Leigh.
Ángel comienza a moverse por toda la habitación sin saber que hacer y yo solo trato de calmarme, perdí tres años de mi vida en una noche.
Dios.
Es silencio es doloroso por qué solo pregunte algo sencillo pero el hecho de no responda nada hace que mis ojos ardan queriendo soltar lágrimas y eso me aterra. No sé si realmente quiero saber como estamos pero el no tener idea de que ocurre me lastima y Ángel no se da cuenta.
Mi corazón duele pero de alguna forma estoy segura de que no quiero llorar por él y menos estando enfrente, es como si ya hubiera llorado en el pasado por su culpa y eso no hace más que hacerme sentir aún más idiota. Pensé que cuando entró en mi habitación veía una cara conocida, el rostro de una persona que amaba y que estaría segura a su lado pero me topo con una persona que ni siquiera tiene el valor de decirme la verdad sobre mi vida.
ㅡ¿Tan mal estamos? ㅡpregunto intentando sonar fuerte.
─¡No! Es decir... si... ─tartamudea sin de pie frente a mí pero no tarda en apartar la vista sin encontrar las palabras para hablar─... si no me hubieras rechazado hace tres años...
No puede ser, ¿me está culpando de esto?
Confíe en él cuando entró por la puerta, le entregué mi corazón por segunda vez y me volvió a destrozar pero esta vez tuvo las agallas de culparme a mí de todo. Es increíble.
ㅡ¿Es mi culpa? ─cuestiono incrédula pero en un intento de saber la verdad vuelvo a preguntar está vez con las lágrimas a flote─ ¡Que pasa! ¡¿Que nos pasó?!
El llanto no cesa, no puedo evitar sentir tanto dolor. No tengo idea de qué nos pasó pero estoy segura de que ya he llorado así antes y por la misma razón que hoy, Ángel. Pregunto de nuevo pero el silencio continúa hasta que la puerta se abre de nuevo, esta vez Karla es la que entra a la habitación.
─Aléjate de ella ─ordena Karla desde la puerta─. Suficiente daño le has hecho ya, ¿no crees?
¿Mal? ¿Ella sabe qué nos pasó?
Mierda, que vergüenza que ella me vea así. Ni siquiera sé si ella y yo llevamos una buena relación.
─Karli, sal de aquí.
─¡Nada de Karli! ─grita Karla furiosa mientras camina hacia mí─. Sal de aquí.
Miro el rostro de Ángel, sé que la mandará a la mierda así que guardo mis lágrimas y hablo esperando que se calle y se vaya porque Karla no merece nada de esto. No debería pelear con su hermano por mí.
─Déjanos solas, Ángel.
Me mira por un segundo que parece eterno pero yo ya no puedo sonreír ni nada, me destrozó de nuevo y eso no tiene perdón. Sus ojos me buscan pero no puedo corresponder y parece que se da cuenta porque en un segundo gira alejándose con una expresión fría.
─Mierda ─escucho que murmura desde la puerta pero finalmente se va mientras yo me quedo con el dolor arraigado en mí.
Solo quiero dejar de ver su rostro, suficiente mal ha hecho en un momento, si lo dejo quedarse destrozará mi corazón y lo pisoteará como un juguete viejo.
Las palabras suenan repetitivas, ya he pensado así. Sé que estamos mal pero en el momento en que limpio mis mejillas entiendo que es peor de lo que pensé. Karla se mantiene en silencio pero la vergüenza me carcome así que le doy la espalda acurrucándome como una niña pequeña que le teme a las tormentas aunque ahora Ángel es mi tormenta y estoy aterrada.
Limpio mis lágrimas avergonzada de ellas ante Karla y me recuesto dándole la espalda acurrucándome como una niña pequeña que le teme a las tormentas y ahora: Ángel es mi tormenta.
Escucho como los pasos de Karla se acercan a mí así que solo cierro mis ojos esperando el inevitable comentario de ella pero no llega.
La puerta se azota contra la pobre madera haciendo estruendo en toda la habitación provocando que salte debido a la impresión y así más lágrimas rebeldes broten sobre mis mejillas.
ㅡLas cosas están mal, Leigh. ¿Qué te dijo? ㅡpregunta sentándose en la silla al lado de mi cama.
ㅡQue era mi culpa Karli, ¡mi culpa! ㅡlas lágrimas salen de nuevo dejándome peor que antes.
ㅡNena no es tu culpa, calma, el se ha acostado con medio Londres.
ㅡ¿En serio? ¿y nuestra amistad?
ㅡSe fue a la mierda.
Su sinceridad no hace más que hacerme sentir mal conmigo misma.
ㅡMe quiero ir Karli, vamos a mi casa.
ㅡNo, ahora vamos a mi casa y haremos que te sientas mejor. Ahora yo cuidaré de ti, nena.
Me siento muy bien con ella así que solo la dejo hacer, ella siempre ha sido muy buena conmigo y no creo que tres años después haya cambiado, al menos no para mal se ve que me quiere y ahora me ve diferente a como recuerdo, creo que somos más cercanas que nunca.
Después de una hora haciendo papeleo en el hospital por fin me pudieron dar de alta con la condición de que no haga esfuerzos ni nada por el estilo. Tampoco puedo hacer intento de recordar cosas ya que puedo tener dolores de cabeza severos, cosa que ahora ya creo ya que la jaqueca se está volviendo insoportable de camino a casa de Karla.
ㅡ¿Estas bien? ㅡpregunta Karli.
ㅡSi, es sólo el dolor de cabeza que me está molestando.
Sin muchas palabras me pasa las pastillas que compro de camino y una botella de agua.Tomo las benditas pastillas y ruego a Dios que funcionen.
No me he detenido a pensar en Ángel, no quiero disgustos ahora y los recuerdos avasallan mi mente. Él y yo estamos mal hace años pero estamos peor de lo que me hubiera imaginado, imágenes vuelven lentamente, algunas borrosas y otras demasiado claras.
Cierro los ojos por un momento presa del cansancio hasta que recuerdo que estoy en la camioneta de Karla y no puedo hacer ese tipo de escenas.
Abro mis ojos procesando recuerdos de Ángel y yo en una cena, parece una cita pero la chica que está en la mesa con nosotros parece que la conozco, Zara. Su nombre viene a mi mente en un segundo y recuerdo, recuerdo como me la presento y me dijo que ella era la mujer que amaba.
Por dios.
Me rompió el corazón en ese momento.
Más recuerdos vienen y lágrimas salen de mis ojos, sollozo en silencio queriendo evitar una vergüenza mayor al hacerle saber a Karla mis sentimientos hacia su hermano mayor.
ㅡ¿Que pasa, nena?
ㅡNada, es solo que tengo muchos recuerdos que vienen y van.
ㅡNena, nosotras somos como hermanas y en este momento mi hermana me oculta sus sentimientos, sus pensamientos.
ㅡEs solo que me da pena... ㅡconfieso con la cabeza gacha.
ㅡ¿Que te da pena? ¿Estar enamorada de mi hermano mayor? ¿Del troglodita de Ángel? ㅡdice haciéndome reír ㅡ. Vamos nena, somos mejor que eso. No digo que tus sentimientos estén bien ni mal solo vamos a olvidarlos por un momento, ¿si?
Asiento incapaz de pronunciar una palabra sin parecer una idiota con lágrimas en los ojos.
Llegamos a su mansión y ahora me parece una pésima idea pasar aquí mi recuperación.
ㅡKarli, no es necesario...
ㅡOh no, si lo es.
No me deja decir nada más indicando a varias personas que suban mis maletas, se encuentra con un hombre a la mitad de la sala y solo lo abraza, busco en mi mente pero no tengo idea de quién es.
ㅡLeigh ¿cómo estás? ㅡpregunta el hombre.
ㅡHola Gabriel, mejor y ¿tu?
Yo misma me sorprendo de mis palabras, mi mente consiente no lo reconoce pero la inconsciente al parecer si.
ㅡNo me recuerdas, ¿verdad?
ㅡNo la verdad no ㅡme sincero.
ㅡEs mi esposo, nena.
Guau.
Pensé que nunca se casaría.
ㅡ¿Esposo? Bien hecho Gabriel ㅡbromeo riendo.
─Ya me lo has dicho ─suelta sonriendo amable.
Gabriel y Karla se ofrecen a ayudarme en lo que necesite durante mi recuperación, veo por que es que mi amiga se casó con el hombre. Realmente es muy lindo y desborda amor hacia Karla. Me invitan a cenar una maravillosa lasaña y poco después me asignan una habitación donde ya se encuentran las pertenencias que traíamos en el coche de Karla.
─¿Esas maletas siempre están en tu auto? ─cuestiono curiosa.
─No, claro que no ─Karla carcajea ante la suposición─. Cuando me llamaron mandé a tu dos empleados favoritos por ropa para ti, ya había acordado con Gabi que te quedarías aquí.
─¿Empleados favoritos? ─río divertida.
─Bueno, digamos que tu y yo somos iguales ─explica tomando mi mano─. No somos jefa y empleada.
Asiento mirando a Karla con cariño, mi corazón y mente saben que la amo como familia. Ella se despide poco después así que la dejo ir y observo el balcón. Es precioso y no dudo a la hora de ir allí y sentarme en una banca al lado de la puerta. De alguna forma sé que me gusta estar aquí y pensar, la noche estrellada y el silencio me confirman mis sospechas sin embargo un recuerdo llega a mí fuerte y claro.
El viento a mi lado es débil pero persistente logrando que mis vellos se ericen así que un poco cansada por la espera decido dejar la banca e irme a dormir.
ㅡ¿Tan rápido te rindes? ㅡpregunta una voz grave a mi espalda.
Sonrío aunque no me puede ver, mi corazón salta alegre.
ㅡ¿Tienes idea de cuánto llevo esperando? ㅡpregunto fingiendo indignación aunque con él no lo logro, podría esperar una vida entera y siempre lo elegiría a él.
ㅡNo lo suficiente si quieres irte ya.
Una carcajada sale de mi logrando que Ángel sonría y se acerque con pasos lentos hacia mi.
ㅡEspero que me hayas extrañado durante tu aburrido curso de alemán.
ㅡNo es aburrido ㅡacusoㅡ. Aprendo mucho.
ㅡ Sí, si lo es y si lo niegas entonces tú también eres aburrida ㅡdice haciendo que mi risa aumente.
ㅡSoy aburrida ㅡadmito entre risas.
Se acerca a mí depositando un suave beso sobre mi mejilla y ésta no duda en pintarse de rosa avisando lo nerviosa que me encuentro, a pesar de que siempre hace lo mismo mi cuerpo reacciona a el de la misma manera.
Miro sus labios deseando poder probarlos algún día, deseando estar a su lado para siempre.
Mi mirada se encuentra con la de él y por un mínimo segundo llego a fantasear con que el también lo desee pero dicho pensamiento es interrumpido por su estúpido comentario.
ㅡ¿Pensamientos sucios?
ㅡJamás ㅡsuelto girándome para tomar asiento en la banca de nuevo.
Mi corazón sufre un poco más, no sé si desearía no recordarlo pero sé que ahora es muy duro. Una melodía me saca de mis pensamientos, sin duda la he escuchado pero me molesta oírla así que me dirijo a la habitación y tomo mi celular mirando el numero desconocido en el reconocedor.
Me llevo el móvil al oído.
─Diga.
ㅡBuenas noches señorita Leigh, estar tarde ya no pudimos ponernos de acuerdo pero me gustaría poder concertar una cita lo antes posible ya que mi esposo está a punto de contratar a otra compañía...
ㅡOh, claro. Lo pondré en contacto con alguien de la compañía para que se pongan al tanto...
Seguramente le puedo decir a Karla que la atienda ella pero la mujer en el teléfono me interrumpe horrorizada.
ㅡNo, no quiero a nadie más que a usted, creí haber sido clara en nuestra anterior llamada.
Mierda.
ㅡClaro que lo fue, disculpe ㅡdigo disculpándome por no recordar la conversaciónㅡ. Mañana mismo concretamos la cita.
ㅡGracias, buena noche señorita Leigh ─se despide con un tono que deja claro su enojo.
ㅡIgualmente.
La llamada se corta abruptamente dándome menos del tiempo estipulado para recuperarme, no puedo permitir que esto se salga de control. Apenas caí en cuenta de que la mujer hablaba francés, ¿se hablar francés? Vaya, soy increíble. Río a mis pensamientos pero recuerdo la verdadera urgencia y vueve la preocupación.
No recuerdo mucho pero si sé que la compañía es importante así que tengo que estar bien y organizar mi vida de inmediato.
Aún no sé cual es la verdadera razón de que esté tan preocupada pero necesito que todo funcione, que todo esté en orden y Ángel no puede distraerme, no ahora. Mierda, ni siquiera sé de quién fue la llamada y le dije que mañana concertaríamos cita, ¿que me pasa?
Mierda.