─Tom ─me llama mi padre ─, no olvides que ella es la prometida de tu mejor amigo, así que debes traerla de vuelta pese a la negativa de ambos.
─¿Lo dices por todo el amor que se profesan? Ese que su padre dice que es real y que ella no cambiaría ni por su pareja destinada ─confirmo lo que el padre de la chica me dijo.
─Por eso y porque llevan muchos años juntos y sé que, una separación no es precisamente lo que esperaban, más cuando están próximos a contraer matrimonio.
─Padre, sabes que Santi es más que un amigo, pero no creo que haga una pataleta por el viaje de su prometida. También debe ser consciente que tarde o temprano a esa loba le ha de llegar su pareja, una que le designo la Diosa Luna y no creo que ante eso se pueda hacer mucho o, ¿sí?
─Se que tienes razón, pero ella no es una loba cualquiera.
─¿A qué te refieres? ─pregunto intrigado.
─Es algo de lo que no tengo permitido hablar, solo te diré que esa loba puede tomar la decisión de rechazar a su pareja de vida, si así lo quiere.
─Algo que todos podemos hacer ─indico elevando un poco mi rostro.
─Pero que no todos consiguen con facilidad, por lo menos no como ella lo puede hacer.
─Padre creo que, si no puedes hablar con claridad, es mejor que no incentives una conversación que solo estará rodeada de misterios ─el niega sonriente y dice:
─Hijo acá lo verdaderamente importante es traerla y garantizar su seguridad, para que ella pueda atestiguar en contra de Bunnak y lograr que él pague por todo el daño que ha hecho. Lo demás ya lo conocerás o descubrirás por el camino, ¿de acuerdo?
─Lo entiendo ─decido no indagar más sobre un tema que no me compete e inicio a organizar mi maleta. Me despido de todos y abordo el avión que me llevará justo donde mi amigo y hermano, uno que no veo desde hace muchos años, pero con el que me hablo sin falta más de dos veces por semana. Al llegar, uno de mis hombres me pone en contexto con toda la situación por la que vienen pasando en la aldea por culpa de los roguer.
─¿Por qué crees que el joven Santiago, no te conto nada de esto?
─No sé, quizá y no quería que me preocupara ─le contesto a uno de mis acompañantes. Por más que me opuse, mi padre me envió con un número bastante significativo de lobos, todo porque no deseaba sorpresas por parte de los aliados de Bunnak, unos que impedirán a toda costa que la chica pueda viajar a dar su testimonio y llevé la prueba que condenará al gran Alfa. ─, pero tranquilo que luego le pediré una explicación al corajito ese ─. Al llegar a la aldea, observamos como todo el lugar está sumergido en una sangrienta batalla, doy un recorrido visual por el lugar y no veo a Santiago o a su padre. ─Tengo una sensación extraña, esa que es una mezcla de ansiedad, de miedo, de.
─Tristeza ─completa mi lobo.
─¿Tristeza? No lo entiendo.
─Ni yo, solo sé que algo está pasando o está por pasar. ─guardo silencio ante el comentario de mi lobo y le solicito a todos que se transformen, que debemos ayudarlo, aclarando que, pero por el momento es mejor no revelar nuestra identidad, no creo que sea el momento adecuado para dar este tipo de sorpresas.
─Joven Alfa, creo que su amigo está en problemas ─Tras las palabras de uno de mis lobos, me dirijo a ayudar a Santi y llego justo a tiempo.
─Todo asegurado ─me indican y ordeno la retirada, pero me quedo a verificar que todos estén fuera de peligro. Olfateo y un olor a bosque y margaritas inundan mis fosas; camino con cautela en dirección a la dueña o dueño de ese embriagante aroma.
─¿Dime que es un error? ─le pregunto a mi lobo al descubrir a la dueña del aroma la cual es mi Luna.
─También quisiera que lo fuera, pero por desgracia no lo es. La prometida de Santiago es nuestra pareja de vida.
─¡Diablos! ─digo ocultándome tras los arbustos y sintiendo como un dolor se incrusta en mi pecho al ver como ella lo consuela por el cuerpo que él tiene en brazos sin vida.
─¿Ahora que haremos?
─No sé Park, la verdad no sé ─le contesto a mi lobo. Vuelvo a mi forma humana y controlo mis deseos de ir tras la chica sin importarme que sea la prometida de mi hermano.
─Por el momento lo más conveniente es que nos retiremos. Tom, no creo poder resistirme más a su aroma y siento un fuerte impulso de ir tras ella.
─Calma amigo ─digo alejándome del lugar. Llego al edificio y me dirijo al bar, pido un trago y lo bebo de una.
─Joven Alfa, ¿pasa algo?
─No ─contesto cortante a mi Beta ─, solo deseo beber y divertirme, ¿tan malo te parece?
─¡Pero que genio con el que llegaste! ¿Pasó algo que ignoro?
─Solo que te debes preparar que próximamente tu mate hará su aparición ─comento quitándole la botella al barman del lugar.
─¿Cómo es eso?, ¿Quién la desafortunada? ─pregunta haciendo referencia a mi pareja.
─La prometida de mi hermano ─contesto casual, le ofrezco un trago y lo toma bebiéndolo en el instante.
─Y lo dices así de tranquilo, más cuando vienes por ella, ¿Qué harás cuando él se entere?
─No sé ni cómo decirle y ya me estas atormentando con eso ─digo antes de tomar otro trago ─¿Es que no te importa el hecho de saber que pronto tendrás pareja?
─Sea cual sea mi chica o chico, no creo que me toque repetir tu historia. ¡Amigo, estas realmente jodido! ─palmea mi hombro y sonrío con pesadez. Luego de beber un par de botellas, regreso a mi cuarto y llamo a mi padre para ponerlo al tanto de la situación. Primero se escandalizo, después se preocupó y por último me dio su consejo, uno que voy a tomar.
─¿Estás seguro? ─me pregunta mi Beta.
─Creo que ya es tiempo suficiente y debo ir, es algo que no puedo dilatar más y ya ha pasado un mes desde que estoy en esta ciudad y no puedo seguir retrasando el juicio del consejo para con Bunnak.
─Lo entiendo, ¿deseas que te acompañe?
─No creo; es algo que debo hacer y enfrentar solo, pero cualquier cosa te llamo, no sea y te quedes sin Alfa. ─Mateo sonríe cruzándose de brazos. Al llegar me ubico frente a la casa de Santi, los recuerdos de nuestra niñez dibujan una línea de melancolía en mi rostro.
─¿Quién es? ─preguntan a mi espalda y giro inhalando ese agradable aroma de mi Luna.
─Santi, he vuelto ─digo observando como el rostro de mi amigo cambia al igual que el color de mis ojos.
─Mia ─dice mi lobo tomando el control.
─Park, Park ─lo llamo, pero ya es demasiado tarde. La loba se oculta tras Santi y solo escucho el lamento de mi lobo ante el eminente rechazo. Quise tomarla del brazo cuando ella paso muy cerca de mí, pero mi amigo me detuvo.
─Debemos hablar ─creo que fueron las palabras de mi Santi. En este momento no puedo pensar o escuchar con claridad, estoy tan sumergido en esta ridícula situación que me limito a seguirlo en silencio e ignorando la mirada atónita de los presentes. En el estudio hablamos y aclaramos muchas cosas, entre ellas que ninguno la forzará a tomar una decisión, todo dependerá de ella.
─Eso de tener la ventaja al ser su pareja de vida, creo que no es suficiente ─me recuerda mi lobo luego de que Santi se retira.
─Lo se ─camino por los pasillos de la casa y me detengo al escuchar una conversación.
─Sabes que te amo y nadie nos podrá separar ─es la voz de Sasi. Luego de unos cuantos segundos siento como la temperatura de mi cuerpo se eleva ante la sensación de éxtasis de mi pareja al estar en los brazos de otro.
─Debemos detenerlos, él no la pude tocar ─comenta mi lobo.
─¿Crees que esto no ha sucedido antes? No seas ingenuo Park, ellos son una pareja y como toda pareja no desaprovechan cualquier oportunidad para amarse y viven bajo el mismo techo, por si no lo recuerdas ─mi respuesta le duela más a mi lobo y aunque mis celes posesivos de Alfa son difíciles de controlar, el hecho que su pareja es Santiago, me deja con las manos atadas.
─No lo hagas ─escucho decir a mi hermano.
─Pero es la única manera en la que nadie nos podrá separar, ¿no lo entiendes?
─Hermosa, estás pensando de manera apresurada y el reclamarme no cambiara las cosas.
─Lo quiere reclamar como su pareja, ¿no piensas hacer nada? ─hago puños mis manos al escuchar las palabras de súplica de Sasi para con Santi, algo que me causa daño, pero no tanto como sus sollozos causados por su negativa.
─Por lo menos tu amiguito tiene conciencia ─ignoro a mi lobo y me concentro en la conversación.
─Confió plenamente en tus sentimientos y sé que no necesitas marcarme para que yo sea tu pareja de vida, así que no temas mi Alma, porque desde el día que te vi, te pertenezco y tú a mí. ─el ruido que producen sus labios y la pesadez de su respiración ante el deseo que emana de ambos, me quema llevándome a tomar la perilla de la puerta para impedir su unión y obligarlo a él a salir de la recamara de Sasi.
─Tom ─me toman por el hombro deteniéndome de inmediato. Giro y es el padre de Santi ─, se que esta situación es realmente difícil para ti, como para ellos, pero te recuerdo que ellos son pareja desde hace muchos años y el que ingreses a detener su acto de amor, no va a cambiar las cosas.
─¿Por qué lo dice? ─pregunto regulando mi respiración. Me hace una señal para que lo siga de regreso al estudio, cierra y dice:
─Su padre no sabe…pero hace más de un año que ellos viven juntos, así que ella no es solo su prometida, ella es su mujer ─esas palabras terminan por carcomer mi alma haciendo que el aullido de dolor de mi lobo inunde mi mente ─. Y no veo necesario el pedirte que guardes discreción con el tema.
─He venido por ella y usted lo sabe ─le recuerdo.
─Claro que lo sé y mi hijo también, pero, no sé si eso pueda cambiar.
─Usted sabe que eso no puede suceder, ella necesita ir y si para eso debe ir con su prometido, pues lo hará ─digo apretando mis dientes.
─Sabes que mi hijo te considera como un hermano y que eres alguien muy importante para él.
─Créame que él también lo es para mí, pero nadie se imaginó que la vida nos pusiese como amigos y rivales a su vez ─hablo sosteniéndole la mirada.
─Lo sé, pero por esa amistad que ha perdurado pese a la distancia, es que hoy te quiero pedir que la rechaces.
─¿¡Qué!?
─Como lo acabas de oír. Solo si la rechazas podrás continuar con tu vida sin dañar la de ellos, porque de lo contario habrá un vencedor, pero también un perdedor y estoy seguro que sea cual sea el resultado, ella será la más perjudicada ─cubro mi cara, niego y una línea de insatisfacción surca por mi rostro.
─Así que, para usted, esa es la solución, ¿sabe lo que sígnica para un Alfa perder a su pareja o rechazarla?
─Lo tengo claro, pero sé que el dolor será peor si eres rechazado ─palmea mi hombro y dice: ─créeme que esto es lo mejor para todos.
─Quizá y tenga razón, pero como dijo mi padre, acá no hay un perdedor si no es necesario, así que no me haré a un lado, solo aceptaré lo que el destino me traiga. Pero créame que me aseguraré de no dañar mi amistad con Santiago sea el resultado que sea ─Salgo del lugar sin despedirme.
─Creo que tomaste la decisión correcta, hacerte a un lado no es la solución, así lo parezca ─son las palabras de mi Beta luego de haberle contado mi conversación con el señor García ─¿mañana hablaras con él sobre el viaje? ─afirmo sin dejar de beber de mi copa.
─Espero que todo salga bien ─agrego. Nos despedimos y me dirijo a mi recamara.
─Si que es difícil conciliar el sueño, ¿no lo crees? ─me habla mi lobo
─Así es ─hablo observando la ciudad desde la ventana.
─¿Qué haremos si se opone?, ¿en verdad lo llevaremos?
─Park, dudo que se oponga y si es necesario que viaje con nosotros, lo debemos aceptar. Recuerda que encerrar al Alfa es nuestra prioridad, lo demás puede esperar.
─Como tú digas ─cierra el link y me pierdo entre las luces nocturnas de la ciudad.
─Alfa ─me saluda uno de los guerreros con una reverencia.
─Buen día, ─contesto con una leve inclinación ─¿Dónde puedo encontrar a Santiago?
─El líder está en el salón de entrenamiento ─me contesta pidiéndome que lo siga. Al llegar lo observo y una línea de satisfacción se ilumina en mi rostro ante sus excelentes movimientos.
─Una ronda, pequeño Alfa ─me incita con su mano.
─Porque no ─contesto retirándome la chaqueta.
─Se me olvidaba que, para ser un lobo perezoso, eres ágil ─dice al momento de esquivar su golpe.
─Y yo olvidaba que para ser un humano mimando, te mueves como liebre ─sonríe con mis palabras. Luego de recibir y dar un par de golpes, salimos al patio de la casa.
─¿Recuerdas cuando besabas el césped? ─niego recordando las veces que él me dejo frente a frente con suelo.
─Como olvidarlo, así como no olvido que a ti te gustaba besar el polvo ─le doy un giño y él niega secando su sudor con una toalla.
─Se que te cuesta mucho hablar del tema, pero entre más rápido lo digas, más rápido podrás respirara con tranquilidad ─me dice fijando su mirada al horizonte.
─Sabes que ella debe venir conmigo y no porque sea mi pareja.
─Por Bunnak ─completa.
─Así es, pero si deseas puedes ir, como te dije, no haré nada por entrometerme en su relación, menos por acabarla.
─A menos que, sea ella la que lo disponga, lo sé ─posa su mano en mi hombro y afirmo con tranquilidad ─. No puedo dejar sola a mi aldea y no puedo impedir el viaje de Alma. Pero te diré que ella es todo lo que un día soñé, la chispa que enciende mi vida, mi primer amor y mi primera vez, aunque suene cursi, pero es verdad ─eleva su mano para que no lo interrumpa ─. Pero en este momento somos dos hombres con un mismo destino y ese es ella, porque para ti es tu Luna y para mí, mi vida. Confío en su amor, porque se que me ama y eso no lo puedes cambiar de la noche a la mañana y aunque me digas que son los designios de la Diosa Luna y por más que seas mi hermano y amigo, debes tener en claro que lucharé por ella si es necesario.
─Se de su amor y del que ella te profesa, no tienes por qué repetírmelo, porque lo tengo claro. Se que le has entregado todo y que tienen un futuro soñado, pero debes comprender que, en esta historia de amor, ahora jugamos los tres.
─Lo sé, créeme que lo sé y es lo que más me duele ─paso mi brazo por sus hombros sintiendo su dolor y su impotencia, porque compartimos el mismo sentimiento ─. Déjame hablo con ella para que aliste todo y salgan cuanto antes ─afirmo y se aleja ─, aprovecha este tiempo y trata de ganar su amor, si lo logras…me hare a un lado ─me observa de reojo ingresando nuevamente a la casa.
─Ese tipo vale oro ─dice Park.
─Así es, él es un gran hombre.
─Ambos lo son ─sonrío por el comentario de mi lobo.