Todos empiezan a entrar el lujoso salón del Hotel The Maybourne Beverly Hills, Los Ángeles. Los invitados quedan maravillados con la forma divertida y elegante en la que lograron que se vea todo. Las madres de los jóvenes pudieron introducir el juego favorito de sus hijos dentro de una boda tan representativa como esa.
Los progenitores de los ahora esposos reciben las felicitaciones de los presentes. Si algo han aprendido los cuatro adultos, es fingir ante la alta sociedad, ellos fueron criados para aparentar todo, menos lo que son. Sobre todo, la familia de Sarah, los Bernard, son de clase media alta, no tienen el dinero de los Bailey o Laurent; sin embargo, cuentan con el respeto de aquellos que los conocen.
El padre de Gema intenta buscar a su esposa, quien muy rara vez se separa de él cuándo están en un festejo. En su búsqueda encuentra a Petra, conversando con una amiga, hasta que desvía la mirada hacia donde está Sarah, conversando con Rohan, el amigo de su hija. Ambos están muy sonrientes, quizás ella no se da cuenta de las miradas seductoras que el joven empresario le lanza, al menos desde el punto de vista de Dimitri.
Sarah se casó muy joven con Dimitri y a los veintidós años ya había dado a luz a Gema. Así que la mujer, con un gran parecido a su hija, a sus cuarenta y siete años, guarda una espectacular figura que no pasa desapercibida para hombre como Rohan. Su vestido largo de seda con fruncido, mangas caídas, en tono verde esmeralda y con una ligera abertura en la parte delantera, la hace resaltar entre todas las demás.
Es lo que noto Rohan, cómo brillaba la madre de su amiga, lo hace entender de dónde sacó tanta belleza Gema. Dimitri, continúa observando la cercanía de su esposa con el caballero. No se considera un hombre celoso; no obstante, verla con él lo hace experimentar un sentimiento nuevo que hasta ahora desconocía.
—¿Encontraste lo que buscabas?
Le preguntó Josephine, la matriarca de los Bailey, quien notaba desde hace unos minutos cómo el hombre se quedaba viendo a su esposa y su acompañante.
—No, solo espero que lleguen los chicos, se supone que debo bailar con mi hija - responde de manera disimulada, pero sin desviar su mirada.
—Sabes, hay un adagio que es todo un cliché; sin embargo, es muy certero, dice: «Nadie conoce realmente lo que está a su lado hasta que un día ya no está. Entonces es cuando reconoces que tanto lo amabas» - diciendo lo último y se retira de su lado.
Sin entender a qué se refiere, da unos pasos hacia donde está su esposa. Antes de seguir avanzando, todos escuchan cómo anuncian por el micrófono al Señor y la Señora Bailey. Las personas se levantan de sus asientos para verlos entrar, cual rey y reina, llegando a su palacio real. Todos aplauden mientras ellos avanzan hasta la pista para realizar su primer baile como esposos.
Cuando eran niños, ellos fueron sometidos a practicar y dominar varias disciplinas. La danza era una de esas, sobre todo los bailes de salón. Claro, que ellos se pasaban más tiempo molestando a los maestros que aprendiendo a bailar. Ahora les toca mostrar sus habilidades y danzar con las notas de The Colour of my love de Celine Dion. Él toma su mano, ella lleva la otra a su hombro y de esa forma, dan sus primeros pasos.
La canción es exageradamente romántica, que, de estar enamorados, se la pasarían uniendo sus labios en apasionados besos. Ambos piensan quién es el maldito que está escribiendo su historia, quién es tan descabellado para tramar algo tan cursi para dos personas que se odian. Dos personas que no tienen un futuro junto más allá de los negocios. ¿Quién es el que pensaría en ellos dos como dos seres enamorados? Mediante a intensas miradas que se intercambian Oliver y Gema, se hacen los cuestionamientos.
Cuando termina la canción, ella se separa de él, mientras ambos experimentan una sensación de vacío. Gema toma la mano de su padre y Oliver toma la de su madre, y al compás de otra canción comienzan a bailar. Esta vez el silencio no se envuelve en interrogantes, sino en distanciamientos. Dimitri conoce la razón, desde que su hija sabe la verdad sobre su romance clandestino con Petra, entre los dos parece haber un abismo de distancia.
Mientras baila con su hija, el hombre se ha dado cuenta de que hoy es la primera vez que le ha incomodado saber qué es la razón de su distanciamiento con su pequeña. Tiene cincuenta años, ha cumplido con cada mandato de su familia, no debería sentir arrepentimiento, no obstante, es lo que cree sentir. Definitivamente, esa noche para él es la de las “primeras veces”.
La canción termina, así que Gema se separa de su padre antes de que este pueda decirle algo. Ve cómo camina con prisa hacia donde está su madre, la cual la ayuda con su vestido para luego salir de su campo de visión. De forma disimulada, Petra se acerca a él.
—Después de esto deberíamos reunirnos, ¿no crees? - le dice en tono bajo y sensual.
Mira hacia donde está Rohan conversando con otras chicas, a la cual no presta atención y parece que busca a alguien más. Tanto Dimitri como Oliver intuyen a quien buscan, el primero; a Sarah, el segundo; a Gema. El hombre trata de concentrarse en lo que le dice su amante hasta que lo logra.
—Lo siento, Petra, creo que no sería lo prudente. Esta noche estamos celebrando la boda de nuestros hijos.
Le dice tratando de no sonar como si estuviese rechazándola. Petra reacciona extrañada por la respuesta de él. Desde que accedió a tener una aventura con Dimitri, él nunca ha dejado pasar la oportunidad de acostarse con ella.
El motivo por el cual Petra empezó una aventura con su viejo amor, traicionando sus votos matrimoniales, fue porque reconoció, después de muchos años, que eligió mal con quién casarse. Ama a su hijo; sin embargo, siente que Franco ha sido un gran error en su vida. Es un hombre cuyo único interés es el dinero, y por un tiempo fue lo que la atrajo de él. Tomaba riesgo, cosa que no lo hacía Dimitri, pero después de que él logró su objetivo, tener un heredero, perdió el interés en ella, a pesar de su intención de querer tener más hijos.
Dimitri se aleja de su amante y camina con dirección hacia donde vio que tomaba rumbo su esposa e hija. En la fiesta le han surgido ciertos sentimientos que creían que ya no estaban. Desconoce la razón por la que surgiera en estos momentos, pero su deber es estar con sus mujeres. En su búsqueda se topa con el ambicioso padre de su yerno, quien parece estar tomado.
—¿Vas en busca de la hermosa Sarah? - dice con tono lascivo, el cual molesta a Dimitri.
—Sí, busco a mi esposa e hija, y si me disculpas - dice intentando cortar la conversación y seguir con su caminata.
—No deberías reaccionar así, llevas siete años acostándote con mi esposa, yo podría hacer lo mismo, ¿no crees que sería lo justo?
Cuestiona mientras toma todo el contenido de su vaso. Dimitri reacciona con molestia, no por la acusación, más bien por la sugerencia de él acostándose con su mujer. Intenta acercarse a su con suegro para golpearlo, pero una voz lo detiene…
—¿Qué está ocurriendo aquí?
Pregunta Oliver con el ceño fruncido. Franco lanza una sonrisa burlona y le responde a su hijo:
—Nada, hijo, solo platico con mi querido amigo de las veces que he compartido mis cosas con él, sin embargo, él ha querido hacer lo mismo por mí, y eso es una lástima, ya que sería una delicia - dice en un tono que hace visible su estado de embriaguez.
—Papá, creo que lo mejor será que tomes, antes de que arruines el circo - es lo único que comenta.
Llama a uno de los camareros para que lo lleve a su asiento y le den algo que la quiete la borrachera. Cuando se va a mira a su suegro, Oliver tampoco está ajeno de a lo que pasa entre los dos hombres y su rivalidad que impera desde la niñez de ambos. Todo empezó cuando su abuelo se atrevió a decir que preferiría que las empresas Bailey sean dirigidas por Dimitri Laurent, que por su propio hijo. Años después, estamos aquí, buscando cumplir el deseo de un difunto a través de un absurdo matrimonio. También no ayuda el hecho de que su madre solo se casara con su papá por conveniencia, cuando siempre ha estado enamorado del hombre que tiene al frente.
—Tu padre necesita ayuda - sugiere Dimitri rompiendo el silencio.
—Supongo que sí, pero, ¿cómo culparlo cuando sabe que mi suegro se acuesta con su esposa? ¿Tú cómo reaccionarías? - comenta sin rodeos. Dimitri lo mira con una mirada severa sin responder. Oliver se acerca a él —Eso supuse. Espero que entiendas cuando pase todo esto y yo vuelva a los brazos de la mujer que amo.
—No dejaré que lastimes a mi hija.
Dice molesto. Oliver suelta una risa sin gracia al escuchar la amenaza de su suegro.
—Tu querido suegro, no estás en condiciones de exigir nada, ya la perdiste.
Le dice con aversión, mientras lo confronta con la mirada. Petra llega hasta donde ve a los dos caballeros con intención de enfrentarse y pregunta:
—Hijo, ¿qué pasa?
—No lo sé, madre, pregúntale a tu amante.
Oliver desvía la mirada de él hacia su madre. Esta agranda sus ojos al ver cómo la mira su hijo, con desagrado.
El joven se va hacia las barras, mientras que Petra se queda petrificada en el mismo lugar donde la dejó. Dimitri intenta ayudarla, pero esta reacciona y sale corriendo de allí, dejando al hombre maldiciendo por sus adentros. Desde su distancia, la matriarca observa todo negando con la cabeza, ella sabía que este día llegaría, donde sería un todo contra todo. Respira profundo, porque sabe que los únicos que terminarán perdiendo son dos jóvenes de apenas veinticinco años, que aún tienen toda una vida para disfrutar.
Gema y Sarah, salen riendo del cuarto donde se estaban cambiando a una ropa más cómoda y ven a Dimitri cabizbajo parado frente a ellas. Puede que la joven esté molesta con su padre, pero sigue siéndolo y le preocupa lo que le pueda ocurrir. Algo parecido piensa su madre, quizás ella ya ha empezado a entender que debe alejarse de su esposo, aun así, tiene un compromiso con él desde hace veintisiete años.
—Papá, ¿te pasa algo? - pregunta Gema, él levanta la cabeza e intenta sonreír.
—No, cariño, estoy bien. No te preocupes - le respondió—. Ve, tu esposo te espera.
Ella asiente y se va a saludar a los invitados. El hombre voltea a ver a su esposa, quien ahora luce un vestido más sencillo que el anterior, sin dejar de verse sofisticada y hermosa como siempre.
—¿Seguro que estás bien? - ella lo cuestiona.
—Sí, lo estoy solo…
—Bien, entonces yo volveré a la fiesta también.
Le comenta, dejándolo con la palabra en la boca. Ella cruza a su lado y solo camina sin mirar hacia atrás.
—Bien, Dimitri, acabas de arruinarlo todo - se reprocha a sí mismo.
Resulta que la imprudencia que él y Petra cometieron ha logrado que sus hijos los rechacen y que sus parejas los desprecien. Parado en el mismo sitio donde ha transcurrido todo, ve cómo Sarah baila con Rohan con una brillante sonrisa, sin que él sea quien la cause. Su amante y su amor de adolescencia ha desaparecido.
Ahora Franco, tiene otra razón para odiarlo, y Oliver, el joven, solo está esperando el momento indicado para hacer sufrir a su hija cuando decida irse con la mujer que ama, mientras que su pequeña se encuentra enamorada de él. Porque Dimitri sabe que hoy, su hija se casó con el hombre que ama.
—Ya no hay forma de arreglar esto - comenta suspirando.