Despierto buscando a Walter a mi lado y no está. Río en mis adentros cuando pensamientos llegan a mi mente de que soy una mujer casada, aún no lo puedo creer.
Abro los ojos como plato al recordar la universidad. Rápidamente voy hacía el baño y doy una ducha. Me visto y peino con rapidez ya que estoy atrasada.
- Mi amor - volteo a verlo - A dónde crees que vas?- me pregunta con una ceja alzada.
- A la universidad.- le digo obvia cogiendo mis cosas y colgando mi mochila en la espalda.
- Haber Mili, no tienes que seguir perdiendo tú tiempo estudiando no vas a trabajar. Mi mujer no trabajará - lo miro sin poder creer lo que dijo.
- Claro que trabajaré, tengo año y medio estudiando como para dejarlo ahí. No me voy a esclavizar en ésta casa - mi enojo es notable en mi voz.
- Ahora eres una mujer casada, eres mí mujer y harás lo que yo diga- venas resaltan en su frente y me estoy asustando, nunca lo había escuchado hablar así. - Y esa maldita forma de vertir la vas a cambiar. Quiero que cada maldito pantalón, vestido y blusa que enseñe tu piel la vas a sacar del clóset.
- Estás hablando como un machista - le digo enojada.
- Estoy hablando como un esposo, no andarás enseñando piel de más. A menos que salgas conmigo - niego. Ésto no es lo que esperaba mi primer día de casada. - Te quedó claro?
- No - como pude salí corriendo de la habitación cerrando la puerta en su cara. Corrí lo mas rápido que pude, cogí una llave de unos de los vehículos de Walter y me fuí. Miré por el retrovisor y vi un hombre enojado.
No entiendo porque se comportó así, sólo le faltó golpearme. Nunca conocí ese lado machista de él, aunque me daba indicios por querer controlar mi forma de vestir pero nunca creí que fuera a llegar a tanto.
(...)
No quiero entrar a esa casa. Después de pasar todo el día fuera de ésta, ahora no quiero entrar.
Respiro profundo por última vez y bajo del auto cogiendo mis cosas.
- Señora Mili el señor la espera en el despacho- me informa la ama de casa al entrar. Bajo los pocos escalones que había subido y me rígido al despacho. Toco y oigo un pase de esa voz ronca.
- Pero si es mi mujer- dice sarcástico.
- Querías hablar conmigo?- le pregunto obviando lo que dijo y este se pone de pie rodeando su escritorio caminando a mi dirección.
- Si. Creo que tengo derecho ¿no? - Por lo visto no se le ha pasado el coraje de la mañana. Así que no lo quiero escuchar si sigo aquí terminaremos discutiendo otra vez, por lo que me giré he iba a salir, pero una mano me lo impidió.
- A donde diablos vas?- Me grita.
- No me apetece hablar contigo. - le grité de vuelta. Lo que provocó que él me golpeara, un sollozo sale de mis labios rosados acompañado de unas lágrimas.
- Mi amor... Lo siento no quise ...- no continuó hablando cuando vio la sangre salir de mi labio. Me ha golpeado bien fuerte.
-Eres un animal - trate de salir pero otra vez el me lo impidió. Me pegó a su pecho me abrazó bien fuerte y no podía moverme, me tenía acorralada.
- Suéltame - me siento impotente. Tanto que dejé de luchar, dejé que el me abrazada y no entendía el porque, se supone que no lo quiero cerca.
-Perdona mi amor, me han ganado los impulsos - asiento y fue ahí donde me soltó pero no del todo. Limpió la poca sangre que había salido de mi labio y besó mi frente. - Ve arriba date un baño y descansa ¿Está bien?
- Sí.
Primer día de casada y me ha golpeado. En que me metí? Con quién me casé Dios mío?
Desperté desorientada al escuchar ruidos en la habitación. Miré la hora y son las 2 de las madrugadas, observo a Walter cuándo prendo la luz de mi cabecera.
Está borracho.
Tiene una botella de alcohol que no distingo la marca, se acerca a mí y me aterra. Se sienta a mi lado y el olor a Ron llega a mis fosas nasales.
- Buenas noches mi amor - arrastra las palabras.
- Buenas noches - le respondo en un susurro. Se acerca más a mí pegando nuestras frentes y luego nuestros labios. Traté de besarle pero se me hizo imposible, su olor me da náuseas.
-Por qué te separas? - me mira con enojo.
- Estás tomado, apestas a alcohol - ríe poniéndose de pie y tirando la botella al suelo. Éste acto me asusto por lo que Di un pequeño salto en la cama.
- Ahora apestará más. - empezó a quitar su ropa y pensé que iba a ducharse pero no, se subió en la cama y se tumbó encima de mí.
- Walter por favor. Es tarde y estás tomado - empezó a besar mi cuello -Walter por favor basta - Seguía besando y manoseando mi cuerpo. - Walter para - a este punto ya me estaba desesperando, me estaba haciendo daño con lo brusco que hacía sus movimientos. Me estaba mordiendo y quitaba mi ropa de una forma desesperante para los dos.
- Eres mi mujer. Mi puta mujer - dijo esto en un tono que no me gustó para nada.
- Walter me estás haciendo daño. No quiero hacerlo por favor para ¿si? Por favor - las lágrimas hacian presencia en la escena y la desesperación también. Esto no era lo que yo esperaba.
- Ssshhh. - seguía basándome con más agresividad. Lo único que me quedaba de ropa eran mis bragas... Cosa que no duró mucho, Walter se deshizo de ellas en un abrir y cerrar de ojos. Él es muy fuerte y a pesar de estar alcoholizado, tiene una fuerza brutal. Y yo... Pues Yo sólo soy una niña indefensa que no se sabe defender y lo único que hace es llorar.
- Walt...- entró en mí de forma brusca, sin importarle hacerme daño. No es la primera vez pero duele y duele mucho; no estoy acostumbrada a ésto y la forma no es la correcta ni la más placentera.
No entiendo su comportamiento, me hace daño me pide perdón y vuelve hacerme daño de la peor manera.
Nunca me imaginé ser violada y golpeada por mi esposo.
Nada es como lo aparenta.
#teamMotybook ??