capítulo 20

1467 Words
Aquella noche después de llegar de la oficina Carlos Eduardo lloro solo en su habitación; eran las primeras lágrimas que derramaba desde que era un niño y lágrimas de un vacío en el alma. Carlos se había esforzado por alcanzar la cima más alta y había fracasado, en ese momento cuando encontró aquel hallazgo en la selva. El manuscrito estaba desgarrado en un punto de un margen al otro, haciendo desaparecer unas cuatro líneas. La última línea decía: Si no creyera en la maldición esto no estaría pasando estoy sufriendo ahora me toca a mi. Espero que alguien con sabiduría sepa encontrar lo que mi amigo y yo vimos dentro en ese templo, alguien que sepa como llegar a ese templo y descubra por el príncipe Carlos construyo ese hermoso monumento para una hermosa y bella Diosa oculta por la selva del Amazona. En la historia de los más viejos libros de documentación no se encuentra el nombre de este príncipe o su origen. Solo se sabe por los indígenas de la zona que hizo un templo con tanto amor para su amada y nosotros profanamos su sueño eterno y la maldición nos alcanzo. Este príncipe vivió sin esperanza de tenerla viva y fue destruido por su propios inventos como ahora que la muerte me consume y me llevara al más allá donde están ellos… Al leer aquello no podía ser, su nombre estaba allí en ese manuscrito, en esas líneas que no se veían bien, como iba hacer aquello no podía creerlo. Un príncipe entonces recordó lo que la doctora lo llevo a hacer en sus hipnosis. Sería el ese príncipe y reencarnar en otro cuerpo siglos más adelante. Al día siguiente, Carlos recibió un aviso de que íba a empezar un estudio con el doctor Eleazar Brusuela. Carlos se sentía exsauto estaba cansado porque había pasado la noche traduciendo ese papiro nuevo. Pero se levantó temprano muy temprano, se dio una ducha y se afeitó. Tomó un abundante desayuno que le hizo su madre y empleó el tiempo que le quedaba para ordenar su habitación que estaba desordenada. Había por lo menos quince vasos que recoger y lavarlos. Abrió las ventanas para orear con la brisa el aire enrarecido. Y, por último, Carlos organizó su despacho. Colocó los libros en las estanterías, vació la papelera atestada. Mientras trabajaba, iba canturreando. Carlos no se había sentido tan bien en mucho tiempo. Era como si acabara de heredar muchísimo dinero o acabaran de profetizarle que iba a vivir cien años. La electricidad que cargaba su cuerpo le hacía ir cantando por toda la casa a medida que ordenaba y limpiaba a su paso. Cuando su madre lo llamó a la puerta, este la sorprendió con un abrazo, un beso en la frente. — Mamá conseguí traducir el manuscrito ayer, no te dije nada en el desayuno para no molestarte. — Oh hijo esos es importante para ti. — Si madre y a revelado muchas cosas voy a ir a la universidad a buscar a el doctor Eleazar va ha dar una clase magistral y voy a estar allí. — Que bueno hijo. — A madre resuelve todo para cuando nos vayamos a la selva no quiero dejarla sola. — Está bien hijo me pondré en eso ya. Al llegar a la universidad y hablar con el doctor Eleazar antes de empezar las clases, este le enseña el nuevo manuscrito ya muy deteriorado, El primer manuscrito era una auténtica mala bestia, pero logré traducirlo ayer noche y dormir ocho horas. ¡No me había sentido tan bien en varias semanas! Eleazar se sorprendió y dijo. — Me alegro. Por cierto, tu teléfono estuvo comunicando que pasó Carlos, porque no conteataste. — Discúlpeme Eleazar pero estaba tan concentrado que lo descolgue no quería que nadie molestara. — Bueno muchacho te entiendo. — Ahora tenemos que esperar a el profesor Robert, el también quiere ver esto. Oh, Doctor Eleazar, suena fabuloso todo esto estamos apunto de saber algo de todo este hallazgo. Carlos se mantuvo sentado un rato en la oficina de Eleazar hasta que llegara el profesor. Cuando la dulzura de un perfume, lo sorprendió se sentía tan enamorado pero a la vez sentía un vacío, en ese momento, que pensó que iba a explotar su corazón. Mientras que afuera estaba el profesor Robert con Silvia hablando. — ¿Qué te trae hasta aquí esta mañana Silvia? — Su teléfono comunicaba y quería decirle que la agencia ya tiene fecha para viajar. — ¿Qué? ¡Oh! quiere decir que ya no leeré más los manuscrito. — ¿Yo? Bueno los copié y le traje estás, espero le sirvan para su investigación. — Eh... Bueno gracias muchacha. — Oh, no importa profesor y gracias por su ayuda. — Eh, ¡tengo una idea! Llévare estos manuscrito a un colega mío cuando sepa más de que dice, te lo haré saber y mil gracias Silvia. Silvia se despidió del profesor y se fue, ya solo quedaba ver cómo terminaba todo aquello para ella, tendría que ir a la selva para lo del modelaje y luego a su vida normal. El profesor Robert todo dirección a la oficina de Eleazar un amigo de toda la vida. En ese momento tocan la muerta y Carlos sale de su trance. — Yo abro profesor. — Está bien debe se Robert. Al abrir la puerta el profesor Robert lo ve y dice. — Estás aquí pensé que el doctor me llamaba por algo personal — Bueno vine acá para que me ayudara, sabe que conseguí en la excavacion un nuevo manuscrito un hermoso papiro, pero ya deteriorado. — Eso es interesante muchacho, vamos a verlo además hoy la dueña de los otros manuscritos me dió las copias. — Pero faltaría dos más y no sabemos quién los tiene. — Vamos Carlos con esos podemos descubrir más cosas. — Bueno eso sí es verdad. Cuando entro en la oficina le dió la mano a Eleazar y se pudieron manos a las obras. — Estoy agradecido con Dios porque la chica me dió las copias de los manuscritos de los dos papiros que le enviaron de Inglaterra. Y aqui los tengo me los acaba de dar, estaba aquí esperándome y me los entrego. — Eso es bueno Robert, ahora tenemos que ponerlos a traducirlos a ver qué podemos averiguar de esto. "Pues la maldición te caerá; y será maldito quien profane todo sueño de su amada, y maldito será el fruto de su cuerpo y de su tierra; la maldición le castigará con una severa fiebre, le infligirá locura y ceguera; y le perseguirá con la peste por siempre jamás". decir una de las partes de la copia del manuscrito que Silvia le había entregado al profesor Robert. Y seguian con la traducción aquello a Carlos lo tenía sorprendido y recordó las regresiones de la doctora Magnolia, será que ella pudiera darle origen a lo que ha veces el siente. Pero no pensó en ello sino en la traducción de los manuscritos. El doctor Eleazar dice. — Por lo que puedo leer, esto es una parte de la historia de un hallazgo grande, pero Carlos aún no han encontrado la entrada de este templo. — No aún solo hemos llegado a un entrada, pero aún no hemos logrado entrar. — Dios que grande es todo esto, es muy importante saber que hay dentro. — Aún no sabemos que allá allí adentro, cada vez los hombres que contratamos se nos van de la excavacion, cuando les hablan de una maldición y una mujer enterrada en ese templo. — Bueno por lo que dice aquí este otro manuscrito, si existe una tumba dónde está una mujer hermosa, jamás vista por alguien. — Por favor, Eleazar cómo va hacer eso. — Aquí dice que hay una cámara moratoria y en ella está una diosa, una mujer que está resguardada por ese templo. — Vamos profesor Robert estamos cerca, se que en esa excavacion, encontraremos algo más que una mujer esqueleto. — Y que vamos más vas a encontrar allí. — Porque no mejor van los dos conmigo y ven con sus ojos el hallazgo. Le dijo Carlos. — Sería muy interesante todo esto, tendría que dejar todo organizado para poder ir a la selva. — Bueno le aconsejo que lo haga, ponga todo en orden Eleazar y usted Robert también, desen la oportunidad de conocer todo este hallazgo, por algo papá perdió la vida allí, tuvo que a ver visto algo. — Si porque no además sería muy interesante todo esto para nosotros. Los tres se quedaron viendo el manuscrito, estaba emocionado con lo que descubrían al traducir esa palabras un poco dañadas. Era muy importante para Carlos saber que tenía que ver con ellos, todo en esa selva.
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