6. Un recuerdo lejano

1280 Words
— ¿Enana? —me atrevo a preguntar mirándola. No me responde. Sigue concentrada comiendo el plato de frutas picadas que le acabo de preparar. No estoy segura si las está masticando, come demasiado rápido. Me da miedo que se atragante. Estamos recostadas en el sofá de su cuarto de estar frente al televisor. Hermes, su perro, me mira suplicante, está sentado entre nosotras. También quiere un trozo de fruta. Tomo un pedazo de manzana y se lo doy, se la traga en un segundo sin masticarla. Como su dueña. — Victoria —insisto—, ¿puedes masticar la fruta antes de tragarla? — Tengo hambre, Bec —me responde sin dejar de comer. — Siempre tienes hambre, Vic. Pero podrías tratar de masticarla antes de tragarte todo —la molesto con mi plato en la mano. — ¿Algo que estés insinuando? —me pregunta alzando una ceja sin soltar su cuchara. — Que si sigues comiendo así vas a explotar —respondo con una sonrisa burlona. — Este niño tiene hambre —me pelea. — Como quieras, enana gorda… —resoplo volviendo a mi plato con frutas. — No estoy gorda, tengo un niño enorme adentro que siempre tiene hambre. — Vic, apenas puedes ponerte de pie sola y tienes 7 meses… mídete con la comida —la reprendo. — No puedo —asegura concentrada en su comida—, cuando tú estés embarazada me vas a entender. — No quiero tener hijos, lo sabes —le rebato. — No sé cómo eres pediatra y no quieres tener niños… —Vic suspira dejando el plato sobre la mesita. Se lo terminó en menos de un minuto. Una cosa es que me gusten, querer cuidarlos… otra es saber que no voy a poder tenerlos, eso es lo que jamás le he dicho a mi amiga. — Cada persona toma sus propias decisiones, enana… —le respondo, dejando de lado mi plato. Se me quitó el hambre—. ¿Una película? —propongo cambiando el tema. — Como quieras, yo terminaré estos informes — resopla acomodándose en el sofá, tratando de acomodar su laptop sobre su vientre enorme. A veces pienso que tiene un hipopótamo ahí dentro y no se ha dado cuenta. Ese niño la va a partir en dos cuando nazca, es demasiado grande. — ¿Más trabajo, Vic? — Sí. Necesito mantener mi cabeza ocupada, Rebecca. — Debieras descansar, no trabajar un sábado en la tarde. — Descansaré en cuanto David llegue, ¿te parece? —me propone. — Eso será en un rato. Dijo que llegaría hoy. — No lo creo, Bec. Está lejos y tiene el teléfono apagado. Déjame trabajar. — Como quieras, yo veré una película —afirmo tomando el mando del televisor para buscar algo, acomodándome en el sofá—. Pero estoy segura que llegará hoy... Eso fue lo que me dijo David, el novio de mi amiga, anoche por teléfono. Que volvería hoy como fuera. Había viajado a ver a su madre. Está internada, la operarán en unos días. Me quedé con Victoria, no quería que estuviese sola esperando que su novio llegara, sé que está nerviosa con la aparición de esa mujer en su oficina. Todos están asustados. No es para menos. Atacó a David y le enterró un cuchillo. David tiene miedo de que pueda pasarle algo a mi amiga. Lo que no sabía cuando dije que me quedaría aquí es que esta enana está tan gorda que empezó a roncar, así que dormí muy poco. Aunque, con lo que pasó anoche con Lucas en el baño de este departamento, tampoco habría dormido... Si no nos hubiese interrumpido Olivia, quizás qué estupidez habría hecho ahí. Dejé de pensar, la adrenalina de estar escondidos haciendo algo indebido lo hizo mejor aún. ¿Por qué no puedo dejar de pensar en eso? Le dije que le avisaría, le pedí que no le dijera a nadie. A pesar de las ganas locas de ir corriendo a su departamento hoy, como me lo propuso, no sé si sea una buena idea. Al fin encuentro una película para ver y me acomodo más, pero estoy tan cansada que se me empiezan a cerrar solos los ojos. —Bec, tu teléfono está sonando —me avisa Victoria sin levantar los ojos de la pantalla de su laptop, que se tambalea sobre su hipopótamo mientras ella teclea. Los abro de inmediato para tomar mi teléfono. Es un correo electrónico. Aunque sospecho de quién puede ser, no sé si quiero abrirlo. La curiosidad me gana. Tomo aire profundo y lo hago. __________ De: O. Blanchard Para: Rebecca Wilson Asunto: ¿Me vas a contestar? Lo logré, Bec. Me voy en dos días a Ghana, como ambos queríamos. Aún hay vacantes. ¿Quieres ir conmigo? Por favor respóndeme. No has respondido mis correos en todos estos meses… Me gustaría oír tu voz. Que fuéramos juntos. Te extraño. No dejo de pensar en ti... _________ Suspiro cerrando mis ojos y aprieto el teléfono a mi pecho con ambas manos. Jamás pensé que fuera a hacerlo… — ¿Estás bien? ¿Quién era? —me interrumpe Victoria. No sé en qué momento empezó a mirarme. — Nadie, un correo spam. Nada importante. — Wilson, estás pálida. ¿Todo bien? — Sí, Vic… —insisto tragando saliva. Tiro mi teléfono en la mesita de centro y me acomodo otra vez para tratar de ver la película. — No te ves bien, Bec —asegura con los ojos entrecerrados. — Tu te ves gorda, Enana —replico molesta para que deje de interrogarme. — Gracias, Rebecca. Gracias por atacar la autoestima de una embarazada —se queja volviendo los ojos a la pantalla. La ignoro y cierro mis ojos. No debí abrir ese correo. La curiosidad es una mala compañera cuando tratas de dejar tu pasado atrás. El recuerdo de lo entusiasmados que estábamos cuando me entregaron ese panfleto, su sonrisa de felicidad y la idea de partir juntos a trabajar con niños necesitados nos parecía excitante. Un momento feliz, un recuerdo feliz...y lejano. Así debe permanecer, como un recuerdo lejano… ¿Podré sacármelo alguna vez de la cabeza? Llevo meses intentándolo, y esos correos no me ayudan. Recibo al menos una vez a la semana un correo de él. Jamás he respondido a alguno de ellos. Quizás llegó el momento. Así pueda partir y olvidarse de todo eso. Me incorporo para tomar mi teléfono y contestar. _________ De: Rebecca Wilson Para: O. Blanchard Asunto: Buen viaje Espero sea una experiencia increíble. Salva a todos los niños que puedas. Te mereces esta oportunidad. Suerte. _________ Presiono enviar y bloqueo el teléfono de inmediato, tirándolo otra vez sobre la mesita. — ¿Estás segura que era un correo spam? —vuelve a preguntar Victoria. No sabía que me estaba observando. — Segura, enana. Sigue trabajando, yo trataré de dormir un poco aquí —sé que no me ha sacado los ojos de encima, así que opto por ignorarla nuevamente, acomodarme y cerrar mis ojos. Espero que con esa respuesta no vuelva a escribir. Primero Lucas y ahora este correo… No, necesito dejar de pensar. Son las 5 de la tarde, en un par de horas Lucas empezará a insistir. Necesito dormir, pero se me encogió el estómago. No quiero recordar todo eso, me fui sin despedirme, sin mirar atrás. Era lo mejor. Lucas me ayudó a olvidar hace 3 días. Quizás pueda ayudarme a olvidar esto también… Creo que lo llamaré. Necesito que me ayude a olvidar. _____________ ¿Olvidar? Parece que Bec lo llamará sólo para olvidar...¿o porque realmente quiere hacerlo?¿Qué creen?
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