimiento, creo que para ambos la felicidad no es completa. Nos despedimos y toda la tranquilidad que trate de mantener, desaparece tan pronto como cuelgo.    ─Líder, líder, lo necesitamos ─escucho que dicen por el radio, lo ignoro y arrojo todo del escritorio, grito cayendo sobre mis rodillas aguantando las ganas que tengo de llorar. ─Jamás creí perderte y no fue mi intensión amarte, pero lo hice como si no hubiese un mañana ─digo levantándome completamente destrozado. Salgo tomando la Katana con las iniciales AMS, sonrío con nostalgia ─Alma, Malai y Santiago, un solo corazón ─pronuncio tocando las letras que un día nos unieron y que hoy serán solo parte del recuerdo, del más doloroso de mis recuerdos. ─Santana está en el lado Norte. ─Gracias ─contesto ante la información que me proporcionan. Mi camino se transforma en un sendero de sangre y restos de lobo, no hay nada, ni nadie que calme este dolor y rabia, ni las heridas causadas en mi cuerpo lo hacen, es como si morir fuera mi salvación, una que no puede suceder, no hasta que mi aldea este libre del maldito de Santana. ─¡Nos volvemos a ver! Mi querido y joven líder ─su rostro es de satisfacción. Ordena con un movimiento a sus hombres que se alejen de él, pero que nos rodeen. ─Veo que te gustan los círculos ─una línea diagonal se dibuja en mis labios y el deseo de saciar mi dolor se hace presente ─. Si quieres que tus hombres vivan, ordénales que se retiren, de lo contrario te harán compañía en el infierno ─advierto ─No hay nada como pelear con un despojo de hombre abandonado, ¿no creen? ─dibuja en su rostro un gesto de dolor y simula limpiar una lágrima de la base de su ojo. ─En eso tiene razón el padre ─apoya con un guiño un maldito roguer. Todos desenfunda una espada y Santana se ubica a un costado para dejar que sus hombres me ataquen primero. ─Si así lo quieren, así será ─digo acomodando mi abrigo. Fue difícil no salir ileso, pero nada puede calmar la furia dentro de mí; vi el miedo en la mirada de Santana ante mi sangriento aspecto y sin darle tiempo a su transformación, descargué sobre su cuerpo todas mis estrellas y dagas sin compasión. Mi sonrisa ladina da fe de la satisfacción que sentí al cortar de la base a su cabeza y dividir su cuerpo en tantas partes como me fue posible. ─¡Detente! ¡Por favor, detente! Hijo para, ¿¡Qué te pasa!? ─son los mormullos que forman eco en mis oídos ─regresen a la aldea ─pide a todos para que nos dejen solos y se acerca; giro con la mirada perdida y nublada por la sangre del cuerpo de ese infeliz ─¡Mírame! Soy yo ¡Tu padre! ─grita esquivando mi ataque, me apoyo en una de mis rodillas sujetando la base de mi Katana y dejo que todas las lágrimas acumuladas salgan saciando un poco mi dolor. ─Perdóname ─digo sin elevar mi mirada por la vergüenza de haber atacado a mi propio padre. ─¿Qué te ha pasado?, ¿Por qué actúas como un demente? ─pregunta inclinándose frente a mí. ─La perdí, padre la he perdido, mi Alma es de otro ─confieso sin ocultar mi llanto. Soy cubierto por sus brazos y una caricia en mi espalda es toda la respuesta que recibo ante mi confesión. Al llegar a la aldea tomo un bebedizo que me da la más antigua de nuestras maestras y recobro la estabilidad que había perdido. ─Tranquilo jefe García, después de un par de horas despertará con un mejor animo ─escucho con dificultad a causa de la pesadez en la que me estoy sumergiendo. ─¿Te sientes mejor? ─pregunta mi padre levantando la cabeza al sentir mi movimiento. ─Lo siento, no quise despertarte ─hablo sin soltar su agarre ─. Puedes ir a descansar a tu cuarto, ya me siento mejor ─el niega con ojos cristalinos. ─Temí lo peor, jamás te había visto en estas condiciones, casi no despiertas ─baja su mirada, suspira y un par de gotas caen en mis manos. ─Lo siento, en verdad que lo siento ─hablo con pesadez ─, padre, perdóname por ser el causante de tu dolor. ─No tengo nada que perdonar, es solo que si te pierdo… ─Eso no pasará, te lo prometo. Sé que no era la reacción adecuada, una que ni yo mismo esperaba, pero no supe cómo manejar la situación ─traté de inclinarme un poco, pero el dolor en mi costado derecho me lo impidió. ─Pensé que tras esa sangre no hallaría nada, pero verte con tantas hedidas ─me aferro a su mano tratando de apaciguar un poco su dolor ─, fue muy difícil, no imagine que tu cuerpo hubiese sido tan lastimado. Hijo has liderado tantas batallas no solo contra Santana, si no con muchos roguer, pero jamás te habías expuesto tanto, es como si morir era lo único que realmente deseabas. ─No te voy a engañar, era lo que realmente buscaba. Por un instante me olvide de todo y de todos, solo quería que este dolor desapareciera y ahora ─pauso arrepentido y soy cubierto con mucho cuidado por sus brazos ─, me siento como el peor hijo y líder del mundo. Lo siento ─agrego acunando mi rostro en la base de cuello. ─Acepto tus disculpas y no tienes por qué decir eso, eres el mejor hijo y líder que esta aldea pueda tener, te amo hijo y siempre estará para ti. ─Gracias, gracias por ser mi padre, mi amigo y mi guía ─me alejo y sonrío ante la fortuna de tenerlo a mi lado. ─Por ahora descansa que yo haré lo mismo ─besa mi cabeza y se retira más tranquilo. Me aferro a las sabanas al momento que cierra la puerta; mi llanto silencioso es la muestra de lo roto que ha quedado mi corazón. ─Te amo y te amaré siempre mi bella y dulce Alma ─hablo guardando en un cofre la cadena que simboliza lo mágica que fue esta relación. Mi cambio no se hizo esperar y para toda mi aldea la etapa de joven había culminado, ahora era todo un hombre, un hombre justo, frio y solitario. ─Líder, las zonas norte, oriente y sur, ya están adecuadas y restablecidas como lo solicitó. Envié a los hombres libres, como apoyo a las otras zonas para que la reparación sea lo antes posible ─afirmo organizando la documentación que esta por revisar y firmar. ─Te puedes retirar ─ordeno cuando termina de entregar su reporte. ─¿Se puede? ─pregunta asomando la cabeza mi padre. ─Adelante ─sonrío ofreciéndole con mi mano un lugar para que se ubique frente a mí. ─Me alegra verte enfocado en el trabajo y en la aldea, pero ─calla ─Pero ─incito con mi mano. ─Hace más de una semana que Tom te está llamando con insistencia y nada que tomas o respondes a sus llamadas. ─Padre, créeme que me cuesta no hacerlo, pero desde hace más de cuatro meses que no sé nada de ellos y aunque quisiera escuchar la voz de Alma, sé que por su bien y el mío es mejor que no. ─Pero Tom… ─Tom es y será mi amigo y hermano por siempre ─intervengo ─, así sea mi rival en las cuestiones del amor, pero él se ganó el corazón de Sasi y lo debo aceptar. ─Pienso que deberías contestar, tengo el presentimiento que algo está pasando y su insistencia no es para restregarte lo feliz que es con ella. Esa es mi opinión, pero respetaré lo que decidas, solo piénsalo ─se levanta y sale del despacho. Tomo el teléfono y cuando pensaba en marcarle, ingresa una llamada que esperaba. ─Después lo llamaré ─digo antes de contestar. Fue gratificante concretar la reunión que dará fin a las divisiones por aldeas, ahora los cazadores por fin seremos una sola nación. ─¿Aceptarás el cargo de embajador de los cazadores y humanos ante el congreso de todos los seres? ─es la pregunta de mi padre durante la cena. ─Es lo que el actual líder desea, pero aún no sé si deba o no aceptar ─llevo un trozo de pollo a mi boca después de contestar. ─Mejor embajador no podríamos tener, pero si no estás del todo seguro, lo mejor es que no te dejes presionar. Sé que el líder de la aldea Claro de Sol, está interesado en el cargo, pero su postulación no ha sido bien recibida. ─Lo sé, Cristian ha tenido algunas diferencias no solo con los de su aldea, pero no por eso se debe rechazar su postulación, creo que primero debemos escuchar sus propuestas, así como la de los otros líderes, total es el pueblo quien dará la respuesta final. ─Un pueblo que anhela que seas tu quien los represente. ─¿Dónde dejaste eso de no dejarme presionar?  ─elevo mi ceja con burla, él sonríe elevando sus hombros. ─¿Te comunicaste con Tom? ─pregunta cambiando el tema. ─Lo haré luego de la cena, mi día se fue entre papeles, llamadas y reuniones con los aldeanos. ─Es importante que lo llames, sé porque te lo digo. ─No te preocupes, de esta noche no pasa. No voy a preguntar por tu repentina insistencia, sé que si lo dices es por algo ─agito mi cubierto juguetón.  Aunque he tratado de ser fuerte, la verdad es otra; cada noche ingreso a la que era nuestra habitación y la añoranza de ese tiempo, es mi castigo, uno que soporto en silencio. ─Hola Tom ─saludo cerrando la puerta del despacho. ─¡Por fin! ¿Qué pasa contigo, porque no me contestabas? ─me recrimina ─Me alegra, también estoy bien ─contesto sarcástico ─. Si no he llamado, es porque no veo la necesidad, desde que estén bien no me debo preocupar. ─Ese es el problema, no estamos bien, Sasi y Malai no están bien. Lo siento, ella me pidió… ─¡¿Qué?! Me prometiste cuidarlas ─intervengo enojado ─¿Qué le pasa a mi Alma? Perdón a Sasi ─corrijo recordando que es su pareja y no la mía. ─Santi, ven cuanto antes, solo tú las puedes salvar ─peino mi cabello desesperado y agrego con enojo. ─Dime que es lo que está pasando y quiero la verdad. ─Malai se está muriendo ─el dolor en su hablar, no es ni la mitad del mío tras escuchar esas palabras. ─Luego nos vemos ─cuelgo y salgo en busca de mi padre. ─Necesito que te hagas cargo de todo, debo viajar hoy mismo. ─¿Por qué? ─Porque fui un idiota padre. Debo ir con mi Alma, ellas me necesitan. ─Ve tranquilo, me haré cargo de todo. Llamaré y reservaré el primer vuelo, ve alistando tus cosas. ─¿Lo sabias? ─pregunto ante se tranquila reacción. ─Si, pero no podía interferir en tus asuntos. ─Entiendo ─respondo al recodar mis propias palabras. Me dirijo a mi habitación, empaco unas cuantas prendas, mis documentos y mi cadena, esa que jamás debí quitarme. ─Llámame en cuanto llegues ─pide mi padre abrazándome como despedida en el aeropuerto. ─Así lo haré ─deposito un beso en su cabeza y me alejo. El viaje fue una tortura y cada minuto sentía que la distancia era abismal frente a lo que a ellas les pudiese pasar. ─Bienvenido ─me saluda un Tom completamente diferente al que recordaba. Su aspecto deteriorado da muestra de lo mal que la está pasando. ─Gracias ─Le doy un ligero abrazo y procedemos a salir del aeropuerto. ─Pensé en llamarte antes y contarte todo lo que realmente estaba pasando, pero le hice una promesa ─palmea mi muslo esquivando la mirada. Pide al chofer que gire en una esquina para cortar camino y llegar lo antes posible. ─Comprendo tu posición y te agradezco por tanta insistencia. También te agradezco por estar a su lado y cuidarla sin esperar nada a cambio, creo que los tres, no hemos tenido un buen tiempo ─poso mi mano sobre la suya de manera fraternal. ─Estoy de acuerdo. Traté de dilatar su estado, pero no pude, no por completo. Su loba no me reconoce como su pareja y eso perjudicó su salud y la mía, por eso me hará a un lado, la prefiero viva a… ─No digas nada, no es necesario, no por ahora ─sonrío para tranquilizarlo porque comprendo su dolor. Al llegar me lleva directo a su habitación y al verla mi aliento se corta; su cabello miel es oscuro, tan oscuro como la base de sus ojos. Con miedo tomo su pálida y delgada mano ─. Mi hermosa guerrera, estoy acá, estoy contigo ─mis palabras se cortan tras el nudo que se forma en mi pecho; jamás pensé verla en ese estado, jamás creí que la podría perder de esta manera ─, perdóname mi Alma…te amo. ─Santi ─dice como susurro oprimiendo mi mano ─, mi amor, ¿eres tú? ─Si mi vida, soy yo ─deposito un beso en su mano ocasionando que su respiración se descontrole ─. Calma, calma hermosa ─sobo su rostro y beso sus fríos labios. Sonríe con dificultad abriendo sus ojos, unos que cambian dejando libre a Malai. ─Te dije que no permitirá que me separan de ti, soy tuya, solo tuya ─une nuevamente nuestros labios y una luz ilumina su cuerpo mejorando su aspecto, pero ocasionando que la fuerza de su cuerpo desaparezca cerrando sus ojos nuevamente.   ─¡Malai, Malai! ─la llamo con un movimiento, pero no despierta. ─Déjala, le tomará un par de horas en volver y volverá mejor que antes ─habla Tom desde el marco de la puerta. ─¿Qué te paso? ─pregunto al ver el cambio en su aspecto. ─Park la soltó y su energía volvió a mí, así como la de Malai volvió a Sasi ─mi gesto refleja el asombro por los misterios de su naturaleza ─, ven y saludas a mi padre y tomemos una copa como en los viejos tiempos. ─Pero… ─observo a mi Alma y no deseo alejarme. ─Estará bien, no te preocupes, su loba se impregno nuevamente de ti y sabe que estas en su territorio ─sonríe y salgo con dificultad de la habitación.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD