—¿Qué? —Mi cerebro se congeló por un momento. ¿Qué carajos quería decir con que él era el rey? Su risa fue profunda, y mi cuerpo respondió, tensando mi vientre. —Soy el rey, cachorra. Ve a salvar a tu padre. Una vez que lo hayas hecho, dile que iré para allá pronto. —Su voz tomó un giro oscuro, y sentí que había un filo en ella. —Está bien… Lo haré. —Oh, ¿y Amy? —¿Sí? —Dile a Ronnie que debería haber llamado al número regular en lugar de a mi celular. Hay procedimientos por los que normalmente tienes que pasar para esto. Pero dejaré pasar esta vez porque es una emergencia. —Lo haré, su majestad. Su risa fue fuerte e instantánea. —No tienes que llamarme así, pequeña loba. Pero haz que Ronnie te dé mi número de celular. Me gusta que todos mis alfas tengan mi número en caso de que su

