El calor de las sábanas aún envolvía su cuerpo, pero Kleo no dormía. Aunque cualquier persona que la conociera lo suficiente sabría que no es así. Sus ojos estaban cerrados. La respiración, calculada. El ritmo, controlado como si cada exhalación pudiera delatarla. Fingía el sueño con una convicción que no tenía nada que ver con la comodidad. No había paz en ese cuerpo tendido. Solo alerta. No sabía qué la había hecho decidir que fingir que dormía era la mejor opción, si la falta del peso de James en la cama, el leve sonido de su voz desde el otro lado de la puerta o el miedo a enfrentarse a las consecuencias. Desde su posición, apenas si distinguía las palabras. Solo frases sueltas, fragmentos a los cuales no le encontraba sentido. —…no tiene que saberlo aún…te dije que no era el mom

