Cuando llegué al aeropuerto, Dominic, el asistente de mi padre estaba esperándonos. En el camino a casa el tráfico se intensificó y se escuchaban muchas serenas de servicios de emergencia, patrullas, ambulancias y bomberos. Eso es más común de lo que parece, es parte del caos de una ciudad como Nueva York.
Al llegar a nuestro destino, el caos era ahí, mi padre había sufrido un atentando, pero eso yo no lo sabía. Me negaron el paso, y entré en pánico.
—Señorita Julieta, será mejor mantener la calma, iré a ver qué ocurre, quédese en la camioneta — dijo Dominic.
—Jack, no me dejes sola.
—Yo me quedo con usted señorita, no está sola.
Jack comenzó a realizar llamadas telefónicas, mientras yo observaba desde la ventana como el cuerpo de bomberos y rescatistas se movían entre el edificio. A los pocos minutos, que me parecieron horas se me acercó un comandante de policía acompañado por Dominic.
—Señorita Capetillo, han rescatado a su padre, puede acompañarlo en la ambulancia si así lo desea.
Mi alma volvió al cuerpo al recibir aquella noticia. Miré a Jack y a Dominic quienes asintieron con la cabeza. Dominic se quedaría ahí con las autoridades y Jack me alcanzaría en el hospital.
Al subir a la ambulancia, vi a mi padre con oxígeno. El paramédico me dijo que estaría bien, pero que era importante hacerle una exploración médica más minuciosa.
—Papá… — Me acerqué y le di la mano, misma que sentí que apretó y lo vi parpadear y sonreír un poco al escucharme. No podía
hablar por la mascarilla de oxígeno, pero no soltó mi mano.
En el hospital, hice el trámite de ingreso, mientras a mi padre lo llevaban a realizarse todos los estudios pertinentes, sus pulmones tal vez habían inhalado mucho humo durante el incendio, pero no lo sabían con certeza, pues estaba mejor de lo que esperaban. Mi padre era fuerte, a pesar de su enfermedad.
Al poco tiempo, llegó Jack, y me llevó a un lugar tranquilo para hablar.
—Señorita Julieta, debemos hablar. Al parecer todo esto ha sido intencional, desean hacerle daño a su padre y es muy probable que a usted. Creo que debemos tomar algunas precauciones hasta no saber que están fuera de peligro.
—¿A qué te refieres Jack?
—Su padre tiene un plan de seguridad en caso de que algo así ocurra. Dominic le explicará más tarde, pero incluso creemos que hasta sus líneas telefónicas están intervenidas.
—¡¿Nos están espiando?!
—Eso parece. De momento, debemos ser cautelosos, hemos pedido nuevos equipos telefónicos.
—Debo llamar a Romeo.
Justo en ese momento, mi teléfono comenzó a timbrar. Al ver el nombre de Capitan Rugby parpadeando en la pantalla, mi corazón se aceleró.
“Romeo…”
“Chuli, me acabo de enterar, ¿qué está pasando?”
“No sé, mi padre está en el hospital, yo…” — Comencé a llorar, nunca había tenido la necesidad de tener a Romeo tan cerca como aquel día.
“Vuelo en unas horas, no quiero que estés sola”
“¿De verdad? Con cuidado por favor”
“Descuida, mi padre ya está enterado, llámame o mándame un mensaje, tal vez me quede sin señal un rato, pero estaré pendiente, mándame la ubicación del hospital”
Por la noche, decidí quedarme en el hospital con papá, Dominic y Jack y un equipo nuevo de seguridad, estuvieron vigilando la habitación.
—Jules… — Dijo mi padre.
—Papá, descansa, no hagas esfuerzos innecesarios.
—Es importante. Sólo escúchame… Debes ir mañana a primera hora al banco, y pide hablar con el señor Lannister, es el director. Diles que vas de mi parte… y dile que el plan águila negra debe entrar en acción.
—¿De qué hablas papá?
—Hace unos meses, tanto Fabrizzio como yo, recibimos una amenaza. Alguien quiere sabotear nuestra empresa y derrumbar el imperio, pero no sabemos quién ni la razón para ello. Hemos estado trabajando en ello, por eso es importante que te cases, es parte del plan de protección, es un plan de emergencia para estar a salvo, tanto nuestras vidas como nuestros patrimonios…
—¿Qué? Papá, pero ni siquiera conozco al tipo…
—Lo conoces, no te preocupes, aunque sea un matrimonio forzoso, si ustedes quieren, pueden divorciarse en unos años, pero de momento es la solución perfecta. Hija, es importante, si a mi me pasa algo, temo por tu vida, y si te casas, tendremos una fortaleza más grande, es como si pudiéramos blindar las empresas… Pero tienes que casarte con…
Papá comenzó a bronco respirar, llamé a la enfermera, entraron los médicos, papá tuvo una crisis bronco-respiratoria y cayó en coma.
—Señorita Julieta…— dijo el doctor al verme ahí, de pie, llorando…— su papá estará bien, le hemos inducido el coma, no debe esforzarse demasiado. Puede estar tranquila, está en buenas manos.
Romeo llegó unas horas después. Cuando me vio, corrí a sus brazos y me consoló.
—Todo estará bien. Pero… mi padre me ha dicho algo que me ha dejado algo confundido y no sé como hablar de esto contigo. Algo de un plan…
—¿Plan águila?
—Sí, ¿lo sabías?
—Papá me lo dijo antes de la crisis respiratoria que tuvo… Dijo que debo casarme… Que es la única solución. No sé que hacer Romeo, no quiero casarme con alguien que no conozco.
—Al parecer es la única manera en que podemos salvar nuestras vidas y la empresa… Me dijo que también debo casarme.
—¿Sabes quién es?
—Dijo que el señor Lannister nos diría paso por paso lo que debemos hacer y que nos contactará con el equipo de abogados que dará seguimiento, algo de un fideicomiso o algo así, y nuestras madres, no tengo idea que tanto tienen que ver en esto.
—¿Por qué se esmeran en hacer las cosas tan complicadas? Por mi que vendan la empresa y me dejen vivir en paz.
—¿Estarías dispuesta a eso? — Asentí con la cabeza.
—Sí Romeo…
—Vamos mañana a buscar a Lannister, pero debemos ir separados, eso fue lo que dijo mi padre. Y ahí, tomamos decisiones.
—¿Dónde te estás quedando?
—Tenemos un departamento en Manhattan. ¿Y tú?
—No puedo quedarme en el penthouse, pero debo ir a ver si puedo recuperar algunas cosas.
—Te acompaño.