El calor de un grueso, fornido, musculoso y grande cuerpo me envuelve, sacándome del reconfortante sueño en el que me encuentro. —Mmmmmm —lo oigo murmurar en mi oreja, segundos antes de sentir sus labios en mi cuello. Sus brazos me empujan hacia atrás, apretándome contra su pecho. Me estremezco involuntariamente, tratando de estirarme cual gata ante las deliciosas sensaciones que me provoca. —Hueles a licor —murmuro, gimiendo al sentir su mano bajar por mi abdomen. —Natasha me tiró una copa encima —señala, como si nada. Espera… ¡¿qué?! Eso me hace despertar completamente. Me revuelvo, intentando darme vuelta entre sus brazos. La ensoñación y bruma s****l que me tenían medio drogada hace un segundo se evaporan. —No estás hablando en serio —le recrimino, incapaz de darle senti

