Raven dejó a Carlie en el asiento del coche y la tapó con su abrigo. Cerró la puerta y lo rodeó para meterse en él. —Tengo que ir a la policía —le dijo cuando entró y puso las llaves en el contacto. —¿Estás segura? —Hay que denunciarle. Si no lo hacemos puede acusarme a mí por agresión —Tú no fuiste quien lo golpeó. —Pero me denunciará... Tratará de hundirme. —No será capaz... —Sí que lo será. Por favor, llévame a la policía o deja que me vaya. —No te voy a dejar, Carlie... Ella empezó a temblar y se mordió los labios para evitar que los nervios pudieran con ella. Raven le cogió la mano y se la apretó empujándola hacia él hasta que su cabeza reposara sobre su hombro. —Sácalo fuera, Carlie... No lo reprimas. —No... —contestó conteniendo sus gemidos—. Cuando termine en la policía

