Gracias a todo el conflicto generado, para Allan fue fácil tramitar el divorcio de Debby. En pocos meses se lo concedieron, en parte, por la firme colaboración de Brian. Él no solo le debía ese alivio a la mujer, sino que también lo necesitaba porque quería legalizar al fin su relación con Sylvia. Aunque iba a pasar unos buenos años en prisión, que gracias a toda la colaboración que le prestaba a la policía se redujo a quince años, desde ya ansiaba estrechar los lazos que lo unían a su amada y a su hija. Deseaba construir una verdadera familia. Con Debby, la batalla que le quedaba era con respecto a la repartición de los bienes. Un derecho que, en parte, la mujer no quería. Debby solo deseaba alejarse cuanto antes de esa gente tóxica que tanto dolor y sufrimiento lo había creado. All

