Subí detrás de él y llegué a mi asiento. —¿Qué es tan gracioso? Ronnie se rió más fuerte. —Aprendiste mucho este verano, cachorrita, pero hay algo en lo que todavía necesitas trabajar. —Incliné la cabeza y él se inclinó sobre el pasillo y me dio un golpecito en la nariz—. Trabaja en tu cara de póker. —Su risa se interrumpió con sus palabras—. Tu cara era impagable. Pura repulsión mientras le escribías. —Bueno... vamos. —Le eché una mirada de soslayo, y él se inclinó sobre sus rodillas, riendo más fuerte. —Lo sé, pero hablando en serio. Él es un alfa. Y la mayoría tiene egos más grandes que una casa. Si tienes esa expresión en tu cara cuando él está tratando de coquetear contigo, o incluso hablar contigo. Te hará la vida imposible en esa manada. —El rostro de Ronnie se puso serio—. No

