—* Conversación de Adalia y Samantha*—

1565 Words
Capítulo 7. —* Conversación de Adalia y Samantha*— — Gracias, me puedes decir que debo hacer, no entiendo estas cosas. — A simple vista eres toda una mujer, pero con el intelecto de una adolescente con mucho miedo de la vida real y en eso lo que vamos a trabajar, cuéntame ¿Qué recuerdas de tus padres? — No recuerdo mucho solo sé que mis padres murieron y que era la más consentida niña que siempre tenía su amor, me dejaron con mi tía y todo cambio mucho, ya no tenía afectó y siempre me pegaba por todo, no me dejaba salir de casa y siempre que quería leer o ver la TV me encerraba en mi habitación, la verdad hay muchas cosas que no entiendo y quisiera saber. — ¿Qué es lo que más te perturba de todo? — No entiendo que significa intimidad, quiero saber que es hacer el amor, ¿Cómo se hacen los bebés? Se que debo darle un bebé en un año, me dijo mi ginecólogo, que es una mujer muy buena me ayudo cuando su abuelo intento abusar de mí. — Wao cariño, has pasado por mucho, que a tu edad no entiendas nada sobre el tema es bastante inquietante, te has perdido mucha información, es como si estuvieras aislada de la vida, del mundo. — ¿Es muy malo? Soy bruta como dijo mi suegra. — No cariño no eres bruta solo te falta mucha información y yo te voy a ayudar, te haré un catálogo de todo lo más esencial que debes saber y así podrás aprender lo que para tu edad ya deberías saber, solo debes seguir mis instrucciones, te dejaré varios libros descargados a tu móvil, en ellos podrás escuchar la información y aprender viendo vídeos. — Si no puedo cuidarme sola, ni sé cómo se hace un bebé, ¿Cómo se supone que tendré uno? — Lo sabrás cuando lo veas, tú puedes, sé que eres muy inteligente y lograrás aprender lo que debes saber, si despensa tu mente del pasado y de todo el daño podrás ir superando todo eso con mi ayuda, así te sentirás más segura de ti misma. — También aprenderé, ¿Qué es el amor? He visto parejas, pero nunca he tenido una y me aterra que me toquen, también me da miedo que el se moleste si no le correspondo, la última vez… — Llora. — Tranquila cariño, mírame, eso no pasará, es un buen muchacho. — Le tengo miedo, me aterra, no puedo estar cerca de él por qué no puedo evitar sentirme ansiosa, y no quiero desobedecer. — Es tu esposo, es normal que el esté cerca de ti, pero si te sientes incómoda de es decirle. — Me siento culpable, el esta enamorada de su prometida y yo estoy en medio de todo. — Todo se solucionará, ya lo verás, solo aprende todo lo que necesites saber y serás todo lo que él necesité. — ¿Terminamos? — Si, terminamos. — *Fin de la terapia*— — Vaya hermano estás en un gran lío. Estoy tan enojado por el hecho de que mi abuelo la haya traído y más aún por el hecho de que la golpeara, de verdad no conocí a mi abuelo, como ahora logro ver qué no conozco a mi madre. — Vamos a mi despacho.— Las vemos salir y ella me mira, Richard se acerca para presentarse. — ¿Tú debes ser Adalia? — Tiene un hermoso hoyuelo en medio de la barbilla, que la hace lucir muy hermosa al sonreír. Le extiende su mano y ella la toma. — Si.— Dice sin dejar de mirarme, se que teme cometer un error. — Adalia, el es Richard un amigo. — Le digo y ella asiente. — No, no un amigo, su mejor amigo, es un placer hermosa. — Ella extiende su mano y la retira cuando siente que es adecuado. — El placer es mío Richard, iré a mi habitación. — Yo asiento — Gracias Samantha. — De nada cariño, nos veremos el viernes. — Si, haré lo que me pediste. — Ven aquí. — La abraza y se que las demostraciones de afecto no son lo suyo ya que se mueve un poco renuente. Se va, y de inmediato Richard me mira y se que está más que encantado con ella. — ¿Estás seguro que quieres divorciarte? Es tan guapa. — Vamos a mi despacho por esos documentos, tengo cosas que hacer. — ¿Si te divorcias no te importa si la conquistó? — No, vamos por esos documentos. — Quiero que se vaya, me está sacando de quicio. — ¿También eres tan obstinante con ella? — Bien, aquí están, nos vemos mañana en la oficina. — Bien, bien, ya entendí estás de malas, nos vemos, piénsalo bien, el destino los unió por algo. — Me da un fuerte abrazo y sale de mi despacho. Me quedo analizando unos documentos y saco el libro el cual mi abuelo me enseñó sobre los negocios de la empresa, por un momento no puedo concentrarme en mi trabajo, su sonrisa se quedó graba en mi mente de forma que sus labios me atraen, cierro los ojos y la imagen de ella en la habitación mientras la curaba me toma por sorpresa al acelerar mi pulso. — ¿Joven? — Dice una de las chicas de servicio. — Adelanté. — Ya la cena está lista, ¿Quiere que llame a la señorita Adalia? — Si, pero antes dile que venga a verme a mí despacho. — Si joven. — Sale y en pocos minutos llega ella, tocando la puerta. — Pasa. — La veo entrar con un nuevo vestido dorado, que hermosa se ve, su mirada llena de temor penetra en mí y no puedo evitar querer acercarme. — ¿Me mandó a buscar joven Adrián? — Si, siéntate, quiero mostrarte algo. — Así como lo ordenó lo hace y puedo ver lo nerviosa que está.— Este libro que tengo aquí es para ti, quiero que lo estudies y lo que no entiendas vengas a mi y me lo preguntes, ¿De acuerdo? — Si joven, ¿Puedo? — Dice extendiendo sus manos para que se lo entregue, se lo doy y una hermosa sonrisa sale de sus mejillas al ver el contenido. — ¿Entiendes de que es? — Sí, recuerdo algo así en casa, en la biblioteca de mi padre.— Dice con una hermosa sonrisa. — Bien, entonces no será difícil para ti, si lo has visto antes.— Me mira fijamente. — Nada es difícil si me lo propongo, le prometo aprender cada cosa lección, no lo defraudaré. — Su mirada sincera me hace entender que hará todo lo posible por aprender. — Bien, vamos a comer. — Le digo levantándome y ella tan bien lo hace. — Joven, puedo llevarlo a mi habitación, volveré de inmediato. — Si, ve. Se va y yo me voy al comedor donde Carmen tiene lista la cena. — Buenas noches joven, quería conversar con usted antes de que vuelva Adalia. — ¿Qué pasa Carmen? — Le digo tomando asiento. — Joven, la ginecóloga llamo, dijo que en unos días Adalia debe asistir como es lo acordado para su cita, quiere confirmar que…— La dejó terminar se que me dirá y eso no pasará. — Que asista, si es necesario ve con ella, pero deben entender que lo que pase entre ella y yo no le concierne a nadie, no creo que sea necesario empezar con un tratamiento, si ella lo necesita que haga su chequeo, Perú que quede como cosa suya, no me involucren, encárgate tú y oriéntala si lo amerita. — Hijo, ¿No la has tocado y no lo harás cierto? — No. — Digo sin más. — ¿Es por la señorita Margaret? ¿Cómo enfrentará la situación si ella regresa? No quiero que lastimen a mi niña Adalia. — No te encariñes Nana, si logro resolver todo ella no estarás aquí con ella, amenos que tú quieras quedarte. — ¿La dejaremos sola? Ella no tiene familia joven, su única familia es usted. — ¿Me servirás hoy? — Le digo cambiando el tema y Adalia llega justo y a tiempo. — Permiso. — Dice antes de tomar asiento y yo asiento con la cabeza para cederle el pasó. Se sienta y puedo ver lo incómoda que esta al Carmen dejarnos solos, traen la comida para nosotros y no puedo evitar admirarla mientras come, ese hermoso hoyuelo en su barbilla la hace lucir muy sexi, puedo ver que algo le inquieta y quiero saber que es lo que oculta. — Dime, ¿Qué te incómoda? — Quiero saber si al terminar mi libro puedo ayudarlo en algo, digo, quiero trabajar si me lo permite. — Lo que necesito ahora es que te concentres en aprender todo lo que tus instructores te enseñen, enfócate en eso, no pienses tanto en trabajo yo me haré cargo de ti hasta que…— Me mira interrumpiendo lo que digo. — Hasta que usted se divorcié de mí, ¿Si podremos divorciarnos joven? — No lo sé aún Adalia.— Le digo algo inseguro sin poder darle una respuesta concreta. — Lo siento mucho joven. — No te preocupes por eso Adalia, lo resolveré.
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