Bebimos y vimos la televisión en silencio durante unos minutos. No tenía ni idea de lo que veía; solo sentía la presencia de Jesse conmigo. —Bueno... no sé —dijo después de un rato, aclarándose la garganta—. ¿Teníamos un concierto programado para esta noche o algo así? —No. Nada. —No estaba segura de si era el momento adecuado para decirle que había decidido que no haríamos más conciertos juntos. —Podríamos hacer uno... si quieres.— Intentaba parecer indiferente. —Ganaremos algo de dinero... —No. Llevo medio día sentado frente a esa maldita cámara. —Vale, da igual. Tú eres el que siempre te quejas de que necesitamos el dinero —dijo a la defensiva—. Supongo que no lo necesitamos tanto después de todo. —No es eso, Jesse, es solo que...— Mi voz se apagó al darme cuenta de lo que pasaba.

