─¡Todos a sus puestos!
─Si Joven Alfa ─contestan ante mi orden.
─¿Crees que Bunnak, se atreva a realizar una más de sus jugadas? ─me pregunta mi Beta.
─No creo, estoy seguro y es por eso que debo proteger a Sasi, sé que ella es su objetivo.
─Entiendo.
─Por ahora iré a escoltarla ─le informo. Aunque lleva viviendo bajo mi techo desde hace más de un mes, las cosas entre nosotros no han cambiado mucho, ella ha puesto una barrera difícil de traspasar y yo simplemente la he respetado.
─Por lo menos ya nos habla con más facilidad ─dice mi lobo ante mi pensamiento.
─Así es y sé que cada día iremos avanzando más.
─Solo nos resta igualar los miles de años que tu amigo Santiago nos lleva de ventaja, pero nada más ─comenta sarcástico ─espera ─me aconseja antes de golpear.
─Si que eres masoquista ─le digo a mi lobo ante la insistencia de querer escuchar la conversación.
─Quizá, pero aún no me resigno a perderla, tu, ¿sí?
─No es eso, solo que, no está pasando por un buen momento para cortejarla. No olvides que su madre no la quiere ni ver, que dejó a su prometido, que debe aguantar las miradas de reproche de muchos de la manada y el asecho de su enemigo ─mi lobo calla y decido afinar mi odio.
─Malai y yo te extrañamos mucho, mucho, mucho ─ escucho que dice Sasi y sé que habla con su prometido ─. Lo sé, nadie en el mundo me ama como tú, pero nadie en el universo te ama, ni te amará como nosotras ─sus palabras me queman, pero más su risa de felicidad, esa que siento le he arrebatado ─Si ¡Claro que lo tendré! No tienes por qué decirlo porque muero por volver a tus brazos mi amado y maravilloso guerrero de fuego. Amor debo colgar, ya es hora de ir ante el consejo y verle la cara a Bunnak. No olvides que somos una sola alma, te amo un montón ─hago puños mis manos, las deshago tocando con dolor la puerta al escuchar sus sollozos luego de colgar.
─En verdad que lo ama ─dice dolido mi lobo.
─Odio escucharla sufrir, pero odio más los lamentos de su loba ─agrego.
─Pensé que era el único que los podía escuchar ─agrega en susurro Park.
─Somos uno querido amigo, somos uno ─mi golpe queda en el aire cuando Sasi abre; su mirada cristalina y dolida, no me deja preguntar o hacer algún comentario. Tomo una de sus manos y limpio esa lagrima traviesa que delata la falta que le hace su gran amor ─. Te prometo que después del juicio, podrás volver, me haré cargo de lo que falte del proceso.
─Gracias ─se aferra a mis brazos y ese solo toque hace que mi cuerpo experimente una sensación indescriptible, pero egoísta, porque con solo ese acto borra mi intención de dejarla partir sin haber luchado por su amor ─. Espero que algún día me puedas perdonar, porque…
─Shhhh, no digas nada, no es necesario ─más que una solicitud, es una súplica de mi parte. No resisto escuchar sus palabras de desprecio, es por eso que solo oculto mi dolor ofreciéndole mi consuelo.
─Vamos ─habla después de dejar mis brazos, unos que sienten la soledad y la frialdad de su corazón.
─No sabes cuánto odio y envidio a Santiago en estos momentos ─mi silencio es la respuesta para mi lobo porque, en este momento soy un infeliz que desea detener el tiempo para no ver partir al amor de su vida hacia los brazos de otro, así ese sea mi hermano.
─Buena tarde a todos los presentes ─saluda el líder del consejo.
─Buena tarde ─contestamos al unísono con una reverencia.
─Que pase por favor la testigo ─ordena y Sasi se dirige al estrado.
─¡Cuidado! ─grito al observar como una flecha va directo a su espalda¸ ella gira esquivando la flecha, pero esta impacta en la parte baja del pecho del líder del congreso. Todo el lugar es bloqueado por los aliados de Bunnak y la lucha no se hace esperar; me transformo dejando que mi lobo acabe con todos a su paso.
─Es un placer verla de nuevo señorita Sasithorn Amatayakul ─habla uno de los Alfas acercándose a mi Luna, la amenaza con un arma y le arroja una silla.
─¿Por qué no se transforma? ─le pregunto preocupado a Park. Me acerco y cuando estoy a punto de llegar, Sasi retira su abrigo dejando ver todo un arsenal de armas de guerra, las mismas que usa Santiago. Lo reta con un movimiento de mano y antes de que el tipo parpadee, ella salta a la mesa y se eleva girando para quedar ubicada a la espalda de su enemigo y sin compasión corta su cabeza con una Katana que llevaba en su espalda. Sonríe y se enfrasca en una pelea en la que puedo ver como sus ojos cambian, dejando claro que es una con su loba.
─¿A dónde crees que vas? ─grita arrojando un par de estrellas que detienen la huida de Bunnak, al quedar incrustadas a la puerta.
─Has crecido pequeña ─contesta observándola con una sonrisa maligna ─, pero veo que aun eres igual de estúpida que antes.
─Quizá sí, quizá no ─habla mi hermosa guerrera acercándose.
─Esta vez no tendrás la misma suerte de antes ─advierte Bunnak y unas mallas caen sobre nosotros dejando solo a Sasi libre ─espero que tu noviecito no sufra con tu muerte, tu verdadera muerte. Nadie intervenga, esto es entre ella y yo ─dice transformándose en un gran lobo color plata
─¿Qué esperas? ─pregunto a Park desesperado por salir de la malla ─¡No! ─grito al ver como corre al encuentro con el lobo sin la intensión de transformarse. Me observa con frialdad y Bunnak aprovecha su descuido para golpearla incrustando sus garras al costado derecho. Observo el gesto de dolor de Sasi, toca la herida causada y se levanta sonriendo como si nada le hubiese pasado.
─Mi turno ─dice arrojándose al lobo para golpearlo sin compasión.
─Debemos hacer algo Park, por favor haz algo ─le suplico a mi lobo ante los golpes que ambos están compartiendo.
─¿Qué pasa pequeña, por qué no me enseñas a tu loba?, será que no quieres o no puedes ─dice el infeliz deshaciendo su transformación y cubriendo tras una mesa la parte baja de su desnudez. Sasi sonríe limpiando la sangre de su rostro y agrega:
─No lo creo necesario, no eres rival para mí, acá nadie lo es ─hace un barrido visual ─y, de serlo, no son dignos de conocerla, pero en este momento, somos una así no lo parezca, ¿Por qué no te consuelas con eso? ¿Qué necesidad hay de mostrar mi lado peludo? No me digas que te sientes menos al combatir con un humano, porque yo no lo soy ─camina con elegancia guardado su Katana. Verla en ese traje, es como ver a una diosa en todo su esplendor, ella es simplemente maravillosa, fríamente maravillosa.
─¡Vaya! ¡Vaya! Si que eres engreída y confiada ─Bunnak retira la mesa y se arroja a Sasi transformándose de nuevo, pero ella es más ágil y antes de ser impactada por el cuerpo del lobo, cae sobre sus rodillas resbalando y lacerando las patas del lobo; un aullido de dolor invade el lugar haciendo que la trasformación hombre lobo culmine.
─¿Aun deseas que mi loba aparezca? ─golpea la base de los pies heridos de su enemigo logrando que este emita un gemido de dolor. Dos hombres se lanzan a ella y son detenidos por las dagas que lanza directo a sus corazones ─Si ustedes desean el mismo final, solo den un paso más ─advierte dejando que una luz dorada cruce por sus ojos. Puedo oler el temor que ese gesto ocasiona a todos dejándolos congelados en sus puestos, nos libera sin dificultad, toma su abrigo, se cubre y sale del salón con la mirada perdida.
─Bunnak y sus aliados ya están en prisión ─digo acercándome.
─Espero que el líder se mejore pronto ─dice sin cortar su vista del horizonte.
─¿Qué le pasa? ─pregunta con preocupación mi lobo al observar como la sangre resbala aun por su mejilla.
─No lo sé, pero me preocupa el que sus heridas no hayan cerrado.
─No me preguntes el motivo porque tampoco lo sé ─contesta adivinando mi pensar y limpiando la sangre. Gira dejando expuesto su rostro pálido, sonríe cabizbaja y con agilidad logro tomar su cuerpo entre mis brazos ante su repentino desmayo.
─No sabes cuánto me duele verla así ─habla mi lobo cuando ingresamos al cuarto de Sasi.
─Créeme Park que a mí también, pero según el médico de la manada, todo es producto del estrés.
─¿Y le crees? Porque yo no, lleva en este estado tres días y…
─Es lo que trato ─lo interrumpo ubicándome a un lado de su regazo tomando su mano. Con un paño seco su rostro húmedo por la fiebre, arreglo un poco su cabello y mi deseo de besarla es cada vez más grande. Me acerco con la intensión de probar sus labios, pero el agarre repentino en mi mano me detiene.
─¿Por qué tardaste? No me dejes, por favor, no te alejes nuevamente de mi ─suplica afianzado su agarre con dolor ─. Sasi sufre por ti, pero, yo me estoy muriendo ─un dolor se incrusta en mi corazón al comprender lo que está sucediendo, dolor que mi lobo expresa con sus aullidos. Inclino mi rostro dolido sintiendo su aliento y soy sorprendido con un beso cargado de necesidad, de anhelo, un beso que no es para mí, pero que logra remover cada fibra de mi cuerpo ─Te amo, no sabes cuánto te amo mi bello guerrero ─comenta sobre mis labios y puedo ver como sus heridas se hacen menos visibles. Me alejo ante la amargura de ser confundido, pero me arrepiento al ver como nuevamente sus heridas sangran y la base de sus ojos se cubre de una mancha oscura, tan oscura como su sufrimiento. Abandono la habitación deseando que mejore, algo que sucede al pasar de los días. Hoy su respiración se regula, tomo si mano, pero su agarre se deshace y sus bellos ojos color miel me observan causando en mí una gran felicidad.
─¿Qué me paso? ─pregunta regulando su visión.
─El doctor dice que te desmayaste debido a tanto estrés ─afirma tomando mi mano y un gracias sale de sus labios con pesadez ─. Puedo saber porque no quisiste dejar salir a tu loba, quizá ─pausa ante mi falta de tacto.
─No es que no haya querido, es que no pude ─confiesa ─, Malai es difícil de persuadir, pero en esta ocasión sé que no fue su culpa.
─Quizá debas regresar, ella necesita a Santiago ─le doy una sonrisa hipócrita, sonrisa que oculta mi verdadero sentir.
─No lo haré, no por ahora.
─¿Por qué? ─pregunto con la idea absurda de ser el motivo de su arrepentimiento.
─Debo asegurarme que Bunnak sea realmente condenado y eso solo se logrará, cuando el líder dé la orden y para ello, necesito que se mejore, ¿Sabes cuánto puede tardar en hacerlo? ─pregunta observando el techo y evitando mi mirada.
─Según el reporte, solo un par de meses, ¿crees poder resistir? ─mi pregunta logra una expresión lamentable en su rostro.
─Solo si alejo más a mi loba de Santi, solo así podrá resistir. Ella sufre cada que escucha su voz, cada que él le dice cuanto nos ama y, aunque yo sufro igual, soy consciente que volveré, pero Malai no, es por eso que debo cortar toda comunicación si deseo cumplirle al Alfa, a mis padres y a la manada ─sé que cada palabra que ha dicho le duele más de lo que refleja, de no ser así, sus lágrimas no serían la muestra de ello ─. Solo te pido que ocultes y que guardes esto como un secreto, no le digas nada a él, porque si lo haces, es capaz de venir a mí y dejar expuesto a su pueblo ─me observa suplicante ─, prométeme que Santi no sabrá de mi estado, por favor prométemelo.
─¿Qué le dirás? ─cuestiono aturdido ante su pedido.
─De eso me hare cargo yo ─indica aferrándose a la cadena que lleva en su cuello.
─Eres muy buena en combate y me agradan tus armas ─digo cambiando el tema, ella sonríe y dice:
─Al principio no era ni la mitad de lo que soy, pero Santiago me enseño todo. Cada mes me regalaba un diseño igual al suyo y me entrenaba para que pudiese lograr dominar cada técnica haciendo uso de ella.
─Lo siento.
─¿Por qué? ─pregunta sonriente
─Por no ser capaz de protegerte de Bunnak y por dejar que lo enfrentaras sola, soy un inútil como Alfa y como pareja.
─Sabes, esa es la diferencia ─frunzo mi ceño ante sus palabras ─, mientras tu piensas en protegerme, Santiago solo me pide que iguale su número en batalla y que no me deje intimidar por mi contrincante, porque él no está para defenderme, al contrario, está para verme ganar ante cualquiera que se atreva a desafiarme. Él no me considera la doncella a la que debe proteger, esa que ven tus ojos. ─su comparación hace crecer aún más el abismo que nos separa.
─Entiendo ─es mi única respuesta, luego de un tiempo prudente digo: ─cuando organicé tus cosas pude ver el diseño del traje y es realmente hermoso, ¿Siempre lo usas?
─No siempre, solo cuando sé que estaré en peligro, algo que me enseño mi maestro ─observa su mano, esa que está vacía por la falta de su sortija de compromiso.
─Vi que tus armas llevan las iniciales de Santiago, también se tomó el tiempo para marcarlas, es muy considerado de su parte, ¿No crees? ─mi tono es de reproche y deja ver los celos que me invaden ante tantos momentos que han compartido.
─Si, las marco con mis iniciales, pero esas son sus armas, las mías se quedaron con él ─aclara con frialdad.
─Hasta cuando debemos soportar su despreció, ¿hasta cuándo? ─le pregunto enojado a mi lobo.
─Se que ella cambiará de opinión, solo no te des por vencido, por favor ─suplica Park
─Disculpa ─digo alejándome.
─Espera ─sus palabras detienen mi huida ─. Si soy fría y dura contigo, no es por gusto, es porque no puedo ofrecerte algo que no tengo y créeme que quisiera corresponder a tus sentimientos. No soy culpable por amarlo, yo no quería amarlo, pero ahora estoy acorralada porque eres alguien importante para mí ─suspira y agrega ─. Él es el chico de mis sueños, el que encontré por casualidad y nunca pensé que tendríamos una relación, pero ahora tu presencia hace temblar mi mundo y no debo permitir que esto llegue más lejos. Es mi culpa por dudar, por tener miedo de lo que pueda pasar con mi relación, tengo miedo de que este amor que siento por Santiago deje de ser tan claro y que mi corazón se divida. Solo puedo decir, lo siento, lo siento por causarte tanto dolor, por causarles tanto dolor ─su aclaración hace referencia a mí lobo, eso lo sé ─. Pero sin importar mi decisión, sé que Malai ya tiene la suya, es por eso que no se hace visible, porque no considera a tu lobo como su pareja destinada.
─Gracias ─contesto ante su sinceridad y con la firme decisión de dejarla libre, libre de mí, libre de Park y libre de nuestro destino. Salgo agobiando por el sufrimiento y llanto insaciable de mi lobo, no tengo palabra de consuelo. Apoyo mi espalda contra la puerta y escuchar las palabras de Sasi para con Santiago, sin duda es peor que el dolor de perderla.
─Perdóname por no llamar o contestar tus llamadas. Lo sé, pero no podré volver, no por ahora. Dame tiempo, debo poner mis sentimientos en orden ─sé que miente, no hay nadie en este mundo que pueda dudar de su amor ─Es mi pareja de vida, ¿¡Qué esperabas!? ─grita indignada ─, solo te pido un poco de tiempo, solo eso. Por favor no me llames, necesito aclarar lo que siento y escucharte solo me confunde más ─cuelga dejando que su llanto inunde la habitación. Mi deseo por ingresar y abrazarla es un castigo, porque sé que todo lo hace para cumplir la promesa realizada al consejo y a la manada, de no ser así, jamás diría lo que dijo.
─¿Le dirás la verdad a Santiago, le dirás que todo es mentira, le dirás que Malai está muriendo y que Sasi opto por alejarla para prolongar su vida hasta el día del juicio?
─Prometimos callar, prometimos respetar y confiar en su decisión, eso es lo único que sé ─contesto agobiado.