─¡Por favor no me dejes ir! ─le ruego a mi prometido, pero él solo niega aguantando el dolor que mi partida le provoca ─. Puedo enviar las pruebas y no asistir.
─Hermosa mía ─se acerca y me abraza ─, te amo como no te imaginas, pero, en este momento debes salvar a muchos y enfrentar al culpable.
─Él puede ser mi pareja de vida, pero no es el hombre que amo, ni el que reconocí y nadie podrá cambiar eso, ¿lo comprendes? ─toma el control mi loba.
─Mi amada Malai, no apresures las cosas. Tom es un gran hombre y quizá al conocerlo mejor, cambiaras de opinión.
─Pero ─posa un dedo sobre mis labios
─No me hagas más difícil las cosas. Debes saber que con este acto te demuestro que confío y creo en tus sentimientos, pero que no estas limitada a ellos. Por otra parte, señorita, tus padres te esperan, no puedo ser egoísta con ellos, así que olvida a Tom y piensa en ellos, ¿no los quieres ver?
─¡Claro que sí! ¿Pero no me quiero separar de ti, por qué no lo entiendes? ─golpeo su pecho y dejo que mis lagrimas mojen su camisa ─si me voy, temo que lo nuestro se termine.
─¡Oye! Eso no va a suceder, eres mi alma y mi vida entera ─limpia mis lágrimas y me besa con tranquilidad ─. Vamos, te ayudare a empacar ─dice sobre mis labios, afirmo aferrándome fuerte a sus brazos. Santi mira fijamente el armario, empuña sus manos, suspira y gira regalándome una de sus mejores sonrisas.
─Por más que lo ocultes, sé que esto te duele tanto como a mi ─digo abrazándolo por la espalda.
─Es lo más duro que he vivido y una de las cosas más difícil que estoy por hacer.
─Viaja conmigo ─propongo
─No puedo dejar la aldea, menos con Santana suelto, eso sería entregarle a mi gente.
─Lo entiendo ─contesto deshaciendo el abrazo y ubicándome a su lado para retirar del armario la mayoría de mis cosas. ─Espera ─digo deteniéndolo para que no salga de la habitación. Reproduzco un disco en mi celular, Malai se une a mí y las dos cantamos con todo el amor que sentimos por este bello y perfecto guerrero.
Quisiera no decir adiós
Pero debo marcharme
No llores, por favor no llores
Porque vas a matarme.
No pienses que voy a dejarte
No es mi despedida
Una pausa en nuestra vida
Un silencio entre tú y yo.
No puedo continuar, el dolor en mi pecho es peor que una tortura ─. Te amo ─digo abrazándolo con toda la fuerza que mi cuerpo me lo permite. Santi se aferra a mi cintura acunando su cabeza en mi cuello y siento como sus lágrimas mojan mi piel. Suspiro con dificultad y mi loba toma el control cantando el coro con mucha dificultad y tristeza.
Recuérdame en cada momento
Porque estaré contigo
No pienses que voy a dejarte
Porque estarás conmigo.
Me llevo tu sonrisa tibia
Tu mirada errante
Desde ahora en adelante
Vivirás dentro de mí.
Yo por ti volveré
Tú por mí, espérame
Te pido, yo por ti volveré
Tú por mí, espérame
No me olvides.
─Por favor no me olvides ─hablo siendo una con Malai y sin detener la canción.
─Siento que no volveremos ─le confieso a Malia.
─Haré que eso no pase, solo confía en mí. ─me contesta con seguridad.
─¡Mírame! ─me pide, mi reflejo es borroso por lo cristalino de sus ojos ─Jamás te podría olvidar y te esperaré toda la vida de ser necesario ─lo beso sintiendo como nuestras lagrimas hacen de nuestro beso el más salado y necesitado de todos. Salimos de la habitación tomados de la mano y todos nos esperan reunidos en la sala.
─Es hora de irnos ─me dice Tom ofreciéndome su mano. La observo y digo:
─No soy una chiquilla que necesita de alguien que la tome de la mano, no cuando tengo quien lo haga ─siento en mi pecho un deje de tristeza y se que mis palabras le afectaron, pero, no le daré esperanza de algo que se perfectamente que no sucederá.
─Sasi, ¿podemos hablar? ─dice mi suegro ─lo sigo e ingresamos a la cocina ─. Se que nada de esto es fácil de manejar, pero por más que lo evites o trates de huir, sabes bien que el amor por tu pareja de vida aparecerá cuando menos lo esperes y será más grande y fuerte del que dices tener por mi muchacho. Solo espero que cuando sientas que eso pase…
─Señor García ─intervengo seria ─, sé que, en este momento no cree en mí y quizá Francisco se esté revolcando en la tumba por la rabia que ha de sentir con todo esto, pero no voy a tratar de convencerlo de nada. Sabe que es como un padre para mí y que lo respeto como uno, pero no le permitiré que ponga en tela de juicio mi amor por Santi y menos que piense que algún día me alejare de él, porque es algo que no permitiré que suceda, no mientras yo viva. Sé que tengo una pareja de vida y que mal por él, pero mi corazón y mi vida le pertenecen a otro ─ante mis palabras me observa con una expresión algo confusa, suspira y dice:
─Muchacha, sé que en este momento está llena de confianza, pero no puedes asegurar que, al pasar tiempo con Tom, las cosas y tus sentimientos cambien. No pongo en tela de juicio tus sentimientos hacia mi hijo como dices, es solo que debemos ser realistas y ustedes son de mundos completamente diferentes y su naturaleza es algo que no se puede cambiar, así como los designios de la Diosa que los guía ─me toma las manos y continua ─. Jamás me opuse a su relación y fui su tapadera cuando desearon compartir más que un techo, pero nunca he olvidado la realidad y es por esa realidad que te pido que, no dañes a mi hijo más de lo que ya está, así que espero que actúes con la misma madurez y determinación con la que hoy me hablas, cuando tengas que dejar claras las cosas el día que tu corazón y tus sentimientos cambien su rumbo.
─Créame que así lo hare.
─Por otra parte ─se rasca la cabeza con duda de continuar ─, Tom es como un hermano para mi hijo y es un gran chico.
─¿A qué viene eso? ─pregunto elevando una ceja
─Si hablas con él y logras convencerlo de que te rechace, podrás ser liberada y elegir a tu pareja sin causarle un sufrimiento mayor al que le puedas causar si eres tú…
─La que lo rechaza ─completo
─Exacto. Solo no lo hagas de manera apresurada, ni en este momento. Quizá mi hijo tenga razón y primero debes conocerlo y saber la clase de hombre y Alfa que es, solo así podrás tomar una decisión justa.
─Creo que, si seguimos hablando se nos hará tarde. Permiso, padre ─digo haciendo una reverencia, salgo de la cocina sin deseos de caer en su juego ─. Tengo claro mis sentimientos ─agrego en susurro.
─¿Y si tienen razón y luego nos enamoramos de Tom? Alma, ¿Qué pasara si eso sucede? ─pregunta con temor Malai.
─Es algo que no te puedo contestar, solo demos tiempo al tiempo. ─contesto. Me despido de mi prometido y me subo al vehículo; me negué a que me acompañara al aeropuerto, si lo hace no tendré el valor de partir.
─Si deseas ─pausa, baja su mirada y agrega ─, puedes pasar a la habitación y descansar, el viaje es largo y haremos solo una escala.
─Gracias ─contesto aceptado su propuesta ─, lo siento, siento no ser la pareja que esperabas o deseabas ─ingreso a la pequeña habitación y le pido que pase, me ubico en la esquina de la cama y él en la otra ─. Cuando escuchaba las historias de las parejas en mi aldea de todo lo que experimentaron al momento de ver a su Mate o Luna y del amor tan grande que nació, pensé ─suspiro y observo como Tom me sonríe con pesadez ─que en algún momento yo lo viviría y sabría qué tan real eran.
─Tranquila, no te voy a negar que espere otro recibimiento, pero no te culpo, llegue un poco tarde a tu vida y solo aparecí para amargártela.
─No digas eso, mi vida siempre ha pasado por eventos que la han hecho algo peculiar, pero ─dudo, lo observo y él me indica que puedo continuar ─cuando conocí a Santi, todo a mi alrededor cambio por completo y sé que soy una completa descarada al hablar de él contigo, pero no quiero desilusionarte más y tampoco quiero que te crees alguna esperanza que te lleve a pensar que puedo corresponder a los designios de la Diosa Luna y por nuestro bien, espero que tus sentimientos por mí no crezcan, porque mi loba y yo, somos una con el guerrero.
─Lo entiendo y créeme que no haré nada para que eso cambie, pero tampoco me pidas que no intente ganar tu amor, porque es algo que simplemente no haré
─No camines por un sendero con espinas, porque solo conseguirás aumentar tus heridas ─habla tomando el control mi loba.
─El transitar o no por ese sendero, es solo mi decisión ─contesta cambiando el color de sus ojos y sé que es su lobo quien habla.
─Soy Malai y mi intención no es dañarte, pero debes saber que ya hice mi elección.
─Mi nombre es Park, y también he hecho mi elección ─contesta antes de cerrar la puerta.
─No debiste ser tan dura con él ─le hablo sintiendo el dolor que sus palabras le han ocasionado al lobo.
─Sé que es lo mejor, no le daré esperanzas. Le pertenezco a Santiago y eso no va a cambiar ─no contesto, no lo puedo hacer al escuchar los sollozos de mi loba ante el dolor que siente al alejarse del guerrero. En todo el viaje no salí de la habitación, ni me vi con Tom, no quiero ocasionarle más problemas, no más de los que ya le estoy causando.
─Hija ─grita mi padre al bajarme del avión. Se acerca, me abraza y me besa como cuando era una cría ─, déjame verte ─me toma la mano y me gira ─eres toda una mujer y la más hermosa de todas ─me da un guiño que me hace sonreír.
─Te extrañe tanto padre ─me aferro a sus brazos nuevamente y es imposible contener mis lagrimas al sentir su calor.
─Joven Alfa ─saluda a Tom sin dejar de abrazarme.
─Señor Amatayakul ─contesta.
─Gracias por traerla a salvo, no sabe cuánto le agradezco y no solo por mí, sino por el prometido de esta belleza, sé que mi yerno es más que su amigo y ha de estar feliz de que su futura esposa haya sido también custodiada ─soba mi cabeza y siento como el corazón de Tom se contrae ante las palabras de mi padre.
─¿Madre como esta? ─pregunto cortando el hilo de la conversación.
─No muy feliz y no me quiere ni ver ─habla con pesadez.
─Lo siento, sé que todo esto es mi culpa.
─No te preocupes cariño, ella luego lo comprenderá ─afirmo sobando su mano ─. Creo que por el momento nos retiraremos, así descansan un poco.
─Gracias ─digo a Tom y a los demás. Nos retiramos de la mansión del Alfa y cuando vamos camino a casa llamo a mi prometido.
─¿Cómo estás? ─pregunta
─Bien, pero ahora que escuche tu voz, estoy mejor ─contesto escuchando el aullido de dolor de Malai. Hablamos un par de minutos, minutos que fueron oxígeno para mi vida y para la de mi loba, una que no paro de decirle lo mucho que lo ama y lo extraña.
─Llegamos ─advierte mi padre. Observo mi casa y los recuerdos de mi vida en este lugar llegan a mi mente y el miedo de ver a mi madre crece sin poder evitarlo ─, tranquila ─dice mi padre tomando mis manos. Ingresamos a la casa y todo está como lo recordaba; tomo el portarretrato tocando la imagen de los tres.
─Ese día estabas tan feliz ─habla mi padre sobando mi hombro.
─¿Crees que ella me quiera ver?
─No sé hija, pero deberías descansar y mañana…
─No, quiero verla ya, así ella me esté odiando. ─intervengo
─Vamos ─me toma la mano y me guía hasta su habitación. Dudo, pero ingreso; ella está frente a la ventana de la habitación, me acerco y digo:
─Madre, he vuelto ─se gira, me mira de pies a cabeza y se acerca. Repasa mi cara con la yema de sus dedos, eleva su mano y deposita una cachetada cargada de rabia y de dolor.
─¿¡Cómo pudiste!? ─grita devolviendo el golpe con el dorso de su mano. Bajo mi cara sintiendo como de mi boca sale sangre tras el golpe ─Para mi estás muerta. Té enterré, te lloré por años y ahora me entero que vivías tu vida sin impórtate mi dolor, solo te dedicaste a disfrutar revolcándote con el hijo de García, eres ─se detiene tapándose la cara, solloza ─Sal de mi cuarto ─me ordena airada ─, tú no eres mi hija, mi hija murió hace nueve años, eres una farsa, no eres nadie para mi ─salgo de la habitación desplomándome al cerrar la puerta, me aferro a mis rodillas dejando fluir mis lagrimas al recordar el odio en la mirada de mi madre.
─Ven ─me toma en brazos mi padre y me aferro a su pecho sin dejar de llorar ─. Tranquila mi pequeña, todo estará bien, solo debes darle tiempo ─camina y llegamos a la que era mi habitación, me deposita en mi cama y besa mi cabeza ─¿Quieres que papá se quede a tu lado? ─afirmo acomodándome en posición fetal en la cama, siento como cubre mi cuerpo con una manta y se acomoda a mi lado aferrándome a su cuerpo ─¡Shhhh! ¡Shhhh! ─dice ante el aumento de mis sollozos.
─¿En qué momento se nos fue la felicidad? ─habla mi loba con tristeza ─Primero dejamos a Santi y ahora obtenemos el desprecio de nuestra madre, ¿Qué más nos falta?
─No sé ─digo añorando los brazos de mi prometido.
─Mañana el sol será más cálido que hoy, mi pequeña Sasi ─las palabras de mi padre me dan consuelo, pero no lograr opacar el dolor que me embarga.
─No lo creo padre, no creo que todo cambie en una noche. Santiago es mi prometido, Tom es mi pareja de vida y mi madre me odia, ¿Cómo cambiaria eso? ─hablo girando mi cuerpo
─¿Cómo es eso de que Tom es tu pareja de vida?
─Creo que el destino se ensaño conmigo ─elevo mis hombros.
─Lo siento pequeña y yo hablando maravillado de Santiago sin saber lo que ocurría, ahora entiendo la cara del pobre de Tom.
─No te sientes mal, total no sabias ─no sé en qué momento mis ojos se cerraron, solo puedo decir que contarle todo y escuchar los consejos de mi padre, me dejo más tranquila.
─Hoy es el gran día ─me dice mi loba tan pronto abro los ojos.
─Así es, hoy nos veremos cara a cara con Bunnak.
Axel, no es mi despedida: