Capítulo VI

3480 Words
Gracias a Dios cuando entré en mi casa mis padres no se encontraban por lo que mi madre no sabía el drama del que hacía segundos había sido protagonista pues el hobbie de esa mujer es espiarme por la ventana. Con el corazón en un puño recorrí toda la habitación buscando la ropa perfecta y cuando estuve lista corrí hacia la puerta pero frente a mí estaba Fernanda quien me miró de arriba abajo con una ceja arqueada. — ¿A dónde vas? — ¿Qué haces aquí? —preguntamos a la vez. Ambas soltamos una risita tonta. —Vine a disculparme por dejarte ir con Mörder así, me sentí culpable, ni siquiera lo conocemos bien y aún existen estos rumores de él y de su hermano. Yo me encogí en hombros restándole importancia aunque verdaderamente estaba aliviada por ver a Fernanda justo frente a mí porque no quería ir sola. —No importa, estoy a salvo, solo te disculparé si vienes a una fiesta conmigo. Enseguida ella sonrío efusivamente. — ¿Tu invitándome a una fiesta? ¡Se va a acabar el mundo pero claro que voy! Hay que llamar a las chicas y... — ¡No! Solo tú y yo, ya te contaré el resto por el camino. Le dije pero realmente estaba dudosa de contarle a Fer pues ella es un poco lengua suelta aunque lo evite. —Suerte que yo siempre estoy lista ¡La diversión nos espera amiga! Pero mientras tanto cuéntamelo absolutamente todo. * —No puedo creer que exista alguien más sexy que Jakob Mörder, ¡Ese Dominik debe ser una especie de dios griego! Aunque siempre puedes quedarte con los dos —fue lo que dijo Fernanda después de contarle, como era de costumbre arqueó ambas cejas pervertidamente. Yo entorné los ojos pero cuando iba a responderle me di cuenta que habíamos llegado a nuestro destino, le pagué al taxista y ambas nos bajamos del auto boquiabiertas mirando el lugar donde se llevaba a cabo la fiesta que supuestamente se había cancelado. — ¿No te equivocaste? —preguntó Fer luego de unos segundos en silencio. —No que yo sepa. —Entonces este Dominik está forrado. —No lo creo —dije frunciendo el ceño. Alguien que estuviera forrado no tendría el auto que Nik usaba, o ¿Estaría fingiendo?Después de todo no lo conocía demasiado, pero ¿Para qué fingir?Comenzamos a caminar hasta la entrada donde había dos hombres sumamente intimidantes. —Nombres —dijeron nada más al acercarnos. —Soy Alaia Domínguez y ella es Fernanda...—Pueden entrar —interrumpió el hombre a lo cual ambas fruncimos el ceño. —Creí que sería más difícil. —Vale, eso fue muy extraño, es como si te hubieran estado esperando. Da igual, cada una a lo suyo, tu ve por ese hombre sexy a quien llamas Nik mientras yo busco esa torta fría de allá, juro por Dios que está diciendo mi nombre. — ¿Aún la escuchas bajo esta música tan alta? —bromeé haciéndola reír también.— ¿Qué puedo decir? Soy buena escuchado... lo que quiero oír. Yo volví a levemente, estaba nerviosa ante la idea de buscar a Dominik entre ese mar de gente desconocida. En ese momento me sentía como una intrusa. ¿Y si Dominik no ha venido? Me pregunté luego de un buen rato buscándolo. Soy una estúpida, no sé qué hago aquí. Entonces cuando me di la vuelta para ir en busca de Fernanda para marcharnos justo detrás de mí se encontraba Jakob junto a un par de chicas sumamente hermosas que no paraban de revolotear encima de él. Por otro lado este no parecía disgustado por las atenciones recibidas, por el contrario, una sonrisa de coquetería adornaba sus fracciones mientras pasaba su mirada de la morena a la pelirroja y viceversa. —Así que eres una nueva conquista de mi hermanito. La voz detrás de mi me hizo sobresaltar y dar un pequeño brinquito ante lo que el recién llegado rió con una carcajada masculina al igual que su voz. —Yo... —No es necesario que lo niegues pequeña, eres su tipo y estabas viéndolo hace segundos como si quisieras estrangularlo por respirar el mismo aire que ellas. —Al parecer su tipo es variado —dije sin cortarme a lo que él sonrió con notable diversión. —Eres sincera, me gusta, soy Kilian Mörder y es un verdadero placer conocerte. Me tendió la mano y sin pensarlo posé la mía en la de él, acto seguido este se la llevó a sus labios depositando un suave beso como un caballero de cuento, cosa que simplemente me encantó por lo que me encontré sonriéndole como una tonta, es que ¿Qué chico actualmente hace eso? —Soy Alaia Domínguez. Cuando lo detallé bien me quedé en silencio ante lo que veía, si bien no se parecía demasiado a Jakob era sumamente atractivo y sexy además de que también poseía ese cielo gris que eran sus ojos los cuales fácilmente podían ser la perdición de cualquier chica. Su cuerpo era musculoso y maduro pues él debía tener más o menos veintiocho años. Después de la breve presentación la gente comenzó a correr a la parte trasera de la mansión donde estábamos pues se había desatado una pelea. Enseguida la chismosa de mi amiga corrió a mi lado para llevarme al mismo sitio donde corría la gente. —Ya veo que finalmente encontraste al sexy Nik, es caliente como el infierno, sin embargo no me dijiste que fuera mayor. Fruncí el ceño ante la confrontación pero rápidamente mi rostro se quedó sin expresión alguna al ver la bestial pelea. —Ese no era Nik —murmuré mediante un susurro—. Dominik es quien está peleando ahora mismo. Fer me observó boquiabierta antes de preguntar: — ¿El que está casi muriendo o el que está matando al otro? —El que está matando al otro. Fer soltó un silbido antes de decir: —Chica, realmente te gusta el peligro. No pude protestar pues en ese momento una chica absolutamente preciosa con la cara contraída de furia avanzó hasta donde estaba Dominik y el chico con el que anteriormente había estado peleando este. Ambos habían sido separados por Kilian y otro hombre más. Todo quedó en silencio para cuando llegó la muchacha frente a ellos, ella se limitó a posar su mirada en Nik y mi corazón latió angustiado. Aunque aún no comprendía la intensidad de mis sentimientos recién descubiertos hacia él. — ¿Quién es esa perra y por qué lo manda a seguirla? —me preguntó Fer con el ceño fruncido. Pero yo no supe que responderle pues continué mirando en la dirección que ellos se alejaban. Desperté de mi letargo cuando sentí el agarre de Fernanda en mi brazo jalándome.— ¿Qué...? —Vamos a seguirlos, claro, no pensarás que me quedaré con la duda de quién es ella y si me llego a enterar que esa chica es su novia ¡Tu lo sostienes y yo lo golpeo!Nadie se mete con mi mejor amiga y la usa.— ¡Deja el drama mujer, que a mí me guste no significa que yo debo gustarle a él! Nik no me debe nada, además yo no sé demasiado sobre él, quizás solo me guste físicamente. Solté aunque yo estaba consciente que Dominik me gustaba más que físicamente, había algo en él que simplemente nublaba mi razón. Sorprendida parpadeé dándome cuenta de lo que no había querido admitir. Me gustaba Dominik. Era por ello que me sentía del modo que lo hacía frente a él. Entonces... ¿Qué pasa con Jakob?¿Puede gustarme dos chicos a la vez? De solo pensarlo me ponía enferma, además de que uno de los chicos al parecer era un mujeriego muy seguro de sus dotes de seductor, mientras que el otro probablemente tenía novia y al enterarse que ella venía a la fiesta aterrado corrió a cancelarme. De ser así entre la novia de Nik y yo no había comparación alguna. Ella lucía como un hada etérea, sumamente hermosa y grácil aún cuando estuviera molesta. El conocimiento de esto me hizo sentir mucho peor. Fernanda había estado refunfuñando pero se detuvo abruptamente cuando encontramos a la pareja discutiendo. — ¡Vamos a casa! —gruñó con furia Dominik jalando el brazo de la chica pero no con brusquedad, él la tocaba como si temiera lastimarla. Ella se removió tratando de soltarse de él. — ¡No! ¡No vas a obligarme! ¡Por primera vez en la vida quiero algo y tú lo arruinas! ¡Te odio! ¡Déjame en paz! —chilló ella histérica mientras que sus lágrimas caían como cascadas sobre su rostro níveo. No tuvo que hacer más esfuerzos para liberarse de él pues Nik la había dejado ir finalmente entonces se echó a correr sin detenerse a observar la cara del chico al cual había repudiado. En ese momento supe que había algo profundo entre ambos por lo que dolida y en silencio le pedí a Fernanda que nos fuéramos y nuestro plan habría salido a la perfección de no habernos encontrados a Kilian otra vez de frente, salvo que esta vez él no sonreía como había hecho anteriormente, en cambio ahora nos miraba a ambas con desconfianza. —Es de mala educación espiar conversaciones ajenas, señoritas. —Nosotras no... — ¿Alaia? La voz de Nik me hizo suspirar y pronto tuve miedo de girarme por lo que seguí mirando a Kilian quien ahora me observaba con una ceja arqueada. — ¿La conoces? —preguntó Kilian. —Definitivamente —soltó Nik llegando a mi lado antes de pasar uno de sus musculosos brazos por mis hombros. Kilian esta vez sonrió burlón, y en ese gesto pude encontrar a Jakob, antes de poner sus ojos intensos otra vez en mí. —Tú vas a traer muchos problemas señorita, de igual forma lo repito, es un placer conocerte. Entonces se marchó dejándome con una incógnita en la cabeza. — ¿Qué quiso decir con eso? — ¿Qué haces aquí? —preguntó él sin responderme. Finalmente pude darme cuenta cuán tenso estaba fue ahí cuando me soltó para ponerse frente a mí. —Tú me invitaste. —Creí haberte dicho que la fiesta se canceló, a menos que hayas venido con alguien en particular —dijo él con una molestia que no comprendí. —Confiesa que le dijiste que se canceló porque venía esa perra y no querías que se enterara de la existencia de Alaia —saltó de la nada Fernanda. Y si alguna vez había sentido ganas de matarla no se comparaban con las de ahora. La mandíbula de Nik se tensó mucho más y sus ojos taladraron a Fernanda tanto que la hizo dar un paso atrás cosa que me dejó asombrada pues nunca nadie la había hecho callar, mucho menos con solo mirarla. —Nunca más en tu vida vuelvas a llamarla de esa forma. Se limitó a decir antes de darnos la espalda. No lo había negado y eso me dolió. —Que hijo de... —susurró Fer. —Caminen, las llevaré a casa. Ambas sin chistar comenzamos a seguirlo. — ¿No le dirás nada? —preguntó Fer detrás de mí. Yo solo podía seguir con la mirada a Dominik, el lucía tan...Devastado y yo comenzaba a sentirme tan triste como él. —No creo que sea el momento. Nik ya nos esperaba detrás del auto así que yo me senté en el puesto de copiloto mientras Fer en el asiento trasero. — ¿A dónde te llevo? —preguntó él a mi amiga mirándola por el retrovisor. Parecía incomodo por lo que lamenté haberlo puesto en esta situación. Fernanda le dijo su dirección y él enseguida comenzó a conducir. —Ali ¿No vienes conmigo? —preguntó Fernanda al llegar a su casa. Yo asentí volteándome para abrir la puerta pero Dominik llamó mi atención. —Necesito hablar contigo, déjame llevarte a casa. Al ver sus ojos grises brillar de esa manera no tuve resistencia alguna, enseguida asentí para su alivio. —Fer, te llamo cuando llegue. —Vale, como quieras. Nuevamente Dominik comenzó a manejar pero luego de un rato vi extrañada que aquel no era el camino a mi casa, por lo que pregunté: — ¿A dónde vamos? —Tranquila, no voy a secuestrarte. Yo sonreí a duras penas y golpeé su hombro juguetonamente. —Eres un idiota. —Soy culpable —continuó él bromeando como poco hacía. Al parecer ya estaba de mejor humor, sin embargo, yo no podía olvidar a esa hermosa chica y cuanto le había dolido a él su rechazo. — ¿De qué querías hablarme? —Todo a su tiempo, espera que lleguemos. * Maravillada contemplé entre la bruma de la noche el cielo estrellado que se abría paso ante nosotros. La noche estaba serena y la luna brillaba como nunca antes ¿Y qué era lo mejor? Que no estaba sola en este lugar.Dominik estaba sentado a un lado de mí viendo las estrellas recostados a su auto. Yo nunca antes me había sentido tan en paz, pero interiormente sabía que no solo se trataba del lugar al que Dominik me había traído, sino más bien a su compañía.¿Cómo es que hacía que me sintiera tan bien a su lado? —Es una noche preciosa. —Lo es —coincidió él. —No conocía esta playa y eso que este lugar es tan pequeño. —No es demasiado conocida, mi madre nos traía a mi hermana y a mí aquí todos los domingos, a ella le gustaba hacer picnic. Enseguida volteé a verlo impresionada porque me contara algo tan personal. Su rostro lucía relajado, no obstante, en sus ojos se podía ver un enorme cansancio que me conmovió. — ¿Ya no vienen? Justo después de preguntar supe que había sido una estupidez de mi parte hacerlo, Nik se tensó visiblemente para después levantarse de un salto y caminar a las orillas de la playa. Lo he arruinado, soy tan tonta. Mis pensamientos quedaron en el olvido cuando vi que Nik comenzaba a quitarse la camisa para después llevarse las manos a la correa del pantalón. ¡¿En qué momento se había quitado los zapatos?! — ¡¿Qué haces?! Él me miró y sonrió de inmediato antes de tenderme la mano. —Vamos, entremos al agua. — ¡¿Perdiste la cabeza?! ¡Pillaremos una neumonía o algo! —Yo no pillo nada —dijo él burlón. Cuando quedó en ropa interior fue inevitable no desviar mis ojos por todo tu cuerpo. Si Fernanda estaría aquí se daría cuenta que efectivamente existía alguien muchísimo más sexy que Jakob Mörder y ese era Dominik, este hombre estaba increíblemente cautivador sin ropa. ¿Cómo sería completamente des...?¡Contrólate Alaia! — ¿Ves algo que te guste, cara de ángel? —Cállate, puede que tú no te enfermes pero yo sí. — ¿Realmente eres tan aburrida? —preguntó con una ceja arqueada. — ¡Yo no soy...! Él me miró con arrogancia y yo ante su reto mudo terminé por deshacerme de mi vestido quedando en ropa interior. La vergüenza me golpeaba pero traté de que él no lo notara así que caminé hasta su lado pero al ver que él no me seguía avanzando volteé a verlo arqueando una ceja. — ¿No vienes? Nik se había quedado en trance mirándome y yo traté de no sonreír ante esto. ¿Y si yo le gustaba? ¡No te ilusiones Alaia! Pronto nos encontramos entrando a la fría agua y yo terminé por titiritar. — ¡Dios, esto está súper frío! Yo me giré a verlo pero para mi sorpresa él estaba detrás de mí por lo que quedamos sumamente cerca. Gracias a esto pude ver su rostro mojado y su pelo ligeramente húmedo entonces suspiré, él era guapísimo. Su rostro como ya lo había dicho antes era marcado y masculino, sus fracciones duras eran tentadoras. —Me gustan tus ojos —murmuré sin poder refrenar mi lengua. Y es que era verdad, curiosamente ellos brillaban ahora como veces anteriores no lo había hecho, como si se trataran de un par de estrellas más. —Y a mí me gusta todo de ti. Mi corazón saltó lleno de alegría al escucharlo, sin embargo, Nik no me dio demasiado tiempo para saborearlo pues en menos de un minuto tomó mi mano para llevarme más lejos de la orilla hasta que el agua me llegó al cuello. —Detente, yo no soy tan alta como tú. Él se burló de eso y yo contemplé lo increíblemente hermoso que lucía relajado.—En definitiva, no, no lo eres. Arqueé una ceja. — ¿Estás burlándote de mí? —Tus palabras, no las mías. Abrí la boca ofendida. —Pagarás por eso. Entonces comencé a lanzarle agua a su rostro mientras él reía pero cuando se ahogó con el agua que yo le lanzaba me miró indignado y en menos de un segundo hizo que me ahogara también pues yo ya estaba carcajeándome, sin pensarlo demasiado yo me aferré a él abrazando su cuello con mis brazos poniéndonos demasiado cerca el uno del otro. Su dedo pulgar comenzó a deslizarse por mi mejilla mientras su otra mano acunaba mi rostro poniendo mi corazón arrítmico. Sus ojos estaban clavados en mi boca y luego su pulgar se desplazó por mi labio inferior, en ese momento el frío se desvaneció. ¿Él iba a besarme? —Tienes los labios azules, es mejor que salgamos —murmuró sin despegar sus ojos de mi. Pero para mí desdicha pronto me soltó la cara y su mano buscó la mía para sacarme del agua. Mordiendo mis labios entrelacé nuestras manos y él no se soltó. Cuando llegamos a la orilla Nik buscó una toalla dentro de su auto y yo arqueé una ceja en señal de pregunta mientras él me la tendía. — ¿Tenías algo planeado? —No —dijo burlón—. Siempre tengo un bolso en el auto con toallas y ropa, voy a entrenar al gimnasio. — ¿Qué querías hablar conmigo? —pregunté de repente. —Yo... solo quería... maldición —masculló por lo bajo—. Olvídalo. —Nik, dime. —No tiene caso. Yo fruncí el ceño con curiosidad. —Esta chica... la de la fiesta ¿Es tu novia? —pregunté. No pude callar esa pregunta. Dominik por su parte me observó extrañado. —No, es mi hermana. El shock de esta revelación me dejó muda y cuando terminé de acercarme le tendí la toalla en silencio a él. —Yo creí que... —No importa, también tengo que preguntarte algo. — ¿Qué? — ¿Por qué fuiste aunque dije que la fiesta había sido cancelada? —Yo... no lo sé, solo no creí que fuera verdad que la cancelaron. — ¿Estás saliendo con Jakob? Muy bien, esa pregunta si me había tomado por sorpresa .Sonrojada recordé que él probablemente creyera que sí pues nos había visto besándonos en el auto de Jakob pero yo no quería que pensara eso. —No, Jakob me besó, me tomó por sorpresa. Vi que Dominik apretó la mandíbula a la vez que sus puños. —Él no es bueno para ti cara de ángel. — ¿Por qué dices eso? ¿De dónde se conocen ustedes dos? —Porque sé de lo que es capaz, le gusta jugar con las chicas y no quiero que tú seas una de ellas. Por un momento no supe que decir, era evidente que no mentía y de eso me había dado cuenta gracias a las palabras de Kilian Mörder pero definitivamente ver en acción a Jakob lo dejaba todo más claro. — ¿No me dirás de dónde me conoces tu? Cuando te vi por primera vez en El inframundo me llamaste por mi nombre sin yo decírtelo. Nik sonrió colocándose finalmente su camisa. —Esa es una larga historia que probablemente un día te cuente, pero no hoy. — ¿Tampoco me dirás de que querías hablar conmigo? —Quizás... solo quería desahogarme contigo. Aquello me tomó por sorpresa entonces luego de unos minutos yo contesté. —Hazlo, estoy aquí, voy a escucharte. Somos amigos ahora ¿No? Tú cuidas mis espaldas y yo cuido las tuyas. —Ya estoy bien, tu presencia era lo que necesitaba, ya me aliviaste. Sus ojos miraron los míos allí yo enmudecí, ¿En qué momento nos habíamos acercado tanto? Él se acercó mucho más a mí y cuando mi corazón retumbaba con más fuerza él se alejó. —Venga, es hora de llevarte a casa. ¿Podría sentirme más decepcionada que en ese momento? Yo lo dudo.
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