—Hermano, ¿Qué sucede? — preocupada al ver su rostro.
Elissandro se recompone rápidamente, sosteniendo la mano de su hermana —No es nada, te había comprado algo, era sencillo, pero con valor emocional, lo he dejado, que tonto he sido— ocultando lo que ha sucedido realmente.
Liana no se siente satisfecha, pero tampoco puede dudar de la palabra de su hermano, —¿Estás seguro? — lo mira, buscando en sus ojos la verdad.
Elissandro la abraza nuevamente —Claro que sí, debí dejarla en casa, pero prometo traerla para ti, es mi regalo—
—No te preocupes hermano, con tu presencia es suficiente— no le falta nada en estos momentos, su felicidad está completa.
—Entonces regresemos, no quiero que Dan se enoje—
Ambos ríen, Elissandro la ayuda a caminar con su gran vestido, Dan ya la estaba esperando para iniciar el primer baile.
—Ve, disfruta de tu noche— Elissandro la observa enamorado de su hermana, desde ahí puede ver como su madre llora de emoción.
—¿Señor todo bien? — Pregunta Milán, quien se acerca a él.
—La joven de la moto me ha robado, necesito que me contactes con el mejor investigador de la ciudad, nadie puede saber de lo sucedido— habla mientras sus ojos siguen encima de los de Liana, tan bella mientras danza al lado del hombre que ama.
Milán no lo puede creer, —¿Señor, ¿le ha robado mucho dinero?, que mujeres tan hábiles para sacar la billetera en un sutil movimiento— de brazos cruzados y mirando al frente, para que nadie notara que su conversación era fuerte.
Elissandro abre sus ojos de par en par y se empieza a tocar nuevamente, toda su documentación estaba ahí, acabaría con esa chiquilla —La billetera y algo con más valor— dijo recordando cuanto le costo conseguir ese collar, exclusivo para Liana.
—La delincuencia no tiene edad, ni estatus social— dijo Milán mientras se aparta de su lado, dejando a Elissandro recostado mientras observa a su hermana, decide dejar el robo de lado y enfocarse en su madre.
Llegando a ella y acompañándola en toda la velada.
Las horas pasaron frente a él sin darse cuenta, de pronto ya estaba en la casa familiar, negado a dormir solo, se refugió en los brazos de su madre, podrían regañarlo las veces que fuese necesarias, pero jamás negarle el abrazo que le faltó de mamá.
—Mañana será un gran día, papá ahora ya está dormido, pero mañana se alegrará de verte— Maite siente el orgullo más grande de una madre.
—Ya veremos si me recibe con el mismo amor que me han recibido ustedes—
Elissandro se acurruca al lado de su madre, consiguiendo tener el sueño más placentero de su vida.
La mañana llego con muchas revelaciones en la mesa familiar, Heriberto, quien es el primero en despertar, se deleita con las fotos de la primera plana y no puede evitar reír a carcajadas.
—Apenas a llegado y su rostro está en todas las revistas y noticias del día, ¿Quién será ella? — Heriberto un hombre de negocios y acostumbrado a tener el control familiar, no puede evitar sentirse conmovido por lo sucedido.
Cecilia la nana de los chicos, acostumbra a desayunar cada mañana con Heriberto, ambos se hacen compañía, la edad los hace tener muchos temas en común.
—Qué pena— dice con tristeza, sus ojos llenos de lágrimas, su imaginación voló tan alto, que Heriberto no pudo evitar reírse.
—Basta, él no sabía lo que estaba haciendo, digamos que solo fue una aventura que no volverá a suceder, ya mismo enviaré un comunicado para eliminar cualquier prueba que lo incrimine con otra mujer— Heriberto ya tenía planes para la llegada de Elissandro, si él cree que regresar y tomar el control sería así de fácil, estaba bien equivocado.
—No quiero imaginar el dolor de mi niña al ver que su hermano le robó su día, imagine ver todas las portadas la mañana de hoy con ese hermoso vestido—
Las revistas y todas las noticias se desvían hacia los ojos de Elissandro y no a la boda de su hermana, todos querían saber quién era la mujer detrás de ese casco, además de mostrar su poder al besar y ser dominante en la relación.
—Basta, un favor que le ha hecho Elissandro, así nadie recordará la locura que ha hecho al casarse por la iglesia, con ese— Heriberto hizo un gesto de repulsión.
Investigó a Dan y sabe que su pasado a estado manchado por haberle sido infiel a sus ex novias.
—Eres malvado, ahora mejor cambiemos de tema, muero por verlo— confesó Cecilia, diez años sin ver a su chico, solo por fotos y llamadas.
Heriberto por su parte saca su móvil, necesita saber quien es la joven, si es necesario le pagaría una generosa cantidad de dinero para que nunca más se acerque a su nieto, no vendría y arruinarle los planes que lleva haciendo desde hace años.
—¿Qué haces? — Cecilia lo conoce, y esa mirada le dice que este viejo cascarrabias está tramando algo.
—Conseguir información de la mujer, no arruinara la próxima boda de la familia, eso jamás—
De pronto el sonido de unos pasos anuncia la llegada de compañía al comedor, Cecilia se levantó ansiosa.
—Bienvenidos mi niño— corre a abrazarlo.
Elissandro está encantado con todo el amor que la familia le demuestra, Cecilia lo suelta y lo mira fijamente.
—¿Qué has hecho con mi chiquillo? Estas sobrealimentado, esos brazos están muy grandes— dijo impresionada, pudo sentir como la sujetó con fuerza.
Elissandro no puede evitar reír.
—Nana, ya no soy un chiquillo, ya soy un hombre y asisto al gimnasio—
Elissandro subió su mirada, observando al hombre mayor sentado en el fondo.
—¿Tienes algún abrazo guardado para mí? — le pregunto Elissandro.
—Eso y mucho más, ven acá muchacho— Heriberto se levantó con ayuda de su bastón.