Oliver camina hacia Gema, mientras la brisa le hace llegar su olor a coco. Sonríe al suponer que el cambio de aroma se debe al bloqueador que la cubre de los intensos rayos del sol. No importa cuál sea su fragancia, él siempre sabrá que es ella. Cuando llega a su lado, comienza a desvestirse para darse un chapuzón. La joven abre un ojo, voltea a verlo y lo encuentra desnudarse por completo. Sorprendida dice: —Pero… pero, ¿qué intentas hacer?, ¿acaso te volviste loco? ¡Te estás encuerando delante de mí! - exclama sonrojada como una niña pequeña. —Gema, somos dos adultos, casados y de luna de miel. No puedes pretender que vea el río y no tenga deseos de bañarme desnudo en él. Tú quédate aquí si quieres. Termina de decir eso y se lanza al río. Gema ve cómo el firme trasero de su esposo se

