James se abrió paso por el cuerpo de su mujer, con una sensación dolorosa en el pecho, pero que aún así no era capaz de refrenar el deseo que se había despertado en su cuerpo. El cual había estado refrenado por sus ambiciones. Ver como las heridas que le había causado a su esposa le impedían aceptar una mínima muestra de cariño y confianza, le hacía replantear sus planes, pero no los suficiente para detenerlos. Se separó un momento, con la respiración agitada, y la sangre corriendo caliente por su cuerpo, mirando la vulnerabilidad que rodeaba a su esposa. Tenerla en su cama era una visión que deseaba grabarse en la mente. Está entrega era diferente a cualquier otra y ambos lo sabían. Sin embargo, al recordar que Kleo no quería lo que le estaba entregando, sintió un revoltijo en su p

