Bienvenida
-Ya llegué!!- grito entrando a mi casa.
-Mili te he dicho infinidades de veces que no grites de esa manera- dice mi madre al salir de la cosina, río por sus palabras a ella no le agrada los escándalos y hablo en general. Me acerco a ella y dejo un beso en su frente, niega con la cabeza en desaprobación a lo que hice segundos atrás.
-En una hora es la fiesta así que ve a vestirte- en mi boca se forma una mueca, no recordaba dicha fiesta la verdad no me gusta asistir a esas estúpidas reuniones en donde hay que ir bien vestido y portarse como tal. Al llegar a mi habitación despojo mi ropa actual y entro a la ducha.
Ya lista empiezo mi mano de abra "el maquillaje" no soy muy amante a eso pero por mi madre suelo a usarlo, dice que tengo que dar a embellecer más mi rostro.
-Mili quieres bajar Rogelio está esperando abajo- dice mi madre entrando a mi recamara. Está vestida muy elegante, como siempre aparte es una mujer muy hermosa. Mis padres son diferentes en la hora de tratarme, mi padre siempre apoya mis decisiones y mi madre pues... Ella se enfoca mucho en el que dirán. Aún así mis padres se llevan super bien y los tres somos una gran familia.
Bajo las escaleras con mi madre, mi padre al verme sonríe como el gato de Alicia y coge mi mano como princesa y a mi madre por igual. Fuera de la casa nos espera la limusina de papá junto al chofer que nos abre la puerta.
****
-Por favor Mili si está este muchachito Henry comportate. ¿sí?- Henry fue mi novio hace unos años pero no funcionó, decidimos ser amigos y ha funcionado más la relación de amigos que de novios. Mis padres nunca supieron dicha relación y a mi madre nunca le ha caído bien.
-Mi bebé siempre se comporta bien- habla mi padre y veo como mi madre rueda los ojos.
Llegamos a la dichosa fiesta y resoplo. El chofer como siempre abre nuestras puertas. Me sorprendo al salir del vehículo todo esta diferente, siempre usaban las mimas temáticas de decoraciones antiguas pero ésta es totalmente moderna, creo que no será mala idea del todo haber venido.
-Mili- oigo mi nombre y conozco esa voz, es Henry -Pensé que no vendrías- dice y me saluda con un beso y un pequeño abrazo.
-Sabes que me obligan - reímos al unísono. Agarró mi brazo e hicimos entrada juntos. Saludamos algunas personas amigos de mis padres y amigos de los suyos.
-Mili, vamos- mi madre sostiene mi brazo y me hace caminar con ella. Llegamos a un par de hombres, mi mirada se conecta con uno de ellos. Es el hombre mas guapo que he visto en mi corta vida.
-Jean, Walter ella es mi hija Milagros- dice mi padre, saludo de mano a ambos hombres, primero al tal Jean y después a walter, mis ojos no pueden desconectarse de él. Es hermoso físicamente.
-Un placer Milagros. Soy amigo de Rogelio - habla Walter, que voz más sexy... Dios Mili calma.
-Mili. Puedes llamarme Mili- le sonrío y el me devuelve el gesto.
-Disculpen, Mili- Henry me saca de mi embobamiento y hace que camine con él.
-Que pasa?- pregunto un poco enojada, quería seguir viendo al Dios griego.
-Bailamos como los viejos tiempos- río y caminamos a la pista de baile. El sostiene mi cintura y pega mi cuerpo al suyo, me siento un poco extraña con tanta cercanía pero no digo nada ni me separo de él.
-Estás cada día mas hermosa- dice en mi oído -Porqué no nos damos otra oportunidad?- no se que decir. El ya no me gusta de hecho creo que nunca me gustó solo lo quiero como amigo. La música para lo que me da ventaja a no hablar.
-Iré, iré a buscar algo de beber- antes de que diga algo lo dejo en la pista de baile y camino apresurada entre todas las personas, llegué a un lugar deshabitado y suelto todo el aire que tenía retenido. Tenía que dañar la noche con esa pregunta? Nuestra relación pasó hace 3 años cuando tenía 16.
-Cansada?- me sobresalto al escuchar una voz detrás de mí, al girarme me encuentro con él... Walter.
-Eh... No- se acerca más a mi quedando una distancia prudente entre ambos y me puse nerviosa.
-Que tal la fiesta?- pregunta.
-Pues bien, es la primera vez que hacen algo diferente- comento viendo parte del salón de eventos.
-Sí. Escuche que el nuevo dueño mandó hacer algo diferente- habla.
-Que bien. De seguro es un viejo barrigu, calvo, con sentido del humor- ríe como si hubiese dicho el mejor chiste de la historia y la verdad se ríe hermoso. ¿A caso todo lo de él es hermoso?
-Quizás- dice entre risas -Y dime que pasó con tu novio, yo siendo el no te dejaría solita - ahora la que ríe como loca soy yo.
-Hablas de... No. El no es mi novio, sólo somos amigos- en sus labios se forma un O.
-Quieres bailar?- dice y me extiende su mano, asiento unos segundos después y la tomo. No puedo creer que un Dios griego como él me esté hablando y me invite a bailar. Osea no es que sea tan fea pero a mí. Con tantas chicas que hay en este salón me escoge a mi para malgastar su tiempo.
-Cuántos años tienes?- pregunta en medio del baile.
- 19 - respondo mirándolo fijamente a los ojos. Pega mas mi cuerpo al suyo y no me molesta estar en esta posición tan cercana. Nos quedamos embobados viéndonos el uno al otro como sí sólo fuésemos nosotros en el lugar. Sentir su pecho esbelto en mi cuerpo se siente de una manera increíble, quisiera tocar cada uno de esos músculos. La música acaba lo que hace que salga de mis pensamientos y me aleje de él rápidamente, no se que me pasa no soy así. No suelo pensar de tal forma.
Fui a la mesa donde estaban mis padres y me senté. Vi de reojo a Walter el cuál me mira con el ceño fruncido. A de pensar que estoy loca.
***
La fiesta ha transcurrido normal. No volví a ver a Henry y en unos minutos nos iremos a casa. Mi madre y yo esperamos a mi padre quien viene caminando con Walter. Y de sólo verlo se me acelera el corazón.
-Familia- dice mi padre - Walter se quedará a dormir en casa unos días- mi ojos se abren como platos.
-Claro serás bienvenido el tiempo que desees- habla mi madre y me da un pequeño codazo -Sí. Serás bienvenido- digo yo un poco nerviosa.
-Gracias- sonríe y un cosquilleo se hace presente en mi estómago.
-Mi amor acompañas a Walter hasta casa?-dice mi padre y asiento... esto no me puede estar pasando a mí. Walter me conduce hasta su vehículo y como un caballero abre la puerta del copiloto para mí.
En todo el camino nadie articuló media palabra y era un silencio incómodo. Me dedique a hablar por chat y el a manejar. Al llegar a casa subí rápidamente a mi recámara sin despedirme de nadie, esta ha sido la noche más rara de toda mi vida.
Despoje mi ropa, los tacones y lave mi rostro. Puse mi piyama y me tumbe en la cama quedando profundamente dormida no sin antes pensar el él... Walter.
Despierto por mi alarma. 6:45am, como siempre retomo mi rutina para ir a la Universidad, 15 minutos de estiramiento, hacearme, maquillarme un poco y ya lista bajo a desayunar.
-Buenos días familia- depósito un beso en la frente de mis padres. Iba a sentarme pero mi madre me lo impidió.
-Por favor avísale a Walter que se servirá el desayuno- suspiro y voy en búsqueda de él. Al estar frente a su habitación toco un par de veces pero no responde así que abro la puerta llevándome una gran sorpresa.