Viggo se encontraba en el balcón de su habitación contemplando las luces de la aldea, vigilando y velando por la seguridad de cada uno de los miembros de su manada, como hacía todas las noches desde que asumió como el líder supremo. Su visión desarrollada llegaba a cada casa, su oído a cada rincón y su olfato deambulaba por todos lados buscando algún intruso, pero todo eso fue debilitado, cuando de repente unos brazos rodearon su cintura; entonces sintió el cálido y delicado cuerpo de Wanda que lo envolvía en un tierno abrazo y con cariño apoyaba la cabeza sobre su espalda desnuda y le susurraba sobre su piel provocando que ese aliento tibio lo excitaba sobremanera. — Ya es tarde , vuelve a la cama— dijo Wanda en tono meloso, mientras con sus manos acariciaba el torso del alfa, hasta lleg

