Tristán Estos días junto a Rose y mi hija han ido muy bien, me estoy acostumbrando a verla cada mañana al despertar, amo verla así toda despeinada cuando se levanta, su ceño fruncido cuando no quiere despertarse, sus ojos brillantes al abrirlos, amo lo hermosa que es aunque no lleve maquillaje, no le hace falta, no lo necesita, me gusta tal y como es, tal y como la estoy conociendo, siendo ella nada más, con sus miedos. Eso es algo que me gustaría que no sintiera, a veces le es difícil ocultarlos, pero se que poco a poco confiara más en mi. No quise alejarme de ella ni de mi hija, pero mi padre me llamó diciendo que mi madre había sufrido un accidente, por lo cual me pidió estar en Londres cuanto antes, me despedí de Rose y mi hija, prometiéndoles regresar con ellas pronto. Lo bueno es

