Quince minutos antes de las seis sigo sin saber qué ponerme. ¿Cómo debo vestirme para ir de compras a ese tipo de tiendas exclusivas a las que va a llevarme Alessandro? Tengo la sensación de que ponga lo que me ponga voy a desentonar. Mejor dicho, estoy completamente segura de que voy a desentonar..Me acerco al armario, abierto de par en par desde no sé qué hora y observo por décimo octava vez mi ropa. Resoplo; no debería de ser tan difícil. Resoplo de nuevo. Harta, extiendo el brazo y tomo un jeans y una camiseta básica blanca. Cuando termino de ponerme la camiseta tocan a la puerta de mi habitación. Giro la cabeza y consulto el reloj de la mesilla. Las manecillas señalan las seis en punto. —¡Mierda! —exclamo a media voz. Recojo la ropa que hay esparcida sobre la cama, la meto de malas

