MILÁN APESTA

681 Words
Milán Es una ciudad preciosa, histórica, con unos monumentos impresionantes, la catedral, el lago, los castillos. Pero cada muro, cada piedra, cada cosa me provoca una cosa extraña. Sentía como si alguien nos vigilara y no precisamente Jack y Emma. El primer día, después de las reuniones con Maximiliano, fuimos al departamento de Romeo. Estaba en una zona muy linda de la ciudad, moderno, con una energía distinta, y es que Europa, con las guerras que vivió, hay sitios donde se siente una carga energética extraña. Es encantador y aterrador al mismo tiempo. El departamento era bastante amplio, tenía dos recámaras y una de servicio, estacionamiento para un auto, no podía faltar una moto. Tenía una terraza pequeña con una linda vista, solo con una mesa y cuatro sillas, y un camastro doble, y es que desde un cuarto piso y con aquellos paisajes, el lugar era espectacular. —¿Te gusta? —Sí, ¿es tuyo? —Sí, bueno, en realidad es de la compañía, así que puedes considerarlo tuyo. —Gracias. Iré a instalarme. ¿Cuál es mi habitación? —Duerme conmigo. —Está bien. Comenzamos a besarnos y con cuidado subimos las escaleras que llevaban a los dormitorios, terminamos en la tina, desnudos haciéndonos confesiones. Dormimos abrazados, es un sueño estar con Romeo, jamás lo hubiera pensado. Sin duda, enfrentarnos a nuestros padres valdría la pena, los dos estábamos dispuestos a ello. Al día siguiente, me llevó a la galería Vittorio Emmanuele II, el lugar es impresionante, y encuentras de todo, el lugar es monumental. Visitamos las tiendas de algunas de nuestras marcas y me quedé sorprendida con lo que vi. Sin duda la empresa sabe hacer lo suyo. Después me llevó a un centro de alta costura, donde confeccionan algunas de nuestras prendas y por último visitamos la bodega de saldos. —Mira, hay algo que quiero enseñarte. —Sacó unas bolsas de un rincón, y dentro había unos abrigos azules bordados con unos muñequitos “quitapesares”, eran para niños con sus gorros incluidos — ¿Las recuerdas? —¿Cómo no recordarlas? Tú y yo modelamos para la campaña publicitaria. No recordaba ese momento, fue un día agotador… —Ese fue el último día que pasé con mi mamá. Recuerdo que saliendo del estudio de fotografía tú y yo queríamos ir por un helado, pero tu mamá dijo que te tenía que llevarte al dentista y mi mamá me llevó a los helados Nueva Italia, ¿te acuerdas? —Frente al parque, como olvidarlos. Nos llevaban ahí todos los viernes saliendo del colegio. Romeo se quedó en silencio y me miró como buscando las palabras adecuadas para ese momento. —¿Sabías que mi mamá estaba embarazada? — le dije. —¿De verdad? —No solo perdí a mi madre, también a mi hermano. No hay día en que no piense que fue lo que sucedió y si en verdad algún día me lo dirán. —Yo he pensado en viajar ahí para preguntar, pero no me he atrevido. —Yo fui… hace un par de años, pero no encontré ninguna información, pero me sentí como si nadie quisiera hablar del tema. Llámalo intuición. —Deberíamos ir, juntos. No dije nada, solo le sonreí. Tal vez estábamos dando demasiadas vueltas a las cosas. Por la noche al volver a casa, nos acurrucamos viendo la televisión, cuando alguien llamó a la puerta por el intercomunicador. Jack entró por la escalera de emergencia. —Alguien quiere entrar por la fuerza, será mejor que nos vayamos. Por precaución. —¿Estás seguro? —Sí, bajen al departamento del segundo piso, ahí está Emmanuele. Yo iré por sus cosas. Salimos a la puerta de emergencia que conectaba por la cocina, yo estaba muy nerviosa y sé que Romeo también, al llegar al departamento 2, Ema ya estaba esperándonos con unos abrigos y unas gorras. Bajamos al estacionamiento, y salimos del edificio, unas cuadras más adelante, nos encontramos con Jack. Nos llevaron a una finca fuera de la ciudad. —¿Dónde estamos? —En casa de Max.
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