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1350 Words

La luz se coló por sus ventanas para anunciarle que un nuevo día había llegado. Lizzie se refregó los ojos, aún hinchados por la cantidad de lágrimas que había derramado la noche anterior al pensar que a lo mejor aquella era la última noche en la que se dormía como esposa del hombre que amaba. Se levantó con cuidado, agradeciendo que su cuerpo ya no le doliera y mientras se dirigía a su baño, Aída tocó su puerta. -Señorita Elizabeth, el doctor ya está aquí.- le anunció la mujer y una vez que oyó su respuesta se marchó conforme. El médico revisó a Lizzie con particular detenimiento y luego de escribir demasiados papeles finalmente sonrió. -Señora Fernandez Geller, oficialmente está usted de alta. Le voy a recetar algunos medicamentos, sabe que luego de la cirugía algunas hormonas ya

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