Por mensaje coordinaron para juntarse a merendar a la siesta, más tarde Calihue entraba a trabajar y aunque literalmente quedará a tres cuadras de la vía del tren, prefirieron tener horas en el medio para poder charlar y que no ande pendiente del tiempo.
Cuando eligieron un lugar para sentarse, Harlet se recostó en el pasto, que estaba ligeramente crecido, apoyando su cabeza en el regazo de Dilara, extendiendo sus piernas hacia un costado y cruzando sus pies, Calihue quedó sentada con las piernas cruzadas en frente de ellas. Hubo un pequeño momento incómodo en donde las tres se quedaron en silencio, entonces Harlet tarareo una canción que estaban casi seguras que no existía pero igual intentaron adivinar cual era. Se rompió el hielo rápido y comenzaron a hablar de las vías y que aunque pasaban trenes todavía, era un lugar tranquilo. Y aparte de que tenía horarios limitados para el pueblo.
—¿De qué iría la lista entonces? —Dilara preguntó cuando volvieron a quedar calladas, esta vez no fue un silencio incómodo.
—De lo que haríamos para conocer un lugar —comenzó Calihue, armando un cigarrillo con sus dedos mientras hablaba.
—Pero que sean maneras particulares o únicas, para hacerlo más divertido. —Agregó Harlet, interrumpiendo pero sin ser desconsiderada al respecto. Su voz sonó un poco más aguda, mostrando emoción. —¡Podríamos poner temática para vestirnos!
—No temática no —murmuró en voz baja Dilara, su tono de suplica. Calihue miró todo con una sonrisa divertida.
—Creo que eso podría variar dependiendo de lo que hayamos escrito en la lista, ¿no? —Recomendó Calihue, encogiéndose de hombros.
—Sí, me parece bien. Aparte de que estar de viaje es diferente y cansa, podríamos no tener ganas de nada más que estar en la playa y eso está bien, si vamos a pasarla bien, no nos forcemos a nada.
Dilara abrió la boca sin decir nada mientras Harlet hablaba, asintió de acuerdo emocionada cuando mencionó la playa. —Incluso el título de la lista debería decir algo sobre viajar a lugares con playa, cien por ciento necesario.
Harlet sacó su bitácora de la mochila que llevaba. —¿Les parece “Lista de cosas para hacer en un viaje por pueblo costeros”?
—Me gusta. —Comentó Calihue, asintiendo en respuesta, y Dilara estuvo de acuerdo. —¿Deberíamos decidir a qué pueblos deberíamos ir o eso lo vamos viendo?
—Puede ir saliendo espontáneo o como encontremos alojamientos. —Comentó Harlet, con un encogimiento de hombros.
—Puede sonar raro el comentario pero no nos conocemos —habló Dilara, como si su boca soltara lo que su mente pensará. —Con Harlet nosotras sí.
Calihue soltó una risa divertida. —Tienes razón. Terminé viajando o conviviendo con muchos desconocidos —les contó, todavía tenía una sonrisa divertida en sus labios.— pero nunca planeé un viaje de antemano con desconocidas.
—Creo que básicamente podríamos preguntarnos cosas —Dilara se encogió de hombros antes de seguir hablando. —No sé como se conoce una persona o que deberíamos saber para viajar juntas.
—Quizás podríamos buscar en google o wikihow —Harlet soltó una risa.— Una vez hablando sobre arte y a que o cómo nos dedicamos después de la universidad, buscamos como ser artistas y Wikihow tiene un tutorial.
Dilara rió y Calihue sonrió con el ceño fruncido, no entendiendo bien que les daba risa.
—Era ridículo lo que decía, —comenzó Dilara.—como si fuera reglas que pudiéramos seguir sin equivocarnos y si fuera fácil. Te decía que te especialices en una técnica que te guste o te interese, que tengas contactos y vendas obras. —soltó con un tono indignado.
—Cuando en realidad termina siendo super elitista, —continúo Harlet.— Los artistas que venden obra o llegan a las galerías son muy pocos.
—Sí, a veces es deprimente hablar de lo que seríamos después de la universidad por eso.
—Oh, —exclamó Calihue. —Entiendo, no está definido el trabajo como en otras carreras. Yo estudié un oficio porque era más sencillo vivir en movimiento —se encogió ligeramente de hombros. —priorice viajar.
—Que lindo —la voz de Harlet sonó aguda al hablar. — Yo también lo pensaba, estudiar algo que me sirva al viajar sin tener que revalidar un título —rodó los ojos.—y esas cosas aburridas y burocráticas. Pensaba que era más fácil vivir o mantenerse economicamente dibujando —soltó una carcajada irónica. —pero estoy aprendiendo a tatuar que sí tiene más salida.
—¿Querías viajar? —preguntó Calihue.
—Me gustaba pensar en tener la opción. Antes de entrar en artes, pensaba abogacía o medicina —se rió. —pero la razón principal para pensar que no eran para mi era que te anclaban a un lugar. Puedes trabajar en el extranjero pero validando tu título a cambio ser artista, depende de tu proceso.
Se quedaron hablando hasta que la merienda se les acabó y comenzó a atardecer. No había luces en esa zona, más que las que alertaban cuando el tren pasaba por allí, que era solo un tintineo rojo que no les alumbraría.
La luz de la tarde se tornaba anaranjada, Harlet comenzó a dibujar una enredadera que subía por la pared de un edificio al costado de donde estaban sentadas, un poco alejado, mientras que Calihue les contaba sobre su viaje a México, cuando trabajó en Cancún.
—Fue divertido e hice muchos amigos, que volví a ver en Centroamérica en otra temporada alta, —les comentó emocionada.—lo que sí cuando estuve ahí, me daba miedo de no conseguir trabajo por ser trans. Eran muy machistas y sufrí mucho acoso callejero, o sea —se rió con ironía antes de continuar hablando.—siempre lo sufro pero era mucho más seguido en algunas de las islas en las que tuve.
—Oh, que feo —exclamó Dilara, Harlet asintió, dejando su dibujo de lado por un momento.—¿Siempre viajaste sola?
Calihue solo asintió.
—Ahora en este viaje, vas a estar acompañada por cualquier situación de ese tipo. —murmuró Harlet, Calihue sonrió.
Se levantaron cuando comenzó a anochecer y quedaron a oscuras, las luces de los faroles de la calle se veían a lo lejos. Ni siquiera iniciaron la lista pero sí hablaron de lo que formaría parte de ella, quedaron para el día siguiente para hacerla y tomar algo, Calihue tenía franco en el trabajo.
Calihue fue en dirección al bar, despidiéndose con un beso en la mejilla de ambas. Las chicas volvieron a la casa de Harlet para cenar con su familia.