PARA TODOS LOS PAPÁS ZOE Abro los ojos y encuentro a Eden sentada en el otro lado de la cama, con las piernas cruzadas. Su cabello rojo está recogido, con un bolígrafo colgando del moño desordenado, mientras sus dedos golpean rítmicamente sobre la laptop que tiene frente a ella. —¿Queda café o ya te lo has tomado todo?— Muevo la cabeza hacia la cafetera vacía sobre la mesa de noche. —No te preocupes, hay mucho. Además, ¿no deberías ser la última persona en preocuparte por el café ahora mismo?— Sus cejas fruncidas se relajan lentamente. —Me preocupo por ti.— Rodeo su brazo con el mío. —Entonces, dime, ¿de qué asesinato está planeando mi mejor amiga esta mañana? —Todavía no llego a eso. Pero si las cosas no salen como quiero, matar no está fuera de la mesa.— La mirada seria y asesina e

