8. es tan fácil que todo se enrede

2097 Words
Aunque hacía una semana que no estaban juntas en el mismo lugar, Calihue seguía en el pueblo y ellas ya estaban en la ciudad, siguieron hablándose por el grupo. Los primeros días fue tímido el contacto que mantenían, se mandaban enlaces de páginas para sacar pasajes o ver alojamientos, averiguando precios. Calihue era la que había viajado por más tiempo, por lo que las chicas le mandaban preguntas sobre que se les iba ocurriendo en el momento también. A la semana, ya hablaban mucho más seguido, contaban cosas de su día a día. Era cotidiano y lindo.      Compraron los pasajes anticipadamente, apenas encontraron un precio que las convencía y la emoción las entusiasmaba a todas. Consiguieron un tramo en tren como habían dicho antes, para más aventura asegurada, otro en colectivo, no eran tantos kilómetros después de todo pero si tardaban más que viajando por otro medio.   Pasaron varias semanas, en las que Dilara pudo juntar la plata que necesitaba, por lo menos para un mes. Calihue les preguntó si alguna podía alojarla en la ciudad unos días para poder comprar lo que necesitaría: llevarían ropa, carpa, bolsa de dormir, entre otras cosas. Harlet la invitó primero a su casa, unas horas antes le preparó la cama en su living. Hace poco había llevado su gato al pueblo, a la casa de sus padres, como hacía cada verano pero este año un poco antes considerando que ella no volvía con él. El departamento lo sentía vacío y se sentía sola, así que le entusiasmaba la compañía de Calihue en su casa.  Apenas Calihue entró a su casa, dejó sus cosas sobre el suelo al lado de la puerta, llevaba una mochila de cincuenta litros, como la de mochileras, de la altura de la mitad de su cuerpo y una mochila normal, que parecía casi vacía. Calihue suspiró dramáticamente y fue directo al sillón-cama provisoria a tirarse.  —La gente me estresa. La había saludado por el teléfono del timbre, no le parecía raro que ahora pasara directamente a un sofá. Aunque sean pocas horas, había viajado.  —No me extraña, ¿qué pasó? —le preguntó Harlet, sonrió, sentándose en la esquina del sillón donde estaba acostada.  La miró con los ojos bien abiertos por un momento—Hacían preguntas idiotas de todo tipo, había carteles con letra grande y legible que igual consultaban como si fueran ciegos. —negó con la cabeza, rodando los ojos. —¿Me traerías dos vasos con hielo? —Sí, claro, —Harlet asintió antes de levantarse.— ¿con agua? —No, no, solo hielo —comentó Calihue y Harlet frunció el ceño pero se dirigió a la cocina igual.  Cuando volvió, Calihue estaba en otra posición, con la mochila que había dejado en la entrada encima suyo. Le agradeció apenas le pasó los dos vasos con hielo, Harlet la miró con curiosidad hasta que después de apoyar los vasos en su mesa de café, sacó una botella de wisky de la mochila y comenzó a servir en los vasos. Harlet comenzó a reír. —Juro solemnemente que no soy borracha —comenzó a aclarar, mientras servía el segundo vaso. —ni siquiera tomo a diario pero renuncie hace unos días, trabajar no es lindo, y la gente que viaje es idiota y hace preguntas estupidas Se encogió de hombros y le sonrió tranquilamente. —Me reí pero no pensaba en juzgarte.   —No te pregunte, ¿quieres? —le preguntó Calihue, y antes de que pudiera contestarle, le aclaró que si ella no lo quería, lo iba a tomar ella apenas se terminara el suyo.  Harlet se rió y le asintió.  —¿Qué preferís Friends o Seinfeld? —preguntó Calihue.  —Es una pregunta polémica ¿no? —preguntó Harlet, con su ceño fruncido parecía pensarlo por unos segundos, Calihue se encogió de hombros haciendo una mueca divertida. —Friends fue de las series que más vi por mucho tiempo, la he visto más de diez veces —Calihue abrió los ojos en señal de sorpresa al escucharla. —pero solo pude ver el final una vez… Odio como Rachel deja todo por Ross,no se lo merece. Los personajes tienen actitudes tóxicas y machistas pero me gusta la serie en sí, me divierte. Seinfeld me parece avanzada para la época, hay una amistad entre ex novios, y aunque en Friends también pasa, Ross y Rachel no dejan de hacerse reclamos por más de tres capítulos. —Rodó los ojos.  —Ah, para ti es todo un tema de discusión, yo solo quería que veamos alguna de las dos… —Rió. —¿Podríamos ver una peli de netflix entonces? Harlet asintió un poco avergonzada del monólogo que había comenzado pensando que lo que Calihue quería era discutir el tema. Igual lo hablaron pero Calihue no podía decir mucho porque no había terminado de ver ninguna de las series. Como les costó elegir una película, Calihue estaba estresada como era ver una película donde tuviera que pensar y eso complicaba un poco las cosas. Terminaron entrando en la sección para niños y eligieron la serie más graciosa que encontraron en menor tiempo de scroleada.  Dejaron reproducirse toda la serie, Calihue había llegado cerca de las diez de la mañana y para las tres de la tarde estaban apretadas y dormidas en el sillón, con la botella de wisky nueva, que Calihue había comprado antes de entrar en su casa, completamente vacía. Se habían reído hasta que les dolió la panza y habían visto capítulos seguidos hasta que se le cansaron los ojos o el mismo efecto del alcohol hizo que se quedaran dormidas.  Se despertaron dos horas después o lo que parecía como dos horas en realidad. Harlet miró la pantalla por unos minutos intentando entender algo de la serie pero no podía ni siquiera conectar con lo que habían estado viendo antes, al parecer había pasado mucho en tres capítulos.  En su celular tenía mensajes pendientes, el primero que vio fue de Dilara en el grupo: “que hacenn??? salí de rendir temprano pero me quedé terminando una ilustración que tengo que entregar, quieren salir a caminar?? estoy cansada de estar adentro de mi casa” Le contestó: “si, por favorr! de lo contrario en unas horas voy a tener una resaca importante jajajja” “estuvieron tomando?? necesito! llevo unas latas, así tomamos mientras caminamos” Contestó Dilara casi enseguida. Y entonces Harlet se dio cuenta que necesitaba una ducha antes de continuar con el día.  Tenía otros mensajes de Dilara al privado donde se quejaba del profesor en el examen, le respondió con su propia opinión. No lo odiaba pero tampoco lo defendía: sabía que había sido un idiota con varios de sus compañeros.  Se levantó del sillón para ir a darse una ducha, cuando salió vio que Calihue había contestado que quería conocer algún bar de la ciudad por la noche. Harlet agradeció que la ducha estuviera fría.  - Como a las cinco de la tarde el timbre sonó un par de veces, Harlet sabía que eso significaba que Dilara estaba emocionada o quizás, ansiosa.  Le abrieron desde el portero del departamento porque Harlet todavía no se había terminado de maquillar. Había tardado mucho en vestirse, como pasó semanas jugando a los sims, lo que significaba vestida con ropa de entrecasa o con lo primero que encontraba, o lo último que le quedaba limpio. Así que quería vestirme como quisiera, con un outfit bien pensado solo porque sí. Al  principio lo que uso era básico, una remera manga corta con una estampa de gato, unos shorts de jean claro y unas zapatillas vans. Lo crucial y que terminó de hacer su outfit especial fue un arnés de cadenas de pierna que sobresalía de su short por debajo de la tela y un corset rojo por encima de la remera. Bastante para salir a caminar e ir a un bar más tarde pero no le importaba.  Y era bastante para una salida como esa principalmente por el maquillaje, que consistía en un discreto labial nude pero acompañado de un para nada discreto y bastante llamativo delineado gráfico que salía bastante de sus ojos e incluso hacían ver uno de sus cachetes más relleno de lo que en verdad era. No era una colita de gato exagerada, sino formas geométricas.  Cuando salió de su habitación, Dilara y Calihue estaban hablando en el sofá, no la habían esperado para comenzar a tomar las cervezas que había traído Dilara, igual eso no la ofendía.     —¿Estás por hacer la segunda parte de los tick tock de euforia?  —preguntó casi burlonamente Dilara con una sonrisa divertida en su rostro.     —¿También están en tick tock? A mi solo me salen en i********:…  —comentó Calihue.  —Es que hacía mucho tiempo no pensaba un outfit  —fue la única respuesta de Harlet al tema, con un ligero encogimiento de hombros.  —¿Vamos?  —preguntó antes de entrar en la cocina en busca de su lata de cerveza.  Si había algo particularmente molesto de Harlet era que podía tardar horas en arreglarse algunas veces y quienes tuvieran que salir o hacer algo con ella, tenían que esperarla. Después de eso ella se volvía impaciente y no esperaba a nadie.  Por ese algo particularmente molesto, Dilara rodó los ojos cuando Harlet volvió de la cocina e hizo un ruido con las llaves para que ya salieran. Interrumpieron un segundo su conversación para levantarse, pero la continuaron camino al ascensor.    En la calle, como iba vestida Harlet la hacía parecer la cantante principal de la banda, aunque ni siquiera tenían una banda. Calihue iba más casual, con un crop top tejido beige y un short, Dilara con un vestido celeste pastel medio suelto. Fueron caminando al parque, cuando se les acabó la cerveza de la lata, compraron otras en un almacén que quedaba de camino. Cuando se cansaron de caminar, se sentaron en el césped, Calihue en realidad se recostó, charlaron hasta que comenzó a anochecer, ahí fueron hacia un bar volviendo al centro. Tomaron tragos y se divirtieron inventando historias de los extraños que estaban por allí.    Se fueron cerca de las once de la noche, estaban cansadas, Calihue y Harlet ya no podían seguir tomando, primero dejaron a Dilara en la puerta de su edificio, les quedaba en el camino, entonces fueron hacía el departamento de Harlet. Bailaban más de lo que caminaban, dando vueltas en la vereda, riendo y cantando canciones a la lluvia, todavía no llovía pero si estaba nublado y a punto de hacerlo. La humedad  les hacía sentir el cuerpo más pesado que el alcohol.  El verano era desagradable en la ciudad, Harlet siempre le gustó volver al pueblo para las vacaciones por eso.  Para el momento en que llegaron a la puerta del edificio, Harlet estaba un poco atontada, tardó en encontrar sus llaves y se tropezó con el escalón de la entrada.  Caminaban torpemente por el pasillo hasta llegar al frente del ascensor, lo pidieron y esperaron. Fue ahí, cuando Harlet sintió duda, estaba casi segura de que iba a suceder un “momento”, había algo premonitorio en ese tipo de situaciones, quizás si fueran otro tipo de animal sería consciente de las feromonas. Como había visto Greys anatomy y una de sus escenas favoritas era el primer beso de Meredith y Derek en el ascensor se sentía calificada para pensar que se estaban por besar. No había muchas cosas que justificaran el “momento” pero se venían riendo desde la calle, había indicios previos.  Y en realidad no pasó mucho tiempo para que lo que se imaginaba ocurriera.  Calihue se veía bastante borracha e incluso llevaba la mascara de pestaña corrida, haciéndola lucir, efectivamente borracha. Pero que se vea y esté borracha no impidió que pudiera acorralar a Harlet contra una de las paredes frías del ascensor, por la humedad y el calor que había disfrutó la sensación.  Hubo un momento en donde Calihue pareció dudar de lo que hacía, pero no duró más que segundos hasta que acercará, fue apenas un roce de labios al principio, pero no tardo mucho en sentirlos moviendo contra los suyos.  El beso duró lo que duró el ascensor en llegar a su piso, se separaron con risas tontas, que se volvieron más aisladas pero no pararon hasta entrar al departamento. Ninguna de las dos se acuerda bien, pero terminaron durmiendo juntas en el sillón cama del linving. Ridículo, considerando que tenían una cama de dos plazas en la habitación. 
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