Capítulo 22

2038 Words
Si no creyera en la maldición, esto no estaría pasando. Estoy sufriendo... ahora me toca a mí. Espero que alguien con sabiduría sepa encontrar lo que mi amigo y yo vimos dentro en ese templo. Alguien que sepa cómo llegar a ese templo y descubra por qué aquel príncipe construyó ese hermoso monumento para una hermosa y bella mujer que amaba con locura, y oculta por la selva del Amazonas. La mañana siguiente fue bastante distinta. Fuera lo que fuese lo que le había puesto tan contento el día anterior, había desaparecido el viernes por la mañana, sumergiéndole en un estado de ánimo muy similar al de la semana pasada. Carlos Eduardo no sabía que hacer, Angi no lo compendia sabía que había tenido una vida pasada y esos manuscritos eran reales y el era real también, porque se sentía así se esa manera, será que tenía que ir de nuevo con la doctora Magnolia, o que hablaría con alguien de ello. En ese momento recordó al jefe se la tribu donde estaba y las palabras que me había dicho. Entonces lo llamo y tuvo una conversación por la radio con el ese mismo día martes, el jefe había dicho que se hallaba fuera de la aldea que estaba muy ocupado. Que esa vez, no lo podía atender. — Eso significaba Tacubay que llegarías cualquier día de la próxima semana — Estaría en la aldea a más tardar el jueves. — Bueno Tacubay estaré viajando este fin de semana, entonces esperaré a que regreses. Carlos estaba ansioso por volver a la selva más pronto posible para hablar con aquel indio Chamán. Carlos apenas pudo concentrarse en unas clase de lenguas que estaba dando, y pasó mucho rato en la oficinas no sabia que hacer. Si los dos próximo manuscrito que necesitaba, podía descubrir lo que ya sabía. Necesitaba volver a la selva y tenía que viajar antes para lograr lo que quería, así que le aviso a su madre que viajaría a la selva ese fin de semana, que no podía esperar más. — Mamá este fin de semana nos vamos a la selva. — Y eso hijo habías dicho que iríamos la semana siguiente. — Salió algo importante para mí, y necesito viajar lo más pronto posible. — Está bien hijo, arreglaré mis cosas para viajar. — Gracias mamá, eres un sol. — Espero saber que es lo que tú padre buscaba con tanta obsesión y me lleve a entenderlo. —No te preocupes mamá, cuando estés allá lo entenderás todo. — Bueno hijo eso espero. — Madre una pregunta, crees en la vida después de la vida. Esa pregunta de Carlos sorprendió a su madre. — No lo sé, nunca he averiguado ese tema porque la pregunta. — Solo curiosidad, llamaré al profesor Robert y a Eleazar para decirles que viajaré antes. — Bueno te dejo para que los llames. Cuando la madre lo dejo solo, entro de nuevo a su estudio, miro todos esos manuscritos. Y pensó si todo aquello era real. Entonces tomo el teléfono y llamo al profesor Robert. — Profesor... — Que ha ocurrido muchacho. — Lo estoy llamando porque voy a viajar el fin de semana a la selva. — Tan pronto no ibas a viajar la semana que viene. — Bueno necesito viajar pronto salió uno inconvenientes en la excavación Carlos allí estaba mintiendo. — Bueno tendré que dejar alguna cosas a mitad del camino para ir contigo. — Gracias profesor, quería reunirme de nuevo con usted y el profesor Eleazar antes de salir a la selva quiero mostrarles algo. — Claro Carlos nos dice cuál es el día y estaremos allí. — Bueno tal vez nos reunamos por la mañana. — Buenísimo llamada al doctor Eleazar y me avisas. — Está bien Robert. Después de descolgar el teléfono, llamo al doctor Eleazar. — Buenas doctor Eleazar cómo está quería avisarle que viaje este fin de semana, si podría estar listo antes. — Oh Carlos estaba por llamarte, que tenía todo arreglado para salir, pero como haz llamado. — No se preocupe doctor, acabo de llamar al profesor Robert, le faltan algunas cosas pero me dijo que estará listo, también quería decirle otra cosa, si nos podríamos reunir mañana quería enseñarles algo antes de ir a la selva. — Está bien muchacho nos podemos ver mañana, y claro vemos lo que quieres mostrar. — Gracias Doctor, con gusto se los mostraré. Después de descolgar el teléfono, llamo a la doctora Magnolia. — Buenas días doctora quería ir a un consulta, hoy por la tarde claro si puede atenderme. — Claro estoy disponible. — Quería hacer esto antes de volver a la selva. — Regresas de nuevo a la selva muchacho. — Si doctora este fin estaré viajando para allá. — Eso es bueno vas a seguir con tus investigación. — Si y las que papá dejo a mitad de camino, estamos logrando muchas cosas. — Bueno Carlos te espero hoy, estaré disponible de eso de dos de la tarde. — Gracias otra vez doctora. Al colgar el teléfono su madre lo llama. — Carlos hijo Angi está aquí. Carlos dentro de el dice > — Ok madre ya la atiendo. Mientras salía del estudio, Angi lo esperaba en el salón de la casa. — Hola mi amor. — Que tal Angi y eso tú por aquí. — Sabes me quedé preocupada por ti. — Si y eso a que se debe. — Vamos Carlos esos manuscrito tienen mal. — Ya estás te estás metiendo con mi trabajo Angi y eso no lo voy a permitir. — Andas de un humor por eso benditos papeles antiguos que no sabes que dicen. — A pero si te ofreciste a leerlos. — Lo hice por ti. — A bueno yo estoy sumergidos en el y no tengo tiempo Angi, tengo que hacer muchas cosas ahora. — Me estás echando. — Tómalo como quieras. Angi dejo la casa de la Torre con irá, no sabía que le pasaba a Carlos, cuando comenzó a leer esos manuscritos y ver lo que hacía su papá en la selva vio como se alejaba de ella, Angi sentía que Carlos había cambiado mucho. Después de aquello Carlos salió de su casa para ir al consultorio de Magnolia. Cuando llego a la consulta hablo con la doctora. — Necesito sacarme una duda. — Que duda Carlos puedo saber. — Tengo visiones extrañas, cosas que siento y veo. — Como cuales, explícate. — Siento que he vivido otra vida en el pasado. — Vaya... — Que otra vida, cuéntame que quieres decirme. — Estos días he tenido sueños muy extraños he estado en trance, no se cómo pero he estado en un lugar, con una mujer que no le veo el rostro muy bien. — Ok cuéntame más. — En las hipnosis que me ha hecho siento que algo me falta en mi alma. — Como que Carlos, cuéntame más tal vez pueda ayudarte. — He tenido estos sueños antes, que estoy en un templo que no sé si yo fui quien lo construyó con unas personas. — Ok dime más para saber en que puedo ayudarte a entender todo eso que me dices. — He pensado que esos sueños despierto me llevan a un lugar con un mujer que está muriendo, y me desespero porque me da un gran dolor. — Si y que más te sientes, desde cuándo sientes eso. — Estoy traduciendo unos manuscritos, y por cosas del destino, hablan de un templo y una mujer, y siento que estuve allí. — Bueno por las hipnosis que hemos realizado en anteriores consultas hablas de alguien, pero no ves rostro. — Si doctora, se que no estoy loco, pero quiero saber más de esto. — Y quieres mi ayuda. — Si doctora, pero este fin de semana viajo con mi madre a la selva. — Eso es bueno para tu madre que ha veces está sola. — Si me llevo a mi madre, voy con dos personas más. — Bueno Carlos que te puedo decir, que sigas tu sentimiento y que con lo que pueda hacer por ti te sirva. — Bueno mi duda es la siguiente. — Cuéntame... — Hay vida después de la muerte, hay seres que tienen la oportunidad de volver al mundo de los vivo. — Bueno para aclarar tu duda, puede que algunos seres reencarnen en otro cuerpo, pero con la misma alma. — Como es eso. — Que en una vida anterior puedes tener cualquier edad y reencarnar en otro cuerpo pero tú alma sigue siendo la misma, pero está dormida. — Como dormida. — Puede despertar esa alma por algún recuerdo, trauma o así como esos manuscritos que te hacen recordar una vida pasada. — Ah... ya Ok. — Que más quieres saber Carlos. — Ya estoy orientado, ahora puedo entender lo que me ocurre. — Estás bien entonces. — Si mil gracias doctora Carlos se fue del consultorio a su casa, esa noche estaba inquieto, ahora sabía porque esa imagen de mujer, en sus pensamientos. Y se fue a dormir. "Con un grito de sorpresa Selva observaba todo a su alrededor Carlos había arreglado todo para ella, era una noche romántica para ellos dos. La joven india le había agarrado el pecho y un gruñido en los labios de él se escuchó entre ellos ella estaba muy nerviosa no sabía nada de como complacer a un hombre y menos como aquel tan hermoso. Selva agarro su pecho y alzó su rostro al de el, sus ojos brillaban de deseo, cuando el deslizó una de sus manos por toda su espalda acariciándola con ternura. Ella tenía un poco de miedo, y la estaba empujando a su encuentro. Se fueron desnudando poco a poco, ella gemí contra él. Se sentía absolutamente deseada, por un ser como aquel que la estaba llevando a los placeres más dulce del amor. El pene de Carlos estaba contra ella, quedó helada cuando sus ojos buscaron rápidamente los de el, con una expresión de miedo en su rostro. — ¡Oh, por Dios, cariño! No tengas miedo. — Nunca había hecho esto. Carlos le acaricio una de sus mejillas y le dijo. — Yo te enseñare, solo déjame amarte, dejame enseñarte el placer del amor. Sus ojos se encendieron cuando sentía su corazón palpitar y se entregó a las delicias de un amante... Sus ojos cerraron solo quería sentir como la tocaba y luego, con un gruñido primitivo en su garganta mientras besaba a Selva, su pene estaba atravesando, empujando profundamente y quitando ese velo de inocencia que le quedaba a la joven india. Entonces grito, un grito de dolor y algo más; algo nuevo. La sensación plena, dura como la roca, y aún así aterciopelada de el llenó por completo a Selva. Y luego, con un gruñido Carlos la abrazo aún más. Había algo nuevo entonces, reemplazando la sensación inicial de una plenitud incómoda; algo maravilloso. Entonces Carlos comenzó a hacerle el amor más fuerte, casi como si los gritos y gemidos de Selva lo impulsarán, Selva le sostuvo la mirada a Carlos con ternura sus ojos ardiendo al ver a los de llenos de fuego. Y en ese momento, supo que era total y completamente suya. Sabía que si se casaba con el príncipe, podría ir a su tierra. Siempre le decía que quería ir a dónde había nacido, y le hizo prometer aquella noche, algo que le cambiaria el mundo después." Aquel sueño lo despertó en la madrugada, Carlos se sorprendió a sentir sensaciones nuevas. Se levantó de su cama y fue al baño al mirarse en el espejo noto que su pene tenía una erección a causa de ese sueño extraño. Porque no le podía ver el rostro de aquella mujer, se iba a volver loco, de solo pensar en ello. Necesitaba el origen del porque estaba a en su límite, y regreso a su cama, está vez se quedó dormido sin tener pesadillas. Más tarde su madre tocó la puerta y le dice. — Carlos es tarde, el profesor Robert a llamado dos veces. — Si ya escuché madre, me arreglo y salgo.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD