CONFESADAMENTE, UN MANÍACO DEL CONTROL ADRIÁN Mi alarma suena a las cinco de la mañana, y como cada día, lo primero que hago es tomar el sobre que está entre los varios libros de embarazo apilados en mi mesita de noche, reemplazando mis habituales lecturas de productividad. Saco la primera foto de ultrasonido de nuestro Pequeño Punto. Enterrado entre estos puntos en blanco y n***o hay un latido: una parte de mí y una parte de Zoe. No te conviertes en padre hasta que ves a tu bebé. Las palabras de mi padre resuenan en mis oídos. —Estoy intentando, Pequeño Punto —murmuro antes de volver a guardar la imagen en el sobre. Después de una ducha rápida, me cambio a un pantalón deportivo n***o y una camiseta. Estoy listo para preparar el desayuno de Zoe junto a la señora M, como lo hemos hec

