VI

1755 Words
Einar se retiró del salón a paso veloz sin un rumbo fijo, no tenía ánimos de ir a su casa y era muy tarde para dirigirse a sus actividades normales.  — ¡Einar! — llamaba la chica de cabello oscuro caminando detrás de él.  — ¿Sí? — Giro mirándola interrogante.   ¿Qué iba a decirle ahora?, Adara no pensó en que haría o diría, solo quería seguir aprovechando aquella fuerza que ese día la invadía y asegurarse que su ahora amigo estuviese a salvo.  —Yo— Adara se pausó buscando en su mente las palabras —veras… — pensaba y pensaba, pero no sabía que más decir, su mente había decidido abandonarla,  — ¿Quieres pasear un rato conmigo? — soltó de golpe Einar     No quería estar solo y Adara parecía muy interesada en lo que le sucedía por estos días «¿Podre confiar en ella? Me rechazará o se alejará pronto, como todos» Barias cosas le rondaban por la cabeza al más alto, una detrás de la otra como un rio imparable.  —Si – respondió interrumpiendo la trémula corriente que se formó en la cabeza del muchacho.  —Bien, entonces vamos — El castaño se paró en seco, recordando que él no solía visitar lugares “normales” para la gente de su edad. Rasco su nuca dibujando una sonrisa tímida en sus labios — Deberás guiar tú, me temo no conozco muchos lugares donde podamos ir, ya sabes generalmente solo voy donde Agust diga.  Era tan hermoso poder verlo así, ese definitivamente era el día de suerte de Adara. Tomaría cada oportunidad que le llegase ese día, ya quedaría tiempo mañana para regresar a ser la tímida chica de siempre. Tomó entonces la mano del más alto para guiarle por la ciudad.    —A-Ada-ra ¿Estás segura de esto? — hablaba, aun nervioso el castaño mirando el autobús.    Se encontraban en la parada de autobuses no muy lejos de la escuela, los ojos verdes del chico estudiaban de un lado al otro el vehículo frente a él.   —Si — le miró algo extrañada por su nerviosismo  — ¿Es la primera vez que subes a uno? — un leve sonrojo apareció en las mejillas del joven.  — ¡¿No?! – Confeso avergonzado pero incómodo, solo había subido a uno una vez en su vida y no le había agradado mucho.  Había archivado la experiencia como uno de los diez momentos más embarazosos de su vida.  – Seguro te parezco un hijo de p**i ahora – se rasco la nuca algo incómodo.  La joven extendió su mano con delicadeza, en su expresión no se veía nada de la burla que Einar esperaba encontrar.  —No te preocupes ¿Te sentirías más cómodo si te tomo de la mano? — ofreció Adara con una sonrisa, tomando la mano del contrario con suavidad, cosa que produjo un recorrer eléctrico entre los dos.  —Gracias. — respondió en un susurro sin verla.  —Es mejor irnos ahora – afirmo ella, tirando con calma de el para guiarlo por las escaleras.     Una risita escapo de la joven, cuando el castaño pasó sin pagar y ella tuvo que ir a su rescate, nunca pensó que tomar un autobús podría ser algo tan asombroso.    Adara pensaba donde debería llevar a Einar primero, si esa era la única “cita” o algo así que había logrado obtener junto al chico que robaba su aliento, debía llevarlo a algún lugar especial, resoplo frustrado por tener la mente en blanco, quería causar una buena impresión, además de un buen recuerdo.  Unas risas sibilantes del castaño llamaron su atención, parecía estar entretenido viendo a cada pasajero distinto que subía y bajaba del transporte.    — ¿Cómo hace el chofer, para ir adonde cada una de estas personas le pide? — preguntó al aire sin dejar de observar todo a su alrededor.  La pregunta por si sola tomo por sorpresa a Adara, para ella el funcionamiento del autobús era algo tan cotidiano, que jamás pensó en que alguien vivo no supiese cómo funcionaba el transporte público.   —No, no es así como funciona – se apresuró a explicar — cada autobús transita una ruta definida, las paradas ya están establecidas, depende de los pasajeros escoger y subir al correcto, al igual que escoger la parada más cercana a su destino, todo depende de donde quieran ir.  —Eso si es extraño — soltó el sin pensar, haciendo reír a la de ojos azules.  — ¡Ya sé adónde iremos! — Sus ojos se iluminaron con emoción – este autobús en particular transita cerca de un centro comercial muy especial, tiene algunos juegos mecánicos y muchos locales de comida, también locales increíbles con ropa maravillosa, peluches hermosos, seguro encontraremos que hacer ahí, creo que te gustará.    — ¿Menciono comida? — susurro Mauvais apareciendo en el hombro de Einar, este lo empujo levemente con la mano tratando de silenciarlo.  Nadie más podía verlo o escucharlo si este no deseaba, esto no impediría que la gente tomase por loco al castaño si de pronto hablaba al aire. Adara observó extrañada el movimiento del castaño quien rio sacudiendo su mano.    — Un mosquito — se excusó, sin prestar más atención al boku que lo miraba molesto regresando a la gema de Fantazja.    Bajaron en la parada esperada justo frente al centro comercial, Einar miro con algo de asombro aquel edificio impactante, bullicioso, lleno de vitrinas muy bien arregladas, tiendas que desprendían olores maravillosos, todo aquello le parecía tan diferente. Mientras se acercaba cada vez más y más, seguía de manera casi mecánica a la joven por temor a perderse. Todo era extraño a las únicas tiendas donde acostumbraba ir el joven, eran a las de alguno conocido de su padre y ni siquiera podía elegir algo por sí mismo, era su padre quien ordenaba que debía usa, comer o comprar.  En medio de su caminata llegaron hasta un almacén donde se encontraba su fotografía en el escaparate.  — Casi había olvidado esa fotografía — comento casualmente, el día de dicha imagen, participo en un recital de piano por la mañana y justo después en una cesión de fotos para una marca de un amigo de su padre, se detuvo observándola recordando los cansinos días que aglomeraban su agenda.  —Puedes creer esto – sonrió de lado sin apartar la mirada, restando importancia a sus recuerdos – Todas suspiran por la persona en esa fotografía, nada más alejado de quien soy realmente, solo mira cuantos retoques tiene. — Einar rio para sí, sin apartar la mirada de la foto, Adara solo bajo su mirada se sentía avergonzada al pensar que ella tenía esa fotografía entre su colección era una de sus preferidas.    Unos gritos fueron la alerta que corto la burbuja en que ambos se encontraban, haciéndoles mirar a la turba que comenzaba a formarse demasiado cerca para gusto del joven.  — ¡Es Einar Iquelo!   — ¡Quiero su autógrafo!  — ¡Dame un hijo! — eran algunos de los gritos que se escuchaban entre la multitud de jóvenes, el castaño abrió los ojos tan grandes y redondos como platos. Un solo día ¿Era mucho pedir? Dejar de ser Einar Iquelo por un solo día, bufó comenzando a retroceder aterrado.  Adara se apresuró a tomarle por el brazo y comenzar a correr casi arrastrándolo, así comenzó la persecución por todo el centro comercial. Sus fanáticas eran implacables, ni la determinación de Dreamlike su más grande archí enemigo (y hora padre) por conseguir su objetivo podía compararse a la de esas chicas.    En un giro rápido por las escaleras de seguridad lograron perderles, quedando totalmente agotados, ambos se dejaron caer sentados en el descanso de las escaleras, jadeando en busca de aire, escapar de esas chicas era peor que luchar contra cualquier villano.  —Lo siento— habló agitado aun por correr tanto.  — ¿Por qué? —  Adara lo miró confundida recuperando el aliento.  —Por hacerte pasar por esto. — señaló con la cabeza al pasillo refiriéndose a la persecución.  —No es nada – rio restando importancia a la persecución – incluso fue algo divertido, esas chicas tenían mucha energía. Has visto como una incluso fue capaz de saltar por encima de la barda de seguridad de esas escaleras.  —Lo sé y luego esa otra que venía al frente apenas se detuvo cuando se estrelló con la banca. — ahora ambos reían recordando cada suceso, por un segundo un sentimiento muy familiar les invadió, era la misma sensación de estar con su compañero de batalla.    Los dos se miraron atentamente, llenándose de aquel extraño momento apartaron sus miradas con nerviosismo. Cada uno se reprochaba el comparar al contrario con su compañero de lucha.  —Deberíamos salir de aquí — interrumpió ella, el silencio que se había formado luego de su intensa conexión.  —Sí, pero ¿Cómo las evitaremos?   la joven de ojos azules se acomodó frente a él, apartando un mechón de cabello que tenía en su rostro, estudiando con cuidado los rasgos del contrario, pensando en cómo podría esconderlo, acorto la distancia sin percatarse de ello. Solo regresando en sí, al sentir la exhalación nerviosa del castaño que se encontraba en chok, por tenerla tan cerca.  —Y-yo, bueno yo… — regresaba a ser la misma chica nerviosa de siempre, esa cercanía anormal le recordaba por completo su nerviosismo.  Einar sin querer, se movió ligeramente ocasionando un pequeño rose de labios, que la hizo dar un salto hacia atrás a la chica, dejando su rostro completamente carmín.  —Lo lamento, yo...— se apresuraba a decir el más alto, pero ella le interrumpió de golpe no quería hablar más del tema, eso la superaba.  —¡No e-e-es nada! Iré a-a conseguir t-te un disfraz ¡Si, eso es, un disfraz! — camino un tiesa hacia la salida, sin mirar atrás.  —Adara – llamó este revisando sus bolsillos.  — ¿Sí? — giró con el cuerpo entumecido.  —Toma – le extendió una tarjeta negra— Puedes pagar con esto si deseas, es una extensión a mi nombre a sí que no deberías tener problemas – finalizó.   Ella asintió tomándola, su mano provocando un leve roce con la del joven, haciéndola dar un salto hacia atrás. La misma mano que horas antes tomaba sin problemas, ahora le ponía nerviosa, de dos saltos más se alejó de él, corriendo de regreso al edificio principal, rogo porque su corazón dejara de latir tan aceleradamente.    
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