Regreso de la prometida.

2105 Words
Capitulo 9. Regreso de la prometida. —Adalia — Estos días han sido muy diferentes Marina mi instructora de etiqueta de la nada ha dejado de venir, ahora tengo a otra que se llama Roxana Fiore es muy buena conmigo me ha enseñado muchísimo la veo los martes y jueves, Lunes y miércoles veo a mi instructor y los viernes me veo con Samantha mi psicóloga, realmente he ido aprendiendo mucho por las noches Adrián cuando llega me ayuda con la lectura últimamente pasamos mucho tiempo juntos es agradable tener su compañía. Agradezco mucho el libro que me regaló me hace recordar mucho a mis padres lo cual por lo mismo trato de aprender todo lo que pueda de él, de la misma manera he dejado de sentir tanto temor por el joven Adrián ya puede estar en la misma habitación junto al él sin que sienta mi cuerpo temblar de miedo. Estoy en mi habitación buscando mi libro para ir a estudiar cuando veo a Carmen venir para informarme que hoy Adrián no estudiará conmigo, me siento un poco triste por qué me gusta esta parte del día la que el me ayuda y yo aprendo de contabilidad y finanzas. — Disculpe joven Adrián. — Me voy a su despacho tocando la puerta antes de entrar. — Adelanté Adalia. — Me informo la señora Carmen que no estudiaremos hoy. — Así es, hoy tengo mucho trabajo y debo terminar unos detalles de un proyecto. — ¿Puedo ayudarlo? — Le digo con la esperanza de que pueda poner en práctica lo que he aprendido. — No, no entenderías nada, yo aún intento resolverlo, ve a tu habitación. — Entiendo, buenas noches, joven.— Me decepciona mucho no poder servirle para nada. — Buenas noches, Adalia. Me voy a mi habitación donde me coloco mi pijama para dormir después de darme un baño, es muy difícil conciliar el sueño, ya que no dejo de dar vueltas en la cama, me levanto buscando mi libro y lo leo, si, gracias a Adrián leo corrido y sin errores, me siento feliz por todo lo que he aprendido, además que los libros que Samantha me enseñó son muy gráficos, aún me aterra tener un bebé dentro de mí pero es tan hermoso que a veces sueño con tener uno propio, alguien que me haga compañía en esta soledad, mañana veré a mi Ginecólogo según Carmen empezarán con mi tratamiento, solo que aún no llegó a la parte de tener bebés, ella es la que confirmara si mi matrimonio se a consumado o no, lo único que a pesar que Adrián es mi esposo no podría ni acercarme de otra forma, solo tenerlo cerca o que me toque hace mi piel erizar cosa que me hace sentir incómoda. Después de un buen rato pensando y dando vueltas en la cama me levanto para ir a la cocina por un vaso de aguas camino por la sala y lo veo acostado sobre el sofá dormido, me acerco y puedo ver que está su trabajo, no puedo evitar sentirme curiosa al ver la gráfica que se asemeja a la de mi libro y lo que investigue en internet, me siento y corrijo un fuerte error que tiene, lo subrayó y sin darme cuenta estoy cambiando números y gráficas, todo los papeles en la mesa me gustan mucho, de forma que me dejó llevar, busco en mi libro sacando dudas y no logro ver ¿Cuál es el problema? Hasta que busco en mi mente un explicación que vi en un tutorial y listo le doy forma a la estructura, me siento muy feliz de poderlo ayudar, y sentirme útil en esta casa, todo están encerrado, apenas salgo al jardín y el área de la piscina a la que tengo prohibido ir ya que no se nadar, mi mente brota número y gráficas hasta que los termino, no puedo evitar mirarlo dormido, lo acaricio y sin darme cuenta estoy admirando a mi esposo, es tan guapo que no puedo dejar de mirarlo, termino mi trabajo y me acuesto a su lado muy cansada. * Despierto al sentirme incomoda, al abrir los ojos lo veo sentado a mi lado, mi corazón se acelera, ¿Qué hice? Me levanto y lo veo en shock frente al computador, tengo miedo, otra vez que ti miedo de que me lastimé, arruine su trabajo z eso es seguro, su cara me lo dice todo y no tengo más opción que disculparme. — Lo siento, yo no quise. — Revisa los documentos, y puedo ver su mirada en ellos, me alejo un poco y el se gira para mirarme. — ¿Lo hiciste tú? — Asiento con temor. — ¿Alguien te ayudó? — Niego con la cabeza mientras mis manos empiezan a sudar. — Solo quería ayudarte, lo siento mucho joven, no volverá a pasar, se lo juro, no me…—Tapó mi boca al sentir mis lágrimas, Dios, no quiere que me castigue o me golpeé por esto, cierro los ojos esperando el golpe. — Gracias.—Lo escucho agradecerme y no puedo creerlo, ¿No abra golpes? Abro mis ojos mirándolo fijamente me levanto corriendo a mi habitación antes de que se arrepienta. No dudo del joven Adrián, desde que llegué no me a tocado y además es muy bueno conmigo a pesar de su carácter fuerte siento que es un gran hombre. Me siento en la cama calmando mis nervios, Carmen llega ayudándome para arreglarme, hoy tengo cita con mi ginecóloga, al estar lista bajo a para desayunar y un joven me escolta hasta el coche, al subir es la primera vez que veo el camino de la casa, notando que los vecinos están a unas cuadras más adelante, hay una vecina que tiene un perrito color blanco con n***o, es muy hermoso, dos casas adelante viven u a pareja de ancianos, puedo verlos sentados en el jardín tomados de manos mientras observan el hermoso jardín lleno de flores que brillan con la luz del sol, bajo la ventana del coche para sentir el aire fresco, al llegar a la clínica el joven me escolta por un pasillo donde puedo ver a Estela, corro a ella abrazándome a sus brazos. — Mírate mi Adalia, estás muy guapa cariño, ven tienes que contarme todo.—. O vamos a su consultorio y le cuento todo de principio a fin, ella queda impactada, con mi historia y la verdad la peor parte siento que ya pasó.— Hermosa, realmente me sorprendes, todo esto es increíble, pensé que tu destino estaba al lado de ese viejo pero fíjate, su nieto es una gran persona, yo lo conozco, atiendo a su prometida, bueno, su ex prometida, y a su madre, solo que ellas no saben que tú vienes conmigo, tienes mucha suerte el destino al fin te puso en el camino a la felicidad, entonces me dices que aún no tienen intimidad. — Así es, el joven Adrián no me a tocado, y está bien, ya que su pareja volverá pronto de un viaje y quizás todo se arregle, el y yo podemos hacer nuestras vidas y dejaré de ser una carga para él. — Cariño, yo dudo que sea tan fácil, pero tienes razón, suspendamos todo, si no hay relaciones no hay necesidad de someterte a nada, puedes estar tranquila, te haré una revisión rápida, como la anterior y volverás a casa. Yo asiento y así lo hacemos ella me revisa y al terminar me lleva a comer a un restaurante fuera de la clínica, luego me acompaña al coche donde me da su número para que le escriba y se despide de mí, vuelvo al coche y el joven me lleva de vuelta a la casa, al llegar escucho una fuerte discusión, algo muy grave está pasando, al caminar a la sala un hermosa mujer de ojos claros me mira con asombró. — Buenas, lo siento no quise interrumpir. — Veo al Joven Adrián parado frente a ella. — ¿Es ella? — Me señala con el dedo mientras me mira de arriba a bajo. — Margaret, ella no tiene la culpa de esto, ya te expliqué, que todo esto lo hizo mi abuelo. — Te voy a matar, mosquita muerta. — Me toma del cabello arrojándome al suelo donde me golpea, fuertes cachetadas hasta que Adrián la aleja y Richard me sostiene. Me arrastró tratando de cubrirme y ella me mira con asombró. — ¿Qué demonios Margaret? ¿No la vez? No puede defenderse, te estás aprovechando de la situación. — Richard me mira los rasguños en la cara y lo roja que me dejó, acaricia de mí. — ¿Pero de dónde la sacaron? Parece un animal asustado. — La miro y luego al joven Adrián quién al ver mis heridas se intenta acercar y yo me abrazó a Richard quién me toma en sus brazos cargando de mí para sacarme de la habitación. — Richard, ¿Qué haces?— Adrián lo mira con enojo. — La saco de este lugar. — Me abrazo a Richard y puedo ver que Adrián intenta acercase pero esa mujer lo detiene. — ¿A dónde vas? Te creo, nada más mírala, es una niña asustada, ¿Por qué no la dejas ir?. — Por qué no es tan fácil, ella tampoco quiere estar aquí. — Richard responde sacándome a mi habitación. Veo a Carmen correr trayendo un botiquín para mí y Richard me cura las heridas. — Nada más mira como la golpeó, es una loca. — Señor, le prepare el baño, la llevaré a la ducha, yo me encargo. — Le dice Carmen mientras yo solo lo miro a los ojos. — ¿Estas bien? — Me dice acariciando mis mejillas y yo asiento, cuando veo al Joven Adrián entrar en la habitación. — ¿Qué haces? Aléjate, hazte a un lado. — Sigo a Richard con la mirada y el me sonríe. — Gracias — Le digo mirándolo fijamente y puedo ver que Adrián me mira fijamente. — Salgan, Carmen, Richard déjenme solo con Adalia. — Ellos se van y el cierra la puerta. — Joven, debería volver con ella, yo no quiero que tenga más problemas con su prometida. — ¿Me enseñas donde más te golpeó? — Me ignora y yo me levanto, le doy la espalda y me bajo un poco el vestido dejando ver lo que debe ser un rasguño ya que me arde mucho, el me coloca alcohol limpiando de la herida que recorre mi cuello hasta un poco más arriba de la mitad de mi espalda. Mi corazón late al sentir que toma mi cabello en sus manos haciéndola a un lado, me giro y quedamos tan cerca uno del otro que mi cuerpo se estremece y no es de miedo, es una sensación que no había sentido jamás, el acaricia mi mejilla y yo me abrazó a su cuerpo, dándole un fuerte abrazo que me permite sentir su corazón latir con fuerza. — Lo siento, lo siento por todo lo que has tenido que pasar por mí culpa. — El se aleja y toma mi barbilla para que lo vea. — No es así, tú no tienes la culpa de nada, perdóname tu a mí, quisiera que todo esto fuera diferente, que estuvieras en un mejor lugar haciendo tu vida de una forma diferente. — ¿Te puedo confesar algo? — Si, dime lo que no necesites. — Me gusta vivir contigo. — ¿Por qué? Mírate, primero mi madre y ahora Margaret, no soy bueno en tu vida. — Lo eres, a menos eres mejor que tú abuelo, lo siento pero el… — Agachó la cabeza al pensar en el viejo baboso.— Si el fuera mi esposo, me hubiera matado con lo que hubiera encontrado, por eso, agradezco a Dios, que tú estés en mi vida, eres como un ángel que cayo del cielo. — Sonríe, es tan hermosa esa sonrisa me deja hipnotizada por unos segundos. — ¿Qué pasa? ¿Por que esa expresión?. — Mi cara pasa de feliz a triste al pensar que el ama a otra mujer. — Es la primera vez que te veo sonreír. Toco sus hoyuelos y son tan hermosos, acaricio sin pensar en lo que hago recorro con mi dedo hasta sus labios los cuales paso mis dedos y puedo ver que esa sonrisa se va apagando, me mira y yo a él, mi corazón late muy fuerte cuando siento sus manos en mi cuello atrayéndome a su cuerpo con fuerza me besa en los labios.
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