Al parecer iban por nosotros, ¿Quiénes? No tengo idea. Digamos que los últimos 15 años de mi vida viví en una burbuja y de pronto decidieron sacarme de ella. Mi vida de estudiante era eso, totalmente, estudiar.
Maximiliano nos recibió y nos presentó a su esposa Claudia, una reconocida diseñadora de modas de la región. Su casa era enorme y preciosa con un enorme jardín y acabados rústicos, mediterránea.
—Siento mucho que nos conozcamos en estas circunstancias Julieta, justo estaba hablando con Maximiliano que día podríamos invitarlos a cenar a casa. Pero para eso están los amigos, el capitán Rugby es mi amigo desde hace mucho tiempo. Así que están en su casa. Sus habitaciones están listas.
—¿Habitaciones?
Max observó a Romeo con ojos acusadores…
—Max, Clau, la verdad es que Julieta y yo estamos juntos.
—Pero ¿no estás tu comprometido con no sé quién? — dijo Max.
—Julieta también, solo que nos hemos enamorado y estamos dispuestos a pelear contra cualquier contrato matrimonial…
—Vale, les daré una habitación.
Me costó mucho trabajo conciliar el sueño, al final, decidí levantarme a buscar algo para leer, no contaba con que Romeo estaba sentado en el fouton frente a la ventana de nuestra habitación.
—¿Tampoco puedes dormir?
Me regaló una media sonrisa y me haló para sentarme a su lado.
—Perdón Chuli, no sé que hacer para protegerte, que además estos HDP no son claros con lo que buscan, no sé si quieren dinero, poder, venganza o un chivo expiatorio.
—No es tu culpa…
—Gracias por estar aquí.
Lo que no estaba bien, es que al inicio de nuestra relación estuviésemos huyendo de algo.