—Sí que olvidas rápido – habló burlón el pequeño ser mágico n***o, materializándose sobre la cabeza del chico —Supongo que es la ventaja de tener un corazón joven, todo sucede de manera rápida y sin control.
El felino se deslizo de manera perezosa de los cabellos castaños, volando con una pirueta en el aire.
— ¿De qué hablas? — respondió avergonzado.
Dirigiendo su mirada a algún punto lejos de Mauvais, el joven entrecerró los ojos, analizando las palabras del boku.
—Que apenas ayer llorabas, caminabas por las esquinas lloriqueando por la chica del traje rojo y ahora estas detrás de esta otra — la criatura volaba buscando quedar frente a su mirada; pero el otro lo evitaba con ferocidad — Claro que para que conformarte con un simple panecillo, si puedes comer un delicioso filete, aunque yo comería ambos, los buffet son la mejor comida después de todo — el estómago del felino alado sonó como si no hubiese comido incluso el desayuno de Einar esa mañana.
Einar cubrió su rostro con su mano, se sentía un tonto, por si quiera considerar que Mauvais diría algo útil que no tuviese que ver con comida.
—Mauvais ya cállate, no entiendes de lo que hablas.
—Tú tampoco jamás has tratado con mujeres que no tengan alguna orden proveniente de tu padre. — el castaño retirando su mano del rostro, le dedicó una mirada molesta apunto de contestarle, de no ser por el sonido de la puerta abriéndose, el pequeño se acomodó rápidamente a su escondite favorito, entre las ropas de su soñador.
En señal que se estaba divirtiendo demasiado con toda la situación, quería presenciarla en primera línea y no escondido en la gema.
—Conseguí algunas prendas que podrían ayudar ocultando tu identidad.
Los ojos azules de Adara permanecían sin mirar los de Einar, aun nerviosa por el rose anterior, extendió las bolsas con un leve temblor en su mano no tenía el valor de enfrentar al chico ahora.
—Gracias.
Einar se puso de pie tomando la bolsa donde se encontraba "el disfraz", las palabras de Mauvais resonaban aún, si bien la analogía de la comida no tenía sentido para él, la parte de no tener contacto con chicas si hizo mella en su mente. ¡Bien!, él no había tratado con muchas mujeres fuera de su papel como hijo de la familia Iquelo, claro que conocía muchas; pero todas eran iguales, cabezas huecas, pretenciosas, que solo pensaban en la dieta de moda o como acercársele para conseguir el favor de su padre. Adara estaba kilómetros de distancia de ellas, tenía algo distinto de las demás que antes no había notado, posiblemente por la incomodidad que antes se imponía entre ellos o quizás por siempre tener a Royal Red en sus pensamientos, no sabría decirlo con certeza.
Lo único que podía afirmar era el querer poder conocerla más, saco de la bolsa una chaqueta negra de cuello alto, gafas y un sombrero verde con orejas de gato.
—Esto tiene que ser una broma – susurro sosteniendo el gorro.
— ¿Sucede algo? — la chica lo miró temiendo haber elegido mal, en la tienda aquel gorro se le había hecho muy tierno. Pero ahora que le veía de nuevo mientras Einar lo sostenía, le parecía que eso era algo que no iba para nada, con estilo refinado que el Iquelo desprendía — Lo siento elegí mal verdad, con los apuros no pensé mucho en que traer.
Por desgracia, Adara tampoco tenía mucha práctica en cuanto a comprar artículos “masculinos”, su relación más cercana con un chico aparte de su padre era Black Knight y a él solo lo veía enfundado en ese traje oscuro más parecido a un ninja, que al de un caballero. Ellos siempre discutían sobre la particular elección de moda del caballero, así que tampoco podía ser un buen punto de referencia.
— No te preocupes — apresuró preocupado de herir los sentimientos de Adara — Mira — señaló colocándoselo, más porque la chica dejará de culparse, que por comodidad. — Ahora si deberá pasar la prueba, espero podamos seguir con nuestro paseo en paz.
— ¿Aun quieres continuar?
Adara no podía esconder su felicidad por aquella declaración, temía que con la persecución el castaño estuviera cansado y decidiese ir a su casa, así que escuchar aquello la hacía emocionar de sobre manera.
—Sí, dije que pasearíamos y eso aremos. No creo que la persecución cuente como paseo — rio caminando a la salida de las escaleras.
Ella le siguió de cerca sonriendo, había acertado el gorro le quedaba muy lindo, deseaba poder tomar una foto de Einar usándolo. Era una imagen tan tierna, el joven generalmente usaba chalecos elegantes, pañuelos de seda y cosas formales, ella al fin cumplía su deseo secreto de verlo con algo más informal.
—Es momento de la verdad — suspiró mirando a algunas chicas que pasaban.
— ¡Espera! — llamó la peli negra corriendo a esconder algunos mechones rebeldes que salían del gorro. Las chicas los miraron por un par de minutos poniéndoles nerviosos, pero luego continuaron su camino como si nada.
— ¡Estupendo! — celebraron ambos para continuar, con el paseo que anhelaban.
Adara le guio a través del centro comercial, entraron en muchas tiendas, observaron diferentes videojuegos, dulcerías y sitios de comida donde Mauvais rogaba entrar desde el bolsillo de la chaqueta, culminado con la zona de librerías y manualidades en las cuales la joven dudaba entrar; pero Einar la animaba con emoción.
Él pudo maravillarse ante el cambio de su acompañante al estar dentro de aquel lugar, verla embelesada como una niña ante las texturas de cada tela, como sus ojos chispeaban con cada pequeño artículo que encontraba. Al final no pudo evitar comprar algunos de los materiales que su compañera deseaba, a pesar de las negativas de la chica porque este lo hiciese.
—Tómalo como mi regalo de agradecimiento por acompañarme hoy. — fue la única respuesta que obtuvo provocando un sonrojo, si ese día era un sueño no quería despertar nunca.
Mauvais canto victorioso cuan hicieron una parada por la heladería, su alegría no duro mucho, Einar no le estaba comprando helado, ni siquiera lo dejo acercase al suyo, el felino chillo enfurruñado totalmente ignorado por su soñador, desapareció en la gema unos minutos después de su berrinche. Al terminar el helado decidieron reanudar su diversión, Adara retomo el camino guiándolo a las atracciones mecánicas, sin pensarlo, la más baja lo arrastro hasta la montaña rusa, caminando a grandes zancadas, entre saltos de emoción. Ama mucho las atracciones mecánicas, en especial las de emociones fuertes.
— ¡Vamos es una de las mejores atracciones! — decía con alegoría, casi a punto de dar pequeños saltos.
— ¿No hablas enserio? ¿Verdad? — El castaño contemplaba intranquilo la velocidad con la que el juego se movía, su mente estaba tan absorta en ver como subía y bajaba, que no se percató de como subía al juego hasta que ya estaba sentado junto a Adara quien se movía en su asiento, totalmente exaltada por la emoción de subir al juego.
El carro comenzó a moverse lentamente subiendo una gran cuesta «Esto no esta tan mal» pensó el chico acomodándose para disfrutar del tranquiló paseo, antes de que el descenso comenzara a una velocidad increíble haciéndole sentir que se estrellaría contra el piso, un grito agudo escapo de él sin permiso alguno.
En el trayecto, el chico trataba de ahogar más gritos nerviosos que le hacían sentir avergonzado, de reojo podía ver como su acompañante reía emocionada ante cada giro nuevo, no dejaría que Adara pensara que era un asustadizo niño rico. Tan pronto el carro se detuvo Einar se puso de pie corriendo a un basurero cercano, mareado, cansado y hasta algo traumatizado, dejo que todo saliese de el en el contenedor.
Mauvais reía desde un costado, viendo como el karma se cobraba el no haber recibido helado esa tarde.
—Uno pensaría que como Black Knight estarías acostumbrado a emociones fuertes — susurró burlón el felino.
Einar no pudo responder por que las náuseas ganaban la batalla nuevamente.
—Creo no fue bueno ir por ese helado – habló su compañera, apenas llegando al lado del chico que comenzaba a recuperar lentamente su color.
—N-no, no, es que me ha tomado por sorpresa – aseguraba sintiendo aún la peligrosa sensación de su estómago deseando voltearse a traición.
Adara coloco su mano sobre la espalda del chico brindándole aliento, reflexionando sobre un punto muy importante que no había considerado antes.
— ¿Tampoco habías subido a una montaña rusa antes? — los ojos de la chica se abrían de par en par por la sorpresa.
De nuevo algo que para ella era normal, para el chico no. Nunca imagino como el joven frente a ella podría reaccionaria si esa era la primera vez que subía a un juego. Se regaño mentalmente, debieron comenzar por algo más tranquilo. Einar negó suspirando totalmente avergonzado por la escena, parándose firme aun con el maro a flor de piel, no quería dañar más su imagen con la joven.
—Fue un viaje encantador. — mencionó tratando de sonar casual por sobre su malestar — Si le hubiese pedido a mi padre subir a algo así, seguramente se habría negado alegando que golpearía mi rostro, dañaría mis manos o cualquier cosa que podría arruinar mi futuro. Eso si no usaba la carta, de es indigno para un Iquelo – giró los ojos recordando las molestias que ser el hijo de Oberón Iquelo le causaba.
Adara escucho atentamente, renovando su determinación de acompañar a su querido castaño, ella se encargaría de mostrarle todo lo que pudiera de su mundo.
— ¡Entonces, debes subir a otras atracciones! No te preocupes, iremos a una más lenta ahora – sonrió mirando la atracción con góndolas que giraban con suavidad en la rueda que servía de eje. – iremos a esa, la rueda de la fortuna seguro tiene unas vistas muy hermosas.
El asintió no muy convencido, su reciente experiencia estaba grabada en su mente.
—Si…
Las palabras del joven quedaron inconclusas, gracias a la intervención de otra voz detrás de ellos.
—Einar Iquelo ¿Qué piensas que haces? – El dueño de la voz lo inspecciono de pies a cabeza, con esa gélida mirada llena de reproche, el aludido se tensó terriblemente conocía muy bien a su interlocutor. — Y vestido así es ridículo.
La sentencia en la voz de Oberón, congelo el corazón de la joven dejándola totalmente desarmada. Sentía que había hecho algo muy malo, sin saber que era.