Pov Mili
Al despertar la cruda se hizo presente en mí y los recuerdos también. Walter apareció en el bar. Cómo sabía que estaba allí? Que pasó con mi amiga? Esas son las primeras preguntas que me hago mentalmente.
- Mili - mi madre abre la puerta de mi habitación con enojo.
- Qué? - le pregunto.
- Tenemos que hablar, ya es hora de que te pares de esa maldita cama - miro la hora en mí reloj, son casi las 4 de la tarde y abro los ojos como platos.
Ya entiendo su enojo.
- Ya lo haré - me paré de la cama y fui a darme una ducha de cuerpo completo. Al terminar seque mi pelo con una toalla y vestí algo cómodo.
Bajé a comer ya que mi estómago gritaba comida, estaba apunto de salir de la cocina, pero entró Walter haciendo que nuestros cuerpos chocase.
- Hola - rápidamente me aleje, estoy muy enojada con él por lo que me hizo. Iba a evadirlo pero este sostuvo mi brazo. - Vas a cambiar esa forma de vestir muy pronto- iba a contestar pero mi madre entró.
- Que bueno que estamos todos. Vamos a la sala - quedé confundida, a qué se refiere con todos?. Nos sentamos: mis padres, Walter y yo, y no entiendo a qué se debe esta reunión.
- Bien - dijo mi madre - Ya Walter nos contó lo que pasó entre ustedes- miro a Walter y a mis padres confundida.
- Tuvieron relaciones - dice mi padre y no supe ni como reaccionar.
- Qué? Que dijiste qué?- pregunto mirando a Walter a caso se volvió loco?
- Se tienen que casar - dice mi madre.
No puedo asimilar todo ésto. Walter le dijo a mis padres que tuvimos relaciones y mi madre dice que tenemos que casarnos. A caso todos están locos?
- No pe...
- Pero nada Mili, se van a casar y punto, así como tuvieron el valor de tener sexo, van a tener el valor de casarse. O eso fue lo que dijiste Walter. - habla mi madre.
- Claro que sí, me haré responsable de lo que hice... A caso no te quieres casar conmigo mi amor? Se que estás enojada, pero dejemos eso atrás sí? - no, no me quiero casar ahora es muy pronto.
- En 15 días será la boda - habla mi padre.
- No. Yo ...- mi padre no me deja terminar de hablar.
- Ya hablé - su enojo me hace callar. Mi padre nunca se había comportado de esa manera conmigo, supongo que lo que hice estubo mal. Ambos se fueron dejándonos solos a Walter y a mí.
- Necesitamos hablar- niego y mis ojos se llenan de lágrimas.
- Porqué les dijiste?
- Porque te amo y quiero hacer las cosas bien. Se que me comporté como un idiota y te pido perdón- se acercó a mí agachándose a mi altura. - No me amas?
- Sí- susurré. Estoy enamorada de él.
- Pues entonces porqué no te quieres casar?
- Apenas tengo 19. Somos muy jóvenes- le digo obvia.
- Seremos felices- unió sus labios con los míos y por más que quiera no puedo resistirme a él, lo quiero con locura.
14 días después
Estoy nerviosa, hoy es el gran día. Estoy triste y la vez feliz, no quiero casarme tan pronto, pero recuerdo que estaré al lado del hombre que amo y se me pasa esa tristeza que se instala en mí.
- lista?- pregunta mi padre y asiento. La boda será en la iglesia y luego iremos a la celebración.
- Estás hermosa princesa- le sonrío a mi padre.
- Y mi madre?
- Se fue hace unos minutos, dijo que tenía que arreglar unas cuantas cosas en la iglesia- asiento, mi madre desde hace 14 días no me habla mucho que digamos, está bien enojada no desilucionada de mí y eso me llena de tristeza.
Con ayuda de mi padre me subo a la limosina que nos llevará, miro mi casa y suspiro. Apartir de hoy mi vida cambiará por completo.
Al llegar a la iglesia los nervios se apoderaron de mí, mis manos sudaban en el ramo de flores, y respiro profundamente un par de veces. Mi padre sostiene mi mano y hacemos entrada a la iglesia. Todo está hermosamente decorado mi madre hizo un trabajo hermoso. Mis amigos y familiares me sonríen y les devuelvo el gesto. Walter está al final esperándome con esa sonrisa curvada que derrite.
- El amor es signo de unión, lealtad, esfuerzo, respeto y tolerancia. Amarse cada día y cultivar ese amor depende solo de vosotros, hoy te entrego a mi hija- Walter toma mi mano y juro que aguante las ganas de llorar.
(...)
No me lo puedo creer soy oficialmente una mujer casada.
- Por fin Mi esposa - me dice Walter cuando nos dirigimos al lugar de la ceremonía, que quedaba a unos minutos de la iglesia, hicimos una sección de fotos con la familia y amigos. Bailamos y tire el ramo de flores, éste cayó a alguien que ni siquiera conozco, pero Walter sí.
Nos despedimos de todos, incluyendo a mi familia, aquí es el momento en que mi corazón se estruja un poco. No estoy preparada para tomar el rol de esposa, pero creo que aprenderé.
Llegamos a la casa de Walter, no iremos de luna de miel, porque él tiene asuntos que atender en sus empresas, por lo que iremos en una semana si no me equivoco.
- Bienvenida a tu casa mi amor.
- Gracias- besé sus labios y le sonreí.
- Tenemos que hablar de unas cuantas cosas- me dice quitándose su esmoquin. - Vas a dejar de vestir como lo haces, ahora eres mi esposa y no andaras enseñando demás- mi ceño se frunce.
- Que sea tu esposa no quiere decir que puedes mandar en mí - digo enojada. Se acerca a mí y la verdad me asustó en la manera en que me veía.
- Vas a hacer lo que te dije y punto mi amor, creeme es por tu bien- dice tocando mi cara. No dije más nada porque a la hora que iba hablar puso su dedo en mis labios y luego me besó. Quitó mi ropa, y me tumbó a la cama.
Besaba cada parte de mi cuerpo con pasión y entró en mí de una forma lenta y con pasión, aún no me acostumbraba a ésto por lo que me dolía un poco, gemía en sus labios al igual que él en los míos. Poco a poco aceleró sus movimientos provocando que nuestras respiraciones se volvieran más agitadas, llegamos al clímax juntos y el se tumbó a mi lado abrazándome.
- Te amo - me dijo en el oído.