A la mañana siguiente fingimos que viajábamos en helicóptero al corporativo, desde la casa de Max, sin embargo, lo que sucedió fue que cancelamos todas las citas y nos llevaron en automóvil directo al hangar privado del aeropuerto para volver a Roma.
Mi regreso a Nueva York era inevitable, pero Romeo prometió viajar pronto para verme y hablar con nuestros padres sobre nuestra relación.
—Papá, estoy bien.
—Gracias a Dios Julieta, si te pasa algo me muero y tu madre me mata otra vez en el otro mundo.
—En un par de días estaré allá, y platicamos.
—Me parece bien, porque las cosas no están caminando como yo esperaba y… se acerca la semana de la moda de México y luego la de Colombia, así que tenemos mucho trabajo pendiente.
—Claro papá, nos vemos en unos días.
Al colgar, Fabrizzio me miró con ojos paternales y sonrió.
—Tienes la misma mirada y sonrisa de tu madre.
—Gracias tío…
—Hace tanto que no escuchaba que me dijeras tío. ¿Sabes?, a tú papá le costó mucho asimilar la idea de que tu madre ya no estaba y se refugió en su mundo, pero a pesar de todo, te has convertido en una mujer extraordinaria.
—Fue gracias a mi abuela y a Marina y su familia. Si no fuera porque me acogieron, no sé dónde estaría…
—Dios es sabio. Bueno, hay otro tema que quiero conversar contigo sobre tu compromiso.
—¿Tú tienes algo que ver con eso?
—Pues… no exactamente, mira, quizá es pronto para conversarlo, pero tú papá cree que estarás sola en unos años, si es que su enfermedad no le permite vivir mucho tiempo más y quiere que te cases pronto, para protegerte.
—Con un tipo que no conozco, no sé para qué. Prefiero quedarme soltera antes de casarme con alguien que no me interesa o peor aún que solo esté interesado en los negocios de mi padre. No, no quiero eso, aunque mi papá me dijo que tuviera paciencia y que era un buen tipo, yo tengo mis dudas.
—Todo a su tiempo Julieta, ya verás como todo se acomoda.
—Tú volviste a casarte, mi padre no.
—Tu padre se casó por compromiso y terminó enamorándose de tu madre, y yo, me casé sin estar enamorado para cumplir con las reglas de la familia y… enamorado de una mujer que se casó con otro sin saber que yo la amaba. Luego enviudé, y me casé con Florence, ella se ganó mi cariño y el de Romeo y nos cambió el destino, Florence tenía más de 25 años, la alta sociedad ya no la consideraba una mujer con edad de hacer un buen matrimonio, reglas estúpidas de la sociedad, pero al final, nos enamoramos y aquí estamos, con nuestros hijos.
—¿Ves? Tú mismo me lo estás confesando, te casaste sin amor cuando pudiste haberte casado por amor.
—La madre de Romeo me dio un hijo, mi primogénito, no nos amábamos, pero lo intentamos y quizá el tiempo y la convivencia hubieran ayudado, pero enviudé antes de que algo así pudiera suceder. Lo asumo como mi destino.
—Entonces si yo estoy enamorada de alguien más, no debo casarme con él y luego ¿a ver si el destino nos vuelve a unir?
—Solo digo que te des la oportunidad de conocer a quien podría ser tu futuro esposo. Ya eres mayor de edad y al final puedes tomar tus propias decisiones y mientras eso sucede, diviértete, sal con otros chicos y ya está.
—Lo dices como si se tratara de un juego de mesa.
Aquella noche, no vi a Romeo, tuvo que salir a atender algunos negocios de su padre, fue hasta la mañana siguiente que sentí un cosquilleo en la mejilla, era Romeo con una rosa.
—Ey… que quieres Rugby
—Un beso. Te irás en unas horas, y quiero disfrutarte hasta el último momento.
—¿Tienes algo en mente?
Entonces sucedió, me besó, me quitó la ropa y pasamos un rato lleno de pasión.
—Juli, necesito pedirte un favor.
—Dime
—¿Me puedes conseguir un piso cerca del tuyo? En Nueva York.
—Claro, ¿piensas quedarte mucho tiempo?
—No lo sé, pero no quiero pasar demasiado tiempo lejos de ti.
Más tarde, me llevó al aeropuerto, nos dimos un par de besos de despedida y me subí al avión. Viajar sola en un avión privado, bueno, solo con Jack, que se había mantenido totalmente discreto con el tema de mi romance con Romeo y se lo agradecía.
Al llegar al edificio donde vivía mi padre, encontré un caos, bomberos, ambulancias, equipos de rescate…
—No pueden pasar, hubo una explosión en el pent house…
—¡No! ¡Papá!