Capítulo IV

1766 Words
Al momento en el que alcé la mirada me encontré el rostro de Jakob matando con la mirada a Dominik a quien volví a observar. Este, sin embargo, me miraba solo a mí con una expresión impasible que me incomodaba. Pronto me vi presa entre los brazos de Jakob balbuceando un montón de estupideces que ni yo misma entendí. ¿Qué hace Dominik aquí? O una pregunta mejor… ¿Qué hace Jakob abrazándome? Fastidiada logré salirme de su agarre y en ningún momento Jakob dejó de observar a Dominik y este último a mí. ¿Qué pasa con estos chicos? Acomodé mi cabello desaliñado para finalmente hablarle a Dominik. — ¿Qué haces aquí? —pregunté mediante un murmullo. Él arqueó una ceja señalando su auto con sus orbes grises antes de hablar. —Entra, tenemos que irnos. Sin discutir caminé hasta su auto, no obstante nuevamente Jakob impidió mis pasos. Irritada me volví a verlo pero él seguía concentrado en Dominik. —Ella no irá contigo, yo llegué antes. —No es así, lo sabes —Dijo Dominik con su acostumbrado tono y mirada glacial. Sin importarle Jakob ni sus palabras abrió la puerta de copiloto para mí. — ¿Ustedes se conocen? —pregunté pues había algo sumamente familiar en las palabras del recién llegado que me lo dictaban. Jakob esta vez me miró a mí y hubo un largo silencio incómodo, el cual decidí romper enmendando mi camino otra vez al auto de Dominik. — ¡¿A dónde crees que vas?! —bramó furioso Jakob. Pero yo no me detuve y dándole la espalda le contesté. —A dónde creo que voy no, a dónde iré querrás decir. No eres mi dueño Jakob Mörder, no soy tuya y es mejor que te quede claro de una vez por todas. Acto seguido entré en el auto de Dominik quien dio la vuelta para entrar en el asiento de piloto sin siquiera mirar a Jakob. Yo por el contrario no pude evitar hacerlo, entonces descubrí que me miraba de una forma muy extraña, mi pecho se encogió inevitablemente. No podía entender que estaba sucediéndome con respecto a estos chicos. * —No me respondieron ¿Se conocen? —Pregunté al cabo de un rato de mutismo por parte de ambos. Él se dedicó a conducir mirando fijamente el camino. — ¿Eso importa? —Sería curioso. — ¿Por qué? —insistió él con su acostumbrada voz oscura. Yo lo miré tratando de descifrar algo que me hiciera descubrir qué pasaba por su cabeza. —Porque recién conozco a dos chicos, con la misma pinta de chico malo y estos me reclaman como suya. Dominik arqueó una ceja y soltó una risita burlona que hizo que mis mejillas se colorearan enseguida. —En primer lugar, no tengo pinta de chico malo, yo soy un hombre malo cara de ángel, en segundo lugar solo te he reclamado como mía cuando estemos en El inframundo. Fruncí el ceño pero no volví a sacar el tema, por el contrario, cuando vi la dirección a la que me estaba llevando enseguida le pregunté. —De todas formas ¿Por qué fuiste a buscarme a la uni? Y lo más importante ¿Cómo supiste que yo estudiaba allí? Sin contar que cuando me conociste me llamaste por mi nombre, el cual yo no te había dicho, tienes mucho que explicar Nik. Él arqueó sus labios para luego mirarme de reojo. — ¿Nik? —No te desvíes ni trates de confundirme, admite también que tu nombre es mucho mejor abreviado. Dominik negó con la cabeza entonces me di cuenta que acabábamos de llegar a El inframundo. —Baja. Pero antes de que él lo hiciera yo lo detuve apretando mis manos contra su musculoso brazo acto que hizo que las pupilas de él viajaran a mi rostro. —Primero responde. Rápidamente él se deshizo de mi agarre para después salir del auto y asomarse por la ventana para darme una mirada burlona. —No hay tiempo, baja ya. A regañadientes lo hice y cuando estuve a su lado pude ver que todo rastro de diversión y sonrisas había desaparecido del rostro de Dominik, mostrando así su acostumbrada frialdad que ya me había dado cuenta no era más que una máscara. En ese momento comprendí que Dominik se parecía muchísimo a mi príncipe oscuro, solo que este último demostraría su claro interés por mí, cosa que Nik no había hecho. ¿Sería él perfecto para mí? O mejor… ¿Nik podría fijarse en mí alguna vez? Pero qué estás diciendo Alaia, déjate de estupideces. — ¿Pelearás? —pregunté tratando de desviar mi mente de esos estúpidos pensamientos. Fue tonta la pregunta porque de no pelear ¿Qué íbamos a hacer en El inframundo? —No, haremos algo mucho más divertido. Mi corazón comenzó a latir frenético pero la explosión de mariposas en mi vientre surgió en cuanto él colocó su brazo alrededor de m cintura atrayéndome cerca de su cuerpo. Oh, mierda. ¿Cómo pude gustarme de esa forma alguien a quien solo conozco de menos de una semana? ¡Reacciona mujer! Dominik comenzó a caminar moviéndome con él pero yo mientras tanto estaba luchando por entender todo lo que él comenzaba a despertar en mí. ¿Me estoy enamorando de él? — ¡D, adivina contra quien competirás! —exclamó un chico de no más de diecisiete años llegando frene a Nik. Finalmente posó sus ojos en mí terminó ruborizándose, cosa que casi me hace reír. ¿Qué hacía un chico como él en un sitio como El inframundo? Parecía ser amigo de Dominik lo que resultaba ser más raro. —Vienes acompañado —susurró él apartando la vista de mí para desviarla a su alrededor y yo pude notar que esta noche El inframundo estaba rodeado por muchísimos autos. — ¿Está Cassandra aquí? —preguntó Nik y la curiosidad picó en mí de inmediato. ¿Quién era esa Cassandra y por qué le importaba si estaba ahí? —Sí —se limitó a responder el chico para después lanzar unas llaves que rápidamente Nik atajó cerca de mi rostro. Motivo que causó un gemido de horror por mi parte pues no creí que pudiera salvarme del golpe, definitivamente él era rápido. Enseguida yo fulminé al chico con la mirada. Tanto él como Nik simplemente se rieron pero yo los ignoré pues me había llamado la atención el rugir de los motores a nuestro alrededor, los chicos también parecieron percatarse por lo que Nik terminó haciéndome correr junto con él a un auto deportivo a el cual claramente pertenecían las llaves. ¿Acaso haremos lo que yo creo que haremos? — ¡No! —chillé cuando él abrió la puerta de copiloto para mí. Entonces Nik me observó con sorna causando mi irritación. —Yo no participaré en una carrera, estás loco si crees que yo… —Lo harás, nada va a pasarte. —No confío en eso. Dominik se carcajeó mirándome con desdén entonces me tendió la mano para que yo la tomara. —Confía en mí en vez de eso—dijo un vez que yo tomé su mano. Sus ojos se quedaron fijos en mí por lo que como una tonta lo único que pude hacer fue asentir. — ¿Haces esto siempre? —curioseé cundo él ya estaba sentado a mi lado a la espera de que la carrera empezara. — ¿Correr? Solo los viernes, abrocha bien tu cinturón. —No me refería a correr en especifico, sino que al parecer te gusta meterte en problemas —respondí haciendo lo que él anteriormente había pedido. —No me gusta meterme en problemas cara de ángel, los problemas me buscan a mí. Realmente lo dudo. Antes que pudiera contestarle una voz masculina se oyó dándole inicio a la carrera. Comencé a sentir la adrenalina por todo mi cuerpo recorriéndome, incitándome, poniéndome frenética. Nunca había tenido una sensación igual y tampoco creía volverla a sentir. — ¡Esto es estupendo! Dominik asintió a mis palabras para después responder de vuelta. — ¡Esto es vida! — ¿Te gusta el peligro, eh? —curioseé mirando por el retrovisor los autos que iban detrás de nosotros. Sin embargo no me perdí de la mirada de reojo que me echó Nik cuando pregunté, era como si algo dentro de él se ablandara. Entonces volvió sus pupilas grisáceas a la carretera para volver a hablar. —No siempre, cara de ángel. En ese momento un auto pasó por nuestro lado ocasionando que ambos autos chocaran, no obstante, la victoria perteneció al recién llegado para sorpresa de todos. Nik maldijo bajando del auto justo cuando el ganador lo hacía también. Al ver a Dominik acercarse él sonrió con chulería pero el primero no se detuvo y lo empujó con furia al capo del auto del ganador sosteniendo su cuello furioso. — ¡¿Estás loco?! —Reclamó Nik con histeria—. ¡Iba con ella, pudiste haberle hecho daño! —Este no es lugar para ella —dijo este clavando sus ojos en mí y para sorpresa mía observé que no se trataba de otro sino de Jakob. ¿Qué hace él aquí? —No eres quien para decir eso —gruñó y lo soltó con violencia. Y antes de que pudiera entender lo que estaba pasando fui arrastrada lejos del tumulto de gente por Dominik quien no se veía nada contento. — ¡Solo acepta tu derrota! —gritó Jakob detrás de nosotros. Dominik apretó mi mano levemente a la vez que la mandíbula. — ¡Vete al infierno Mörder! —rugió Nik sin voltearse a verlo y yo simplemente imité su postura tensa y su mirada al frente. — ¡Ya estamos en él, hermano! ¡¿Lo olvidas?! Pero esta vez no hubo respuesta. Por alguna razón me pareció que las palabras de Jakob no se referían realmente a que se encontraban en El inframundo, había algo más, estos chicos se conocían y muy bien. Cerca de su auto viejo estaba el chico que anteriormente había conocido junto con una preciosa chica de cabello muy largo lila la cual parecía una especie de hada. Cuando ella quiso acercarse a Nik este la miró serio y le tendió las llaves del auto. —Dom… —Nos vemos después Cassie, gracias por prestarme tu auto —dijo él abriendo la puerta de copiloto para mí. Yo entré, no sin antes despedirme del amigo de Nik bajo la mirada fija de la chica.
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