La primera parte fue la negación. Estaba en una nueva ciudad en estado de embarazo de un hombre que no sabía mi paradero, y al cual le había dejado muy claro que no quería tener en mi vida. No sabía nada sobre el siguiente paso a dar. Él había sido un cliente que se había salido de mis manos, tanto que ahora me encontraba en otra ciudad con un bebé en mi vientre. Después de ese instante en el que la doctora dió los resultados, todo se vino abajo. No sabía absolutamente nada de mi, de él o de lo que haría. Pero estaba allí y no sabía cómo sentirme. La palabra amor estaba prohibida en mi laburo, abrir ésta puerta era cerrar la otra por completo y era algo que realmente también quería hacer. Pero, ¿cómo sobrevivir con un bebé cuando no tienes trabajo? ¿Mucho menos un esposo? El día de

