[POV Camila]
—No le vayas a decir a la abuela lo que pasó ayer con tu mamá, ¿entendido? —Le dije a mi hijo acomodando su cabello algo alborotado
—Pero ... ¿por qué? A lo mejor los abuelitos hablan con mamá, y así ella ya no te vuelva a pegar
—No amor, ya te dije que no le digas y eso harás ¿Si? —Traté de sonar lo más dulce que pude y él asintió haciendo una mueca. Sabía que él me quería ayudar - Bien, entonces toquemos. - toqué el timbre y Bruno el mayordomo abrió la puerta
—¡Abuelito! —Mi hijo corrió hacia mi padre y él lo tomó en sus brazos
—Buenas tardes Señorita Camila. - saludó el mayordomo de mis padres al verme entrar
—Buen día, Bruno.
—Flaca. - mi padre me abrazó al verme
-Hola papi. - saludé a mi padre con un beso en la mejilla - ¿Y mamá? —Pregunté
—Está en la cocina con Angie, ¿y Fernanda?
—Está trabajando, ya sabes la empresa.-traté de defender a mi esposa
—Tú y yo también trabajo en una empresa y no nos tiene tan "ocupados" —hizo comillas con sus dedos - Pero bueno, que gusto tenerlos por aquí. - me abrazó y besó mi frente
Dejé mi bolso color blanco sobre el living de la sala de estar, mi hijo entró primero que yo en busca de mi madre.
Al entrar encontré a mi madre cocinando junto a Angie, la cocinera.
Saludé a ambas con un beso y seguida por un abrazo.
—Mi niño, tu abuelo y yo te tenemos una sorpresa. - le dijo mi mamá a mi hijo
—¿Cuál, abuelita?
—Ve al estudio a descubrirlo por ti mismo. - mi hijo no demoró y salió corriendo dirigiéndose al estudio
—¿Ahora que le compraron? —Pregunté - Ya les dije que no quiero que lo consientan tanto, al rato cuando esté más grande vendrán los problemas y ...— me interrumpió
—Alex es un niño, mija. Además es nuestro único nieto. - me guiñó el ojo
—¡Mamá, gana ...— entró mi hermano Anthon hablando y se calló al verme - ¡Hermanita! —Corrió abrazarme - Aww te extrañé un buen.
—Anthon no me dejas respirar. - dije con dificultad y él me soltó, pero la sonrisa de su rostro seguía
—Lo siento ...— besó mi mejilla - ¿Y mi sobrino? —Preguntó mirando a todos lados
—Está en el estudio buscando su obsequió. - respondió Angie
—¿Ya lo vió? —Preguntó
—No, aún está buscando. - mi madre respondió
—Voy con él. - no dijo más y salió de la cocina
—Todos te extrañamos mucho. - dijo mi madre
-—Me incluyo, señora Sinuh. - dijo Angie y la abracé
—Yo también los extraño mucho a todos. Hablando de todos, ¿Y Sofi? —Pregunté al notar la ausencia de mi hermana pequeña
—Fue con tus primas de compras.
Mientras hacíamos Angie, mi madre y yo una agradable charla, cocinabamos. El plato de hoy era milanesa de pollo, ensalada rusa acompañada de un spaghetti delicioso que mi madre sabe hacer.
—¡Mami, mira! —Voltee a ver donde provenía el grito de Alex
Venía montado en una bicicleta deportiva color roja, mi padre venia sosteniendo a mi hijo de la cintura para que no cayese y se lastimara. Anthon venía grabando la escena con su iPad.
—¿Te gustó, mi niño? —Le preguntó mi mamá a Alex
—Si abuelita, gracias. - agradeció
—De nada mi niño.
—Abuelito, vamos al jardín a dar vueltas. - le dijo Alex a mi padre y sandwich salieron al jardín
—Él es un niño increíble. - dijo Anthon al ver a mi hijo emocionado
Después de que la comida estaba lista, la llevamos al jardín, porque comeríamos ahí.
Durante la comida mi hermano nos contaba que está seleccionado para jugar en la selección Estadounidense, si, mi hermano sabe jugar fútbol muy bien. Desde que era pequeño esa es su pasión.
—¿Entonces serás famoso, tío Anthon? —Le preguntó Alex a mi hermano
—Algo así campeón.
—Mamá Fer también es famosa. - dijo y Anthon asintió - Ella es la mejor empresaria del mundo. - dijo orgulloso de hablar de su madre
—Lo es ... Pero ser famoso no significa ser mejor persona, hijo. - le dijo mi madre a Alex y él se quedó pensando
—Tienes razón, abuelita.
La comida transcurrió, hasta que todos terminamos y ayudamos a levantar todo.
Anthon y mi padre seguían entretenidos con mi hijo en ayudar a andar en su bicicleta nueva.
—Lo subo a su habitación. - habló mi padre con Alex en sus brazos
—Si papi.
—¿Te dejo esto aquí? —Habló Anthon entrando a mi casa con la bicicleta de mi hijo
—Déjala en la sala - mi hermano asintió y dejó la bicicleta en donde le indiqué - Te apuesto que mañana no dejará de jugar con ella y Jack.
—Apuesto lo mismo. - sacó su celular de su bolsillo del pantalón - Son casi las ocho, ¿Fernanada aún no llega? —Volvió un metro de su celular
—No, ella llega como a las diez.
—¿Pues que hace? Papá nunca llegaba tarde y eso que siempre ha tenido éxito.
Anthon tenía razón, nuestro padre nunca llegaba a más tardar de las seis de la tarde.
—Pues si pero ella tiene mucho trabajo. - en ese momento se escuchó que mi padre venía bajando las escaleras
—Mi nieto sigue dormido, vamos Anthon. - se acercó a mí y me abrazó dejando un beso en mi frente - Nos vemos mañana la empresa, hija.
—Claro papá, gracias por traernos.
—Yo me quedo pa, quiero hablar más tiempo con Mila. - dijo Anthon
—Pero ya es tarde hijo, ¿cómo te vas a regresar?
—Me voy en un taxi, no te preocupes vete tranquilo, yo después llego. - mi padre asintió y salió de la casa - Dime ¿cómo te trata Fernanda? prefuntó al ver que mi padre cerró la puerta
—Ella ... ella me trata muy bien.
—No mientas Mila, dime, soy tu hermano. Puedes contar conmigo. - yo bajé la mirada al suelo y él me tomó de la mano - Ven, hay que sentarnos. - caminamos hasta el sillón de piel - Respóndeme, Mila.
—Ella me trata bien ...— dije sonando lo más creíble
—Mientes.
—No ... ella es muy linda conmigo.
—Mientes. Me estás mintiendo, ¿por qué la defiendes tanto? - Aver Cami, tú y yo sabemos que no es así.
—No te estoy mintiendo Anthon. - mentí - Ella me trata bien ...— volví a mentir
—Ok, sé que me mientes, lo delata tu mirada. Sabes que cuentas conmigo siempre ¿Ok? —Asentí y me abrazó - Yo me voy.
Nos pusimos de pie, y me volvió abrazar. Sabía que mi hermano me conocía como la palma de su mano, él sabía cuándo estaba feliz, triste o estaba mintiendo. Era como mi brujo, sabía mi estado de ánimo con sólo verme.
—Cualquier cosa me llamas ¿Ok? —Asentí y dejó un beso en mi frente - Sabes que te amo demasiado, que siempre contarás conmigo en lo que necesites. Yo siempre estaré contigo y con mi sobrino.
—Gracias ...— lo volví abrazar y escuché que la chapa de la puerta se abrió
Anthon y yo nos separamos y encontramos a una Fernanda que venía llegando del trabajo con su respectivo traje de ejecutiva.
—Cuñada. - dijo mi hermano al ver a Fer
—Ah, hola. - se acercó a saludar a mi hermano con un estrechamiento de manos ya mí ignorándome por completo, como siempre
—¿Apenas saliste de la oficina? —Preguntó Anthon
—Sí, tuve mucho trabajo.
—Ya veo. Bueno, yo me voy, adiós hermanita. - besó mi mejilla - Adiós Fer. - se despidió de mi esposa y salió por la puerta
—¿Qué hacía tu hermano aquí? —Preguntó tras ver que Anthon salió
—Hmm fuimos a casa de mis padres y Anthon se quedó un rato aquí. - dije con miedo porque no quería que me pegara de nuevo
—¿Fueron a casa de tus padres? —Asentí - ¿Con permiso de quién?
—Solo fuimos a verlos y ...— me interrumpió
—¿Y esa bicicleta? —Miró la bicicleta de mi hijo
—Mis padres se la regalaron a Alex ...
—Ah, ¿y se puede saber por qué? —Preguntó
—No lo sé, . Él no tenía bicicleta porque nunca le hemos comprado ninguna ...
En ese momento ella me tomó de mis muñecas para lanzarme al sofá y darme una gran bofetada. Sentí mi mejilla que iba a estallar del dolor, me ardía.
—¿¡Me estás tratando de dar a entender que no soy responsable con mi hijo !? - gritó
—No Fer ...— no me dejó terminar porque sentí otro golpe sobre mi otra mejilla. Mis lágrimas comenzó a caer sobre mi rostro
—¡Cállate Camila, por favor CÁLLATE!